No fue una competencia más. Para Flavia Castro, llegar a Niza significó ponerse nuevamente el desafío de competir al máximo nivel y, al mismo tiempo, llevar el nombre de Bolivia hasta uno de los escenarios más importantes del triatlón internacional.
La joven atleta boliviana participó en el Campeonato Mundial IRONMAN 70.3, en la categoría femenina de 18 a 24 años, junto a triatletas clasificados de diferentes países.
La prueba fue un verdadero desafío de resistencia. Primero, 1,9 kilómetros de natación en el Mediterráneo. Después, 90 kilómetros de ciclismo a través de los Alpes Marítimos. Finalmente, 21,1 kilómetros de carrera a pie por la emblemática Promenade des Anglais.
En total, 113 kilómetros contra el reloj, el cansancio y los propios límites.
Y Flavia llegó hasta el final.
Una boliviana entre las mejores de su categoría
Su actuación también recibió el reconocimiento de AWA (All World Athlete), programa de IRONMAN que distingue el rendimiento de los atletas dentro de sus respectivas categorías de edad.
Castro recibió una comunicación que reconoce su pertenencia al nivel bronce de AWA, correspondiente al 17% de las mejores participantes de su categoría.
Más allá del resultado, para la joven triatleta la experiencia representa un nuevo capítulo en una carrera que busca consolidarse en el alto rendimiento.
“Representar a Bolivia en un Mundial de Triatlón en Francia es un sueño que se convierte en realidad y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Este logro representa un paso muy importante en mi carrera deportiva y me motiva a seguir creciendo como atleta de alto rendimiento”, expresó Castro.
Entrenar mientras estudia
Detrás de los 113 kilómetros recorridos en Francia existe una historia que comenzó mucho antes de entrar al agua.
La preparación de Flavia combinó natación, ciclismo, atletismo, entrenamiento de fuerza y preparación psicológica, además del trabajo necesario para llegar en condiciones a una competencia de esta exigencia.
Pero el deporte no ocupa todo su tiempo.
Castro también compagina su carrera como atleta con su internado en Bioquímica y Farmacia, una doble exigencia que obliga a organizar horas de estudio, entrenamiento, descanso y recuperación.
En su preparación nutricional contó con el acompañamiento de Fabiana Cremer, nutricionista y miembro del Consejo Consultor de Herbalife, además de suplementación de acuerdo con sus requerimientos.
Así, entre libros, entrenamientos y competencias, Flavia fue construyendo el camino que la llevó hasta Francia.
La meta es apenas otro comienzo
Niza no representa el final de la historia. Es una estación más en el camino de una atleta boliviana que busca crecer en el triatlón internacional.
A los 23 años, Castro ya sabe lo que significa competir en un Mundial y enfrentar una prueba de 113 kilómetros junto a atletas clasificados de diferentes partes del mundo.

Cruzó la meta después de 5:45:04.
Pero detrás de ese número hay meses de disciplina, madrugadas de entrenamiento, horas de estudio, esfuerzo físico y mental y, sobre todo, una convicción: que también es posible llevar la bandera boliviana hasta las grandes competencias del mundo.
En Niza, Flavia Castro no solamente completó un IRONMAN 70.3.
Nadó, pedaleó y corrió 113 kilómetros para convertir un sueño en una meta cumplida. Y ahora mira hacia el próximo desafío.