La histórica Torre de la Catedral Metropolitana volvió a lucir renovada tras un proceso de restauración impulsado por el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, que busca preservar uno de los principales referentes arquitectónicos, religiosos e históricos de la Plaza 14 de Septiembre.
La entrega de la obra se realizó la noche del martes 6 de octubre con una celebración religiosa, seguida de un espectáculo de mapping sobre la fachada y la presentación de la Orquesta Sinfónica Municipal. El acto reunió a autoridades municipales, representantes de la Iglesia y población cochabambina.
Cuatro años para destrabar la intervención
La recuperación de la torre estuvo precedida por gestiones iniciadas en 2022, durante la administración del alcalde Manfred Reyes Villa, debido al deterioro provocado por factores climáticos y la falta de mantenimiento.
El principal desafío fue la condición patrimonial del inmueble, que exigía autorizaciones específicas para ejecutar una intervención con recursos municipales. De acuerdo con información difundida por el municipio, el proyecto finalmente pudo avanzar después de obtener la autorización correspondiente del entonces Ministerio de Culturas y realizar estudios técnicos y de laboratorio antes de intervenir la estructura.
La intervención tuvo una duración de aproximadamente 105 días, según declaraciones de la directora municipal de Planificación Estratégica, Estefani Cavero.
Fachadas, pináculos, barandas y campanas
El proyecto denominado “Preservación Patrimonial Componente Torre Catedral”, elaborado por los arquitectos Saúl Amaya Pinto y Verónica Selva Murillo, contempló trabajos de restauración en las fachadas, pináculos, barandas y campanas, además de la recuperación de la iluminación arquitectónica.
La intervención también permitió recuperar elementos históricos de la torre. Un reporte publicado este miércoles señala que una campana de 1797, de más de 500 kilos, fue restaurada y retornó a la torre el 18 de septiembre, mientras que durante los trabajos de conservación se identificó otra campana fechada en 1632.
Una obra que trasciende la estética
La recuperación de la Catedral coloca nuevamente en la agenda pública el desafío de conservar el patrimonio histórico de las ciudades bolivianas.
En el caso de Cochabamba, la intervención no se limita a mejorar la apariencia de un edificio emblemático. La torre forma parte del paisaje urbano de la Plaza 14 de Septiembre y de la memoria colectiva de generaciones de habitantes.

La propia normativa municipal de protección patrimonial establece la necesidad de conservar los elementos históricos, arquitectónicos y culturales que forman parte de la identidad urbana de Cochabamba.
Así, la restauración abre una discusión que va más allá de una obra municipal: ¿cuánto de la historia de las ciudades se está preservando y cuánto se está perdiendo por falta de mantenimiento, recursos o políticas permanentes de conservación?
La Torre de la Catedral vuelve a ocupar un lugar visible en el centro de Cochabamba. El desafío ahora será que su recuperación no termine con la inauguración, sino que forme parte de una política sostenida de mantenimiento y protección del patrimonio.
La obra devuelve la imagen histórica de un ícono de la ciudad, pero también pone sobre la mesa una pregunta de gestión pública: cómo conservar el pasado mientras Cochabamba continúa transformándose.