Emergía como líder y en menos de tres meses perdió todas las aspiraciones de afianzar su posición en la estructura de la conducción del Gobierno. Entre los inhabilitados por al Tribunal Supremo Electoral (TSE) en la competencia rumbo al próximo 3 de mayo, quedó en el camino Adriana Salvatierra y su candidatura para diputada plurinominal por Santa Cruz. De acuerdo con la nómina del TSE, Salvatierra incumplió con 10 de 11 requisitos que exigió el Tribunal.
La expresidenta del Senado no podrá reeditar la oportunidad de acceder a la Presidencia, después de las negociaciones que derivaron en la sucesión constitucional debido a la acefalía en el Ejecutivo, vacío que finalmente cubrió la por entonces senadora de Demócratas, Jeanine Áñez.
Desde las filas del MAS y en su momento en Santa Cruz, la figura de Salvatierra generó resistencia y argumentaron que Adriana abrió las puertas al Gobierno de transición. Si bien se reconoció la juventud de Salvatierra, la cruceña afrontó decisiones difíciles que ha marcado la diferencia, en la crisis del 10 y 11 de noviembre de 2019.
De acuerdo a Jorge ‘Tuto’ Quiroga, quien participó de las negociaciones en esta etapa crítica, Evo Morales estaba asustado. “Adriana Salvatierra me llamaba a cada momento rogando que se deje salir del país a Morales. Luego con insistencia, la gente del MAS dijo a través de la Unión Europea, UE, y de la Iglesia católica que si permitíamos que Evo abandone el país, el MAS iba a dejar que se realice el acto de sucesión en el Congreso. Nosotros sabíamos que estábamos con la ley en la mano y podíamos organizar la sucesión en un colegio o la iglesia”.
Los gestores del diálogo fueron el obispo de El Alto, Eugenio Scarpellini, y el embajador de la Unión Europea, León de la Torre, quienes logran un encuentro en la Universidad Católica, entre la renunciante presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, con los expresidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga, con el opositor Samuel Doria Medina, con Jerjes Justiniano Atalá, que entonces asistía en representación de los cívicos, el opositor Óscar Ortiz y con la presencia de Carmelo Angulo, el experimentado diplomático español, enviado para hacer seguimiento a la crisis boliviana.