Fujimori roza la victoria en el escrutinio de las presidenciales de Perú diez días después de la votación

Diez días después de la segunda vuelta presidencial del 7 de junio, Perú aún no tiene un ganador proclamado, pero la candidata derechista Keiko Fujimori se encamina a la victoria. Con el 99,1% del voto escrutado, aventaja al izquierdista Roberto Sánchez por unos 36.889 sufragios y se proyecta como virtual ganadora, mientras la izquierda impulsa movilizaciones y recursos de nulidad. La proclamación oficial sigue pendiente de un 0,84% de actas en revisión, con plazo hasta mediados de julio.

Las actas impugnadas que restan proceden en su mayoría de Lima y Callao, donde Fujimori tiene su bastión electoral, por lo que los analistas prevén que la diferencia se amplíe a su favor. “A estas alturas, es prácticamente imposible que Sánchez revierta la diferencia de votos”, señaló el politólogo Fernando Tuesta, quien describió el balotaje como uno de los más ajustados de la historia del país, con un margen inferior al 1%.

El recuento dibuja un país partido en dos. El voto en el exterior, ya escrutado, favoreció ampliamente a Fujimori —obtuvo el 76,4% en Estados Unidos, donde reside la mayor comunidad peruana fuera del país—, mientras que dentro de Perú la balanza se inclinó hacia Sánchez, con cerca del 50,1% frente al 49,8%. Esa divergencia, determinante en el resultado, llevó a algunos sectores a cuestionar el voto de los residentes en el extranjero, y un aliado de Sánchez presentó un recurso de amparo para anular esa votación.

El partido de Sánchez, Juntos por el Perú, convocó para este viernes una “gran movilización nacional” en Lima en “defensa del voto popular” y denunció en un comunicado la “falta de transparencia” del proceso. El propio Sánchez, no obstante, pidió respetar los resultados y exigir transparencia: “El reconteo y la transparencia no daña la democracia, sino que la fortalece”, afirmó.

Los politólogos Paula Távara y Eduardo Dargent coinciden en que, hasta ahora, el candidato ha evitado denunciar un fraude y busca más bien “mostrar fuerza”. Las impugnaciones, en cualquier caso, no han sido exclusivas de la izquierda: un jurado electoral de Puno desestimó siete recursos de nulidad presentados por el fujimorismo, que buscaban anular más de 7.000 votos en el sur del país.

Sánchez recogió el voto rural del empobrecido sur, vinculado al expresidente Pedro Castillo, encarcelado por un intento de autogolpe en 2022. Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori —condenado a 25 años por violaciones de derechos humanos y corrupción—, llega por cuarta vez consecutiva a una segunda vuelta con una campaña centrada en la seguridad. A diferencia de 2021, cuando denunció un fraude tras perder ante Castillo, esta vez se ha mostrado prudente. De confirmarse su triunfo, sumaría el Ejecutivo a la mayoría que su partido ya tiene en el Congreso, en un país que ha tenido ocho presidentes en una década. /MERCOPRESS/

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