Por Róger Cuéllar Castro, Santa Cruz de la Sierra
Las encuestas son el dolor de cabeza para algunos políticos aspirantes a los cargos más importantes del país. Los que miden con bajo porcentaje de preferencia del electorado buscan minar la credibilidad del trabajo de las empresas que hacen medición de opinión pública.
Su vocero, José Luis Gálvez (nacido en 1969), comunicador social con estudios de postgrados en Investigación para el Desarrollo y estudios de postgrado en Metodología Operacional para la Investigación y Gestión de Imagen, Capacitación Especializada en Administración de Medios Masivos, hace un análisis de lo que está pasando en el proceso electoral en base a los datos de investigación que tienen.
En una entrevista con URBE.BO aseguró que la elección del 18 de octubre está abierta para todos los candidatos y que discrepa totalmente con los que dicen que hay una polarización entre dos postulantes a la presidencia. Reafirma que las encuestas no son determinantes ni tienen la finalidad de cristalizar, menos pronosticar de cómo será la votación. Ve que la gente no está contenta con la oferta de candidatos y cree que la dispersión de la preferencia en Santa Cruz es una muestra de eso.
A 36 días de los comicios generales en el país, algunos asesores políticos y líderes de opinión han desahuciado la posibilidad de que cambie la tendencia del electorado y hablan de una polarización entre dos candidatos, ¿usted cree que es así?
José Luis Gálvez (JSG). Discrepo categóricamente con los que afirman que a estas alturas la elección está definida y que exista una clara polarización entre dos candidaturas. Lo que la data (datos) de la encuesta que aplicamos para la red Unitel nos dice es que es una elección abierta, ya que el 52% del total del electorado todavía no tiene definido su voto. Es un gran porcentaje el que dice que si este domingo fuera la elección no está del todo decidido.
Si bien es cierto que hay un proceso de maduración distinto en el MAS, porque el 73% de su electorado asegura que ya no va a cambiar su votación, es totalmente inverso en la vereda del frente (los opositores al MAS), donde hasta un 73% dice que estaría dispuesto a cambiar su voto para evitar que el MAS gane la elección.
Ante este escenario, podemos afirmar que no hay nada definido del todo. Examinando la estructura de la votación, lo que llamamos la maduración o cristalización del voto de cada candidatura, Comunidad Ciudadana, Creemos, Libre 21, es decir, todos en general tiene un porcentaje grande de volatilidad del voto. Más de la mitad en algunos casos, otros cerca de la mitad no tienen el voto decidido.
¿Pero puede cambiar en panorama en poco más de un mes?
JSG. Es corto el tiempo, pero este es un proceso electoral muy particular. Se parece mucho al de 2002 Y 2005, en los que se abría la ventana de un potencial cambio de ciclo. El sufragio aporta a la consolidación de ese cambio o marca un retroceso. Veo mucha volatilidad y duda en los votantes opositores al MAS. El voto del ciudadano se ha definir la semana previa o probablemente el último día, podría decir que gran parte de la gente lo va a decidir antes de emitir su voto, cuando esté en la urna mirará la fotografía y sopesará las cosas que tiene en la cabeza y decidirá.
¿Quiere decir que las encuestas no son determinantes?
JSG. Nunca son determinantes, no tienen la finalidad de cristalizar, definir el voto ni de pronosticar de lo que será la votación. Son solo una radiografía de lo que fue la opinión la semana pasada, no pretenden decir lo que será el día de la elección. Por eso discrepo y técnicamente no estoy de acuerdo con la proyección de votos que nos obliga a realizar el reglamento de las encuestas. Es complicado hacer eso cuando tenemos un 32% de votos que no expresan ningún candidato en particular. De aquí en adelante lo que harán las encuestas, las que estén bien hechas, es medir la fotografía que corresponda al momento e ilustrar el proceso de maduración de la elección.

¿Qué Evo Morales haya tenidos tenido entre 51% y más de 60% en tres elecciones, pero luego le digan no en el referédum de 2016, no es una muestra de madurez del votante?
JSG. Más que madurez, diría que hay ciclos cumplidos, como el de Evo Morales que transitó más de 30 años como político, candidato. Todos los líderes políticos cumplen ciclos, aunque aún esté presente en este proceso de manera virtual, a través del twitter y los medios, sin ser candidato. Sigue siendo protagonista en la discusión y el debate, pero definitivamente tiene ciclo cumplido.
El MAS está en su peor momento en comparación a su votación histórica, está golpeado, en un proceso de implosión interna, de división. Evo probablemente represente una facción. Por eso esta elección, es otro momento y otra oportunidad de articulación de poder; es muy probable que lo que se visualice en el corto y mediano plazo son facciones que salen del MAS y tengan otras expresiones electorales. Es lo que debiera suceder en términos normales.
Ya no apoyan en la misma proporción que lo hicieron al MAS con Evo Morales, por el contrario, encontramos una proporción muy importante de la población (rondando el 70%) que dice que no debería volver al país, que ya cumplió su ciclo. Por eso hablamos de un proceso de transición a un potencial cambio de ciclo político, esa es la expectativa que la gente tiene.
Santa Cruz se ha convertido en un gran polo electoral, pero sus candidatos no logran seducir a los del occidente, ¿por qué?
JSG. Santa Cruz tiene un 27% del padrón electoral, apenas con décimas superior a La Paz, aunque la tasa de crecimiento población proyecta que cada vez va a tomar mayor relevancia demográficamente en el país. El kilaje de los candidatos cruceños no explica del todo lo que sucede en el escenario electoral, creo que hay otros aspectos de la realidad que podrían ayudarnos a entender lo que está sucediendo. Más allá de lo cruceños, hay visiones distintas de país. Hay una visión que tiende a ser más cautivadora para el occidente, es más gregaria de corte socialista, comunitaria. Pareciera que sintonizan propuesta de ese orden para gran parte del país, no solo occidente y oriente.
Hay que reconocer que en los últimos 20 años se han dado más manifestaciones populistas, que han enamorado a la gente y cuando nos referimos a las propuestas de los candidatos cruceños coinciden con una visión diferente, de corte más liberal, que propone una ciudad más moderna, donde lo individual pesa más que lo colectivo. En parte esa es la explicación, tiene que ver con la naturaleza de la sociedad boliviana.
¿Entonces es cambiar el discurso o imponerse una idea sobre otra?
JSG. No es lo uno ni lo otro, hay que partir de la idea de que las representatividades deben ser formas de expresión de la sociedad. Tenemos que aceptar que tenemos una sociedad heterogénea. Los que proponen una visión socialista, más comunitaria con valores colectivos tienen que entender que hay una parte importante de la población que no razona bajo esos términos. Y aquellos que piensan la sociedad en términos occidentales o liberales también deben entender que hay otros pedazos de población.
Sin embargo, no solamente es eso, sino que también hay cuestiones culturales, que tienen rasgos históricos propios que marcan diferencias profundas. Es lógico, tenemos parte de la población que ha sentido el yugo de la opresión, casi al extremo de esclavitud durante largos años, lo cual ha sido señalado en el discurso del régimen anterior. En parte es verdad, había mucha injusticia y opresión, pero hay otra parte del país, como la Chiquitania, que nunca fueron esclavos, no sufrieron eso, siempre vivieron entre iguales, de ahí que son facciones de la sociedad que razonan distintos, porque tienen historias diferentes.

La solución no viene por imponer una parte sobre la otra, sino por el reconocer que somos distintos, sino por la capacidad del liderazgo y la construcción de sociedad que planteen los líderes políticos, asumiendo la diversidad, para enamorarnos y envolvernos a todos. Eso está faltando. Si hay algo que reclamarle al sistema político, incluyendo al mismo MAS, es una visión que no parta de la premisa de la negación del otro, no aceptan la existencia de otro distinto. Eso es conflictivo, nos llevan a razonar en términos de conflictos, de lucha, de imposición. Dicen lucha política, porque no hablar de la colaboración política, de convivir juntos, porque no aprovechar la diversidad como fortaleza y no como debilidad.
Tenemos una sociedad diversa, bien marcada. Tenemos que construir un futuro común, una visión de país con mejor calidad de vida y ser competitivo a nivel internacional. ¿No es imposible?. La interpelación más profunda no es para el votante, sino para los líderes políticos, obvio que esto tiene correlación con el nivel de educación y de desarrollo.
Es lo ideal, pero parece que estamos de eso, ¿qué dicen los números de las encuestas sobre los liderazgos?
JSG. La gente no está contenta con las opciones que tiene para votar versus los problemas que se deben enfrentar. Cuando preguntamos cómo evalúa a cada candidato a presidente, todos tienen alrededor de 50% o más de negativos y en el orden de una quinta parte (20%) de favorabilidad, y de fuerte, muy bajo. Estamos frente a candidatos que no despiertan pasiones, los que dicen que confían mucho, en cualquiera de los candidatos, en general son apenas menos del 10%.
Realmente es baja confianza
JSG. No estamos ante una camada de líderes que marquen la diferencia, que ilusionen. En algún sentido es una interpelación para la forma en la cual van a encarar su liderazgo, no significa que la sociedad espera un caudillo de por medio insustituible, no. Eso precisamente provocó la crisis anterior y el levantamiento de una porción importante de la sociedad, la gente quiere un candidato o líder que sepa escuchar, no el que le diga dónde ir, sino que sepa escuchar, obedecer y sintonizarse con las necesidades y demandas de la población. Los actuales candidatos pueden compensar sus liderazgos si hacen esto.
Los bolivianos vemos con mucha crítica y desconfianza la sociedad política, sus intenciones, sus motivaciones y sus procederes nos llevan a desconfiar. Ese vínculo dañado tiene que corregirse, porque la sociedad civil necesidad de los partidos políticos para intermediar entre la sociedad y el poder.

¿La votación de Santa Cruz será determinante para que alguien consolide la victoria?
JSG. Es relativo, aunque sin duda Santa Cruz es importante. Hay que verlo al revés, Santa Cruz es la explicación de por qué no se logran acuerdos mayores para construir una hegemonía alternativa. Si Santa Cruz estuviera de acuerdo, si no estuviera en una pugna interna de cómo se manejará en poder cruceño en el futuro, si estuviéramos en otro momento, hubiera un liderazgo distinto y se hubiese articulado un voto opositor al MAS contundente.
En problema es de fondo, porque hay ciclos políticos y de liderazgos cumplidos, la gente lo percibe. Durante largo tiempo se honró con el voto al señor Percy Fernández, se entiende que no participará más en procesos electorales. Igual se honró con el voto al gobernador, Rubén Costas, el cual se entiende que no irá al mismo cargo, al menos. Hay ciclos cumplidos.
Y el resultado, por ahora, es que se puede terminar con cuatro senadores electos de distintas fuerzas políticas. Así de dispersos podrían estar la votación cruceña, por lo cual el problema no es solamente cómo se van a sentar en la silla del poder, sino cómo van a lograr articular la representación de las necesidades de la región.
Si persiste la negación del otro, la lucha permanente, sufrirá la gente por no estar bien representada, pero creo que el poder es como el agua, encuentra su nivel y ahí se queda. Sería bueno que conversen, dialoguen, planteen una visión única de mejor nivel de vida y desarrollo sostenible. Falta institucionalidad, madurez y calidad del sistema política