El Gobierno de Jeanine Áñez lanzó la estrategia “Unidos, libres de drogas” acusando al MAS de haber generado un “narcoestado” con grandes daños al medio ambiente y a la seguridad ciudadana y que en el territorio boliviano operaba la mafia, cárteles del narcotráfico de México, organizaciones criminales de Brasil y hasta residuos de grupo paramilitares de las FARC.
La promesa de la presidente es que no dejará un solo santuario, espacio de territorio, para la realización de las actividades vinculadas al narcotráfico y muestra de ello es que se ha realizado una lucha frontal contra ese ilícito para afectar las estructuras de poder de las organizaciones criminales, que pasaron desapercibidas en la administración del expresidente Evo Morales.
En la oficialización del plan antidrogas, que se efectuó en predios del Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID) en Santa Cruz, Áñez aseguró que el narcotráfico es un negocio multimillonario que afecta a todos los niveles de la sociedad y se convierte en una amenaza para la seguridad ciudadana, la salud pública y el desarrollo del país, por eso hay la necesidad de aprobar políticas integrales y equilibradas para enfrentar ese ilícito.

Denunció que en los 14 años de Gobierno de Morales hubo permisividad en el tema de las drogas, al punto de convertir a Bolivia no solo en un país tránsito de droga, sino en un lugar donde operan redes vinculadas a organizaciones criminales internacionales. Dijo que hay datos de inteligencia policial nacional e internacional que revelan la presencia de grupos criminales como el Primer Comando de la Capital o el Comando de Vermelho de Brasil, cárteles de la “Federación” de Sinaloa, que es alianza entre carteles de México, y el cártel de los Zetas, que también es una organización criminal con carácter paramilitar. También se ha identificado a actores del Cartel del Norte del Valle, las Autodefensas Campesinas de Casanare y elementos residuales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). A eso se suma, la presencia de Sendero Luminoso de Perú e incluso mafias rusas.
Expandió el Chapare
A su vez, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, refirió que se heredó un “narcoestado” con grandes daños al medio ambiente y a la seguridad ciudadana. Responsabilizó a Evo Morales y su entorno por contaminar las fronteras del país con el narcotráfico, que no solo está en el Chapare, sino que se expandió hacía Yapacaní (Santa Cruz), Beni, Cochabamba y en el altiplano boliviano. Frente a ese panorama, anticipó que el Gobierno de la presidente Jeanine Áñez ha iniciado la lucha contra el narcotráfico, sin miedo y sin pausa con el objetivo de “arrinconar” a quienes incurran en este ilícito.

y otras regiones del país
Nueva estrategia
La nueva estrategia antidroga pretenden superar las metas del anterior Gobierno, que se enfocaban en el “control social y autorregulación”, que no fue suficiente para reducir el narcotráfico, sino que sirvió como pretexto para tolerar el crecimiento de la criminalidad.
Tiene seis ejes: salud pública, inclusión socioeconómica, desarrollo sostenible, justicia proporcional con el delito, reforma del régimen penitenciario, fiscalización y control de la economía ilegal de la droga y afectación a las estructuras económicas y orgánicas del narcotráfico.