Bolivia contempló un rostro diferente en el mensaje presidencial acostumbrado cada 22 de enero sobre el estado de situación del Gobierno y del país. En el día más tenso desde la creación del Estado Plurinacional, la presidenta, Jeanine Añez, reafirmó que el diálogo y la pacificación, antes que llegar a la confrontación, son las ‘llaves’ que han abierto y guiado el accionar de las autoridades gubernamentales de transición constitucional rumbo al 3 de mayo, fecha convocada para las elecciones nacionales.
La jefa de Estado aseguró el miércoles, en su mensaje al país, que la paz, libertad y democracia han llegado para quedarse, luego de superar, con fe, compromiso y honestidad, uno de los conflictos sociales más violentos en la historia boliviana, tras el fraude electoral que involucró al expresidente Evo Morales, después de la elecciones presidenciales en octubre de 2019.
“Debemos ver el futuro con optimismo, si hemos podido liberarnos de un destino como el de Venezuela, podemos estar seguros de que la paz, la libertad y la democracia han llegado para quedarse”, aseguró la Jefe de Estado. Destacó la valentía de los bolivianos, que fueron capaces de derrotar un fraude electoral protagonizado por un gobierno autoritario que pretendía eternizarse en el poder.
Abordando el eje de la economía, aseguró que la debilidad más grande del Gobierno del MAS, en los últimos 14 años, fue el “despilfarro”. Repasó los seis años de déficit fiscal, cinco años de déficit comercial y casi 600 millones de dólares de subvención de carburantes. Añez resaltó el hito trascendental de 10% de asignación que el Gobierno otorgó al presupuesto de la salud.

Agradeció a la Policía, a las Fuerzas Armadas por su subordinación y constancia y valoró la lucha contra el narcotráfico que viabilizó la extradición de narcotraficantes solicitados por la Justicia internacional. “He instruido una política de mano dura contra el narcotráfico y el narcoterrorismo, sin ceder espacios ni retroceder en ese camino”, sostuvo.
Su mensaje de 34 minutos también remarcó los “innumerables” casos de presunta corrupción cometidos por la gestión del expresidente Evo Morales, como la planta de Urea y Amoniaco que por razones políticas, antes que comerciales y netamente logísticas, la petroquímica es instalada en Cochabamba, provincia Bulo Bulo en vez de en la fronteriza Puerto Suárez.
“Decimos con orgullo que toda la responsabilidad que nos correspondía ya la hemos cumplido”, dijo la mandataria en medio de fuertes presiones de su partido para que postule a la Presidencia en las elecciones de mayo próximo. (ABI y Erbol)