El Gobierno anunció una transformación de fondo en el sector hidrocarburífero que podría cambiar el papel del Estado en la importación, refinación, transporte y comercialización de combustibles en Bolivia.
El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, afirmó que la provisión de gasolina y diésel pasará progresivamente por el sector privado, con la intención de atraer empresas extranjeras, preferentemente productoras, para que abastezcan directamente al mercado nacional.
> “La provisión de combustibles para Bolivia va a pasar por el sector privado”, afirmó Espinoza en Red Uno.
Actualmente, los importadores privados cubrirían apenas entre el 4% y 5% de la demanda nacional. La apuesta del Gobierno es ampliar radicalmente esa participación y atraer compañías con capacidad suficiente para atender el mercado boliviano.
Pero el anuncio va más allá de la importación.
Espinoza señaló que se pretende avanzar hacia una mayor participación privada en refinación, transporte y comercialización, lo que implicaría una modificación sustancial de la actual estructura estatal vinculada a YPFB.
Para viabilizar el cambio, el Gobierno prepara modificaciones normativas y una nueva Ley de Hidrocarburos, mientras asegura que ya existen conversaciones avanzadas con potenciales inversionistas.
Uno de los cambios anunciados es la reducción de los trámites para la importación privada de carburantes: de 22 requisitos se habría pasado a ocho.
¿Y EL PROBLEMA ES SOLO LA FALTA DE DÓLARES?
Espinoza descartó que las actuales filas y dificultades de abastecimiento respondan exclusivamente a la falta de divisas. Según su explicación, las reservas líquidas habrían aumentado de unos $us 51 millones al inicio de la gestión gubernamental a cerca de $us 600 millones, mientras el Ministerio de Economía transfiere hasta $us 65 millones semanales a YPFB.
El Gobierno atribuye buena parte de la crisis a problemas logísticos y a la estructura institucional de YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Además, Espinoza advirtió sobre la existencia de incentivos para la acumulación y desvío de combustibles, incluyendo la reventa en el mercado interno y el contrabando.
EL SUBSIDIO TAMBIÉN ESTÁ EN LA MIRA
El otro punto sensible es el subsidio.
El ministro reconoció que el actual esquema no funciona de manera óptima y anticipó que los precios de los combustibles eventualmente se moverán, aunque aseguró que se analizan mecanismos de protección para los sectores de menores ingresos.
El anuncio abre así un escenario de profundas reformas: menos participación estatal directa en la cadena de combustibles, mayor protagonismo privado, posible modificación del esquema de subsidios y una nueva legislación hidrocarburífera.
La pregunta de fondo ya no es solamente quién importará la gasolina y el diésel.
La verdadera pregunta es hasta dónde llegará el repliegue del Estado en un sector considerado estratégico para la economía nacional.