CREcé, una reinversión para el futuro: cuando una beca se convierte en oportunidad y el conocimiento en desarrollo

Cinco años después de su creación, el programa de becas de CRE muestra resultados concretos y plantea una apuesta de largo plazo por la formación de talento para Santa Cruz y Bolivia

La pandemia de COVID-19 no solo alteró la vida cotidiana. También aceleró una transformación que ya estaba en marcha: la digitalización de la educación, el trabajo, los negocios y las comunicaciones.

En medio de ese escenario, la Cooperativa Rural de Electrificación R.L. (CRE) decidió convertir la crisis en una oportunidad y apostar por un área que, con el paso de los años, se vuelve cada vez más estratégica: la formación de capital humano.

Así nació “CREcé con nosotros”, un programa de becas que ofrece formación especializada a asociados de la cooperativa y sus familiares y que, cinco años después, permite observar resultados concretos: 1.625 becas entregadas y 924 becarios que ya concluyeron sus estudios.

Pero detrás de esas cifras existe una apuesta que va más allá de la responsabilidad social. Se trata de generar capacidades, mejorar oportunidades laborales y preparar profesionales para una economía que exige actualización permanente.

Convertir el desafío en oportunidad

Al explicar el origen del programa, el gerente general de CRE, Carmelo Paz, situó la iniciativa en el contexto de la transformación provocada por la pandemia.

La emergencia sanitaria demostró que las herramientas tecnológicas podían permitir que las personas siguieran estudiando, trabajando, comprando, realizando transacciones y comunicándose con el mundo.

A partir de esa realidad, explicó Paz, CRE tomó una decisión: “convertir el desafío en una oportunidad”.

La respuesta fue crear un programa orientado a brindar acceso a educación superior y contribuir a la formación del talento que necesita el nuevo mundo laboral.

La idea central del programa quedó resumida por el ejecutivo en una frase que define su propósito: “formar la energía de la gente en conocimiento, oportunidades y futuro”.

La expresión no es menor. Para una cooperativa cuyo servicio principal está relacionado con la energía eléctrica, trasladar esa noción hacia el desarrollo humano plantea una segunda dimensión institucional: la energía también puede entenderse como capacidad, conocimiento y talento.

Las cifras muestran el alcance

Desde su creación, “CREcé con nosotros” entregó 1.625 becas. De ellas, 924 becarios ya concluyeron su formación, mientras que 884 corresponden a programas de expertos o diplomados y 40 a técnicos superiores.

En la quinta promoción, el Instituto Tecnológico CRECE graduó a 306 profesionales con títulos de Expertos o Diplomados. De ese total, 263 fueron becarios de “CREcé con nosotros” y 43 estudiantes regulares.

La composición por género también revela un dato relevante: 167 mujeres y 139 hombres recibieron sus títulos en esta promoción, con una participación femenina superior al 50%.

Las áreas de formación también permiten identificar hacia dónde se orienta la demanda. Marketing Digital y Redes Sociales concentra la mayor participación, seguida por Gestión Estratégica para los Negocios, Energías Renovables, Gestión Financiera y Gestión de Cooperativas.

No son áreas elegidas al azar. Representan campos vinculados con la transformación digital, la actividad empresarial, la transición energética y la gestión institucional.

De la beca al conocimiento

El verdadero impacto de un programa de estas características no se mide solamente por cuántas becas entrega, sino por cuántas personas consiguen completar su formación y qué hacen posteriormente con ese conocimiento.

Ese aspecto estuvo presente en el discurso de Juan Carlos Giles, graduado de Energías Renovables y representante de sus compañeros.

En nombre de los profesionales que recibieron sus títulos, Giles agradeció al Instituto Tecnológico CRECE, a sus docentes y a CRE por impulsar iniciativas que, según afirmó, “generan oportunidades reales para cientos de personas que buscan superarse y fortalecer sus capacidades”.

CRECE GRADUADO

Para el representante de los graduados, las becas significan algo que trasciende el beneficio económico.

“Representa confianza en las personas, esperanza para la familia y una apuesta decidida por el talento boliviano”, sostuvo.

Esa mirada permite entender el programa desde una perspectiva diferente: la beca no constituye el punto de llegada, sino el punto de partida de un proceso de transformación personal y profesional.

El testimonio de quienes atravesaron el proceso

La experiencia de los graduados aporta una dimensión que las estadísticas no pueden explicar por sí solas.

Giles destacó que durante la formación los estudiantes no solamente adquirieron conocimientos técnicos, sino que también intercambiaron experiencias, ampliaron su visión y fortalecieron competencias profesionales.

“Cada módulo representó una oportunidad para aprender, intercambiar experiencia, ampliar nuestra visión”, afirmó.

Y agregó una reflexión que adquiere especial relevancia en un mercado laboral en permanente transformación: “La capacitación continua ya no es una opción, sino una responsabilidad”.

La frase resume uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la formación profesional. Obtener un título ya no necesariamente significa haber terminado el proceso de aprendizaje. Las tecnologías cambian, aparecen nuevas profesiones y las organizaciones requieren trabajadores capaces de adaptarse.

Una educación conectada con el mercado

El Instituto Tecnológico CRECE fue concebido precisamente bajo esa lógica: una formación orientada a la práctica y vinculada con las actuales demandas del mercado laboral.

La oferta comprende áreas como Marketing Digital y Redes Sociales, Gestión Estratégica para los Negocios, Gestión Financiera y Gestión de Cooperativas, además de programas vinculados con energía renovable.

El objetivo es fortalecer competencias técnicas y contribuir a mejorar la empleabilidad.

Desde esta perspectiva, el programa tiene una característica relevante: busca conectar educación y actividad productiva.

No se trata solamente de formar profesionales con conocimientos teóricos, sino de desarrollar capacidades que puedan ser utilizadas en empresas, instituciones y organizaciones.

CRECE CARMELO

La dimensión social de la formación

Para los graduados, el impacto de la iniciativa también se extiende a sus familias.

Durante su discurso, Giles dedicó un reconocimiento especial a padres, parejas, hijos y seres queridos que acompañaron el proceso de formación.

“Este logro también les pertenece”, afirmó al destacar el apoyo recibido durante los momentos difíciles.

Esta dimensión introduce un elemento importante en el análisis: la educación de una persona puede producir efectos que trascienden al individuo.

Un profesional que mejora sus capacidades puede acceder a nuevas oportunidades, fortalecer su desempeño laboral, emprender, transmitir conocimiento y contribuir a mejorar las instituciones en las que trabaja.

Por eso, la formación de capital humano puede entenderse como una inversión cuyo retorno no siempre aparece inmediatamente en una cifra económica, pero que puede multiplicarse en el tiempo.

El desafío que viene

Los resultados alcanzados plantean ahora una nueva pregunta: ¿cómo llevar este modelo hacia una siguiente etapa?

El propio contexto en el que nació “CREcé con nosotros” ofrece una respuesta parcial. Si la pandemia aceleró la digitalización, la próxima transformación estará marcada por la inteligencia artificial, la automatización, las nuevas tecnologías energéticas y los cambios en las competencias requeridas por las empresas.

Eso significa que la formación deberá mantenerse en movimiento.

CRE tiene por delante el desafío de seguir ampliando las oportunidades de acceso, actualizar sus programas y fortalecer la relación entre educación, innovación y empleo. La experiencia acumulada durante estos cinco años constituye una base para ello.

Una mirada hacia la próxima década

Carmelo Paz sostuvo que “CREcé con nosotros” “es mucho más que un programa de responsabilidad social” y lo definió como una expresión concreta del compromiso de la cooperativa con sus asociados, sus familias y con el desarrollo de Santa Cruz y Bolivia.

Esa afirmación puede analizarse a partir de los resultados: más de 1.600 becas otorgadas, cientos de profesionales que concluyeron sus estudios y una oferta académica concentrada en áreas vinculadas con las nuevas necesidades del mercado.

Pero también puede analizarse desde lo que todavía queda por construir. La formación de talento no produce resultados únicamente en el momento de la graduación. Su verdadero impacto aparece cuando esos conocimientos llegan a las empresas, instituciones, emprendimientos y comunidades.

Por eso, los 306 nuevos especialistas que recibieron sus títulos constituyen mucho más que una cifra. Representan profesionales que ahora cuentan con nuevas herramientas para enfrentar un mercado laboral cambiante y, potencialmente, para aportar al desarrollo de su entorno.

CRECE 4

Como resumió el representante de los graduados: “Hoy nos llevamos mucho más que un certificado, nos llevamos nuevos conocimientos, experiencias, amistades, desafíos superados y el compromiso de continuar aprendiendo”.

La frase sintetiza el verdadero desafío de cualquier programa de formación: que el título no sea el final, sino el comienzo.

En ese sentido, “CREcé con nosotros” nació para responder a una crisis, pero sus resultados permiten proyectarlo como una herramienta de desarrollo humano para los próximos años.

Porque si la electricidad transforma la vida cotidiana de una ciudad, el conocimiento puede transformar las posibilidades de las personas que hacen posible su futuro.

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