Este sábado se cumple una década de la caída a los infiernos de Lance Armstrong. El americano, ganador de siete Tours de Francia, fue arrebatado de su tesoro y castigado de por vida después de la ‘traición’ de varios de sus excompañeros.
El excorredor, que ha sabido rehacer su vida, sigue sin poder volver a un mundo del ciclismo donde sí es habitual que reaparezcan otros exciclistas sancionados. Eso sí, el Tour de Francia sigue escribiendo su nombre en el palmarés. Aunque con asterisco.
Por la misma infracción sus compañeros fueron condenados a seis meses
David Walsh, uno de los periodistas que siguió el ‘caso Armstrong’, relató esta semana en una tribuna en The Times más detalles de lo sucedido con Lance.
“En ese momento no aprecié la crueldad con la que la USADA expuso a Armstrong como un tramposo ni comprendí la gravedad del castigo. Le quitaron sus siete victorias en el Tour de Francia y le suspendieron de por vida. Por la misma infracción sus compañeros fueron condenados a seis meses. Ellos habían cooperado, él no lo hizo”, expone.
Según el periodista, los abogados de Lance cogieron el camino equivocado: “Uno por uno se persuadió a los compañeros de Armstrong para que hablaran con Travis Tygart. En junio de 2012 la USADA ya tenía tanta información sobre Armstrong que le enviaron una carta diciendo que debían revelar todo lo que sabía. La respuesta vino de Robert Luskin, un abogado de Washington que representaba a Armstrong y que dijo que la investigación ‘era una vendetta que no tenía nada que ver con conocer la verdad, solo quieren ajustar cuentas y lograr publicidad gracias a Lance, no formaremos parte de esta farsa'”.
El comunicador añade que, si Lance hubiera cooperado, ahora estaría al nivel del ‘Big 4’: “Cuatro meses antes Armstrong le podía haber contado su historia a la USADA. A cambio habría devuelto dos de sus siete Tours y recibir una sanción de dos a cuatro años. Con cinco Tour Armstrong estaría al nivel de Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. Negarse a cooperar con la USADA fue el mayor error de Armstrong”.
Una caída parecida a la de Woods o Djokovic
“Es uno de los casos más dramáticos a nivel de marca personal. Todos sabemos cómo empezó a posicionarse con victorias épicas y superando a un mito como Indurain. Fue sumando hitos que le llevaron a ser un mito deportivo. Pero la caída fue de forma violenta. Generó mucha decepción”, avanza Francisco Torreblanca, profesor de ESIC Business & Marketing School.
Fue superando hitos y le posicionaron como mito a nivel deportivo, la caída fue de forma muy violenta
E insiste: “Lance, además, desarrolló acciones como las de la pulsera amarilla que iban más allá de su discuplina. A nivel personal es un palo durísimo. Por suerte, ha encontrado su lugar. Creo que puede ser un caso similar al de Tiger Woods, que tuvo patrocinios muy bestias y cayó en picado. Eso sí, gestionarlo no es fácil y ha vuelto a recuperar parte de lo perdido”. Y recientemente, recuerda al caso de Djokovic con su gestión de la vacuna, que se puso en una posición diferente a la del resto. La trascendencia negativa no es tan fuerte porque el motivo no es tan dramático, pero también afecta en la reputación y más en un momento donde cracks jóvenes como Alcaraz están despuntando”.
Un castigo excesivo
“Ya en su día nos pareció una sanción demasiado dura, pero ahora ya sí que se ve como algo desproporcionado. Está claro que fue una campaña orquestada. Siempre he dicho que la USADA quería la cabeza de Lance como trofeo para demostrar que son ellos los que mandan. Ha sido una barbaridad cómo se ha manejado todo esto”, explica Johan Bruyneel en MARCA.
Ya en su día nos pareció una sanción demasiado dura, pero ahora ya sí que se ve como algo desproporcionado
El que fue director del americano recuerda con pena el proceso. “Obtuvieron algunos testimonios de ciclistas de manera ilegal para, en principio, que fuese una investigación penal. Cuando se cerró sin consecuencias, la USADA llamó a los corredores para que repitieran los testimonios bajo amenaza de que, si no lo hacían, irían contra ellos. Lo hicieron y su única sanción fue de seis meses. Después de ahí, todo fue una puesta en escena para que fuese un bombazo tremendo. El informe de la USADA no es un informe como tal, es algo sensacional. Fue todo muy desproporcionado, pero ya no importa. Ambos hemos logrado rehacer nuestras vidas”, recuerda el belga.
En su momento fue una pesadilla: “Lo pasamos muy mal. Sabemos lo que se ha manipulado por detrás. Es una barbaridad. Nadie ha tenido una sanción así. Los que testificaron formaban parte de la misma cultura y sistema y a ellos sólo les sancionaron seis meses. García del Moral, cuando hice mi recurso en el juicio, apareció a última hora como testigo sorpresa. Y, a cambio de hablar en mi contra, le quitaron la sanción de por vida. Le sancionaron solo con cinco años que ya se habían cumplido”.











