Mario Cronenbold volvió. Y lo hizo por una puerta distinta a la que utilizó para ingresar por primera vez al poder municipal.
En marzo de 2026, el exalcalde recuperó la Alcaldía de Warnes con 57,55% de los votos, equivalentes a más de 40.000 sufragios, bajo la agrupación Somos Warnes. Su inmediato competidor alcanzó 11,51%. El resultado marcó un dato político significativo: Cronenbold regresó al municipio que gobernó entre 2015 y 2021, pero esta vez alejado del Movimiento al Socialismo (MAS).
Su retorno no fue producto de una candidatura improvisada. Después de anunciar en 2025 que se retiraría de la política, terminó reorganizando su estructura y apostando nuevamente por Warnes. En noviembre de ese año anunció su candidatura y comenzó la construcción de una plataforma política propia.
La elección terminó convirtiéndose en una demostración de su capacidad para conservar una base electoral local y reconstruirla fuera de la estructura partidaria con la que llegó al poder anteriormente.
De aliado del MAS a construir una identidad propia
La trayectoria política de Cronenbold ha estado marcada por cambios de escenario. Gobernó Warnes entre 2015 y 2021 bajo la sigla del MAS y posteriormente intentó llegar a la Gobernación de Santa Cruz. En 2024 participó en el entorno político de Andrónico Rodríguez, pero posteriormente se apartó de ese proyecto.
Ese recorrido terminó desembocando en una nueva apuesta: Warnes como plataforma política propia. El resultado electoral permite observar una particularidad de Cronenbold: su principal capital político no parece depender exclusivamente de una sigla nacional. Su campaña de 2026 se articuló alrededor de una identidad municipal y de un discurso centrado en Warnes.
Después de conocer el resultado, su mensaje fue directo:
“Ahora toca trabajar para que Warnes vuelva a progresar. ¡No les vamos a fallar!”
La frase resume el desafío de su segunda etapa municipal. Porque ganar la elección era solamente el primer paso.
El verdadero proyecto: que Warnes deje de ser periferia y se convierta en centro
La apuesta de Cronenbold empieza a adquirir otra dimensión cuando se observa el tipo de proyectos que intenta atraer.
Warnes tiene una combinación difícil de replicar en otros municipios: ubicación estratégica dentro del eje metropolitano cruceño, conexión carretera y ferroviaria, proximidad al aeropuerto internacional Viru Viru y presencia del Parque Industrial Latinoamericano.
El alcalde intenta convertir esas ventajas geográficas en una política deliberada de atracción de inversiones. Uno de los primeros resultados visibles fue la llegada de DXN, multinacional que inició la construcción de una planta industrial en Warnes con una inversión inicial anunciada de $us 25 millones, con una proyección de alcanzar $us 50 millones. El proyecto contempla más de 200 empleos directos y más de 300 indirectos.
Pero la apuesta no quedó allí.¡ En julio se anunció que la empresa china Luoyang Bangxu Industrial instalará en Warnes una ensambladora de buses y camiones eléctricos, con una inversión anunciada de $us 10 millones y una estimación de alrededor de 300 empleos directos e indirectos.
Dos inversiones, dos sectores diferentes y un mismo territorio. Para Cronenbold, esa coincidencia es parte de una estrategia mayor: hacer que las empresas no solamente pasen por Warnes, sino que produzcan en Warnes.
La fórmula: industria + aeropuerto + carretera + ferrocarril
La visión municipal comienza a apoyarse también en proyectos de integración regional. En septiembre de 2026 se anunció el inicio de las primeras acciones del proyecto del tren metropolitano Santa Cruz–Warnes–Montero, una iniciativa estimada en $us 600 millones y concebida bajo un esquema de alianzas público-privadas. El proyecto pretende conectar tres zonas fundamentales del área metropolitana y el Norte Integrado.
Para Warnes, un proyecto ferroviario de esas características no representa únicamente transporte. Significa trabajadores que pueden desplazarse, mercancías que pueden movilizarse y empresas que pueden ampliar sus operaciones.
A esa ecuación se suma Viru Viru. En junio de 2026 se formalizó la modificación de la denominación aeronáutica para incorporar a Warnes: “Viru Viru/Warnes/Santa Cruz/INTL”, con vigencia en la publicación de información aeronáutica desde el 31 de julio.
Cronenbold convirtió ese hecho en parte de su discurso de posicionamiento territorial: Warnes ya no quiere ser identificado solamente como un municipio vecino de Santa Cruz, sino como un territorio estratégico para la economía departamental.
Una agenda que busca recuperar el peso económico de Warnes
El siguiente objetivo anunciado por el alcalde es la reactivación de la Zona Franca de Warnes, que, según sus declaraciones, generaba movimiento económico y que ahora pretende volver a poner en la agenda nacional.
La lógica es clara: atraer inversión, facilitar producción, generar empleo y aprovechar la infraestructura existente.
En ese esquema, Cronenbold intenta construir una narrativa política diferente. No habla solamente de calles, plazas o servicios municipales. Habla de industria, logística, inversión, transporte metropolitano, aeropuerto y empleo. Ese cambio de escala puede ser uno de los elementos centrales de su segunda gestión.
De alcalde a actor político regional
El fenómeno Cronenbold también comienza a trascender los límites de Warnes. Su victoria electoral le devolvió una plataforma institucional y, al mismo tiempo, una estructura política propia. A ello se suma su acercamiento con otras autoridades electas de Santa Cruz.
Cronenbold ya planteó una agenda conjunta con el alcalde de Santa Cruz de la Sierra, Manuel Saavedra, bajo una premisa: “Cuando Warnes y Santa Cruz caminan juntos, las oportunidades crecen”.
La región metropolitana puede convertirse así en el escenario natural para ampliar su influencia. Si Warnes logra consolidarse como territorio industrial y logístico, Cronenbold podría capitalizar políticamente ese proceso.
No se trata todavía de afirmar que se haya convertido en uno de los líderes más populares de Santa Cruz —eso requeriría mediciones de opinión comparables y actualizadas—, pero su contundente retorno electoral, su visibilidad pública y la agenda económica que está impulsando explican por qué vuelve a ocupar un lugar relevante en el mapa político cruceño.
La segunda oportunidad
Hay una diferencia sustancial entre el Cronenbold que llegó a la Alcaldía en 2015 y el que regresó en 2026.
El primero llegó respaldado por una estructura política nacional. El segundo volvió con una identidad esencialmente municipal. Ahora tiene que demostrar que esa independencia electoral puede transformarse en resultados concretos. Tiene promesas pendientes: educación, bono estudiantil, mochilas, carreteras y vialidad. Pero también tiene una agenda mucho más ambiciosa: atraer inversiones, generar empleos, reactivar espacios económicos, integrar Warnes al área metropolitana y aprovechar su posición estratégica.
El desafío es enorme.
Porque ganar una elección permite administrar una alcaldía; transformar económicamente un municipio permite construir un legado.
Cronenbold parece haber entendido que su segunda oportunidad política pasa por convertir a Warnes en algo más que una ciudad dormitorio del área metropolitana. Su apuesta es convertirla en una ciudad industrial, logística y productiva.
Y si consigue que las inversiones anunciadas se conviertan en fábricas funcionando, empleos sostenibles y mayor actividad económica, su regreso a la política municipal podría terminar siendo también el punto de partida de una nueva etapa de su carrera política.
Esta vez, el campo de batalla de Mario Cronenbold no está solamente en las urnas. Está en las fábricas, las carreteras, el ferrocarril, el aeropuerto y en la capacidad de convertir a Warnes en uno de los principales motores industriales de Santa Cruz.