Francia es un terror Mundial. Mbappé y Olise se erigen como las grandes referencia galas. Exhibición con un doblete y asistencia, respectivamente. Deschamps tiene el mejor fondo de armario de la competición. Lo sabe. Barcola, suplente de Dembélé, se unió a la fiesta de ‘Kiki’, máximo goleador de la historia de la selección gala. Senegal perdonó en el primer tiempo, con incluso gol anulado a Nico Jackson, y lo terminó pagando. Les Bleus dejan su candidatura. Son el rival a batir.
Deschamps comenzó su último baile al frente de la bicampeona del mundo sin sorpresas. Saliba recuperó su puesto tras sobreponerse a sus dolencias, dejando a Konaté en el banquilllo, a la espera de otra oportunidad. Y arriba con los ‘Cuatro Fantásticos’. Tienen posiblemente el mejor ataque de toda la competición, con jugadores de clase mundial y estrellas consagradas. La pregunta más bien giraba en torno a quién llevaría la batuta del mismo, si Mbappé, por jerarquía y liderazgo; Michel Olise, tras su año de explosión; o Dembélé, que llega tras revalidar la Champions y en plena carrera por hacer lo propio con el Balón de Oro.
La sensación de África
Como era de esperar, comenzó dominando Francia. Sorpresa y mayúscula fue la devoción de Mbappé en defensa. A diferencia que en el Madrid, era el primer en salir a la presión. El debate de si correr o no correr quedó sentenciado. Con la malla Bleu, ‘Kiki’ es otro y en un Mundial, más. Lideraba con el ejemplo y por poco estuvo de convertir el primero pasado el diez en el marcador, pero su balón se perdió entre un mar de piernas. Sería Senegal quien diera el primer golpe. El giro de guion no se hizo esperar.

Senegal plantó cara, anuló a Mbappé e hizo lo que quiso con Tchouaméni y Rabiot. Un equipo sólido que fue ‘in crescendo’ durante toda la primera parte. Son los campeones de África, hasta que les digan lo contrario, y qué mejor forma de demostrarlo que dando guerra a la favoritísima. Lo hicieron todo bien, salvo el gol. A punto estuvo Ismaïla Sarr en el descuento, solo ante el portero, pero erró en la definición. Francia salió airosa del primer tiempo. Difícil de creer, difícil de decirlo.
El descanso le sirvió a Francia para hacer borrón y cuenta nueva. Fue otro equipo, más incisivo y guerrero. Ni diez minutos les hizo falta para poner a Mendy contra las cuerdas. Se hizo gigante el ex del Chelsea. Frenó en seco a Olise, primero, y Mbappé, después. El VAR amagó con aguarle la fiesta tras una tarascada de Sadio Mané a ‘Kiki’, pero ni lo uno ni lo otro. La maquinaria Bleu carburaba. Ni cinco minutos después Olise metió un pase magistral entre líneas, siguiendo el desmarque del delantero del Madrid, pero otra vez estuvo ahí el guardameta para pararle los pies.

El MetLife contuvo la respiración. El gol estaba cerca. Se notaba. Olise y Mbappé se encontraban entre líneas, al fin. Ellos mismos rompieron las tablas del luminoso. En una jugada calcada a la anterior a la hora de partido, el del Bayern sirvió un pase entre línea para que el del Madrid rematara al primer toque. Tardó en llegar, pero de qué manera lo hizo. Con ese gol igualaba a Giroud como máximo goleador de la selección gala, a tres de Klose para convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.
Nico Jackson amagó con el empate, pero fue anulado por fuera de juego. Deschamps decidió rotar: Dembélé, desaparecido, fuera; Barcola, dentro. Suyo fue el tanto del segundo. A pase de Rabiot, picó una pelota imparable que se marchó a la red. Mbaye recortó distancia en el descuento, pero de poco sirvió. Mbappé se encargó de cerrar su doblete, supera a Giroud y recorta aún más a Klose e iguala en la lista a Messi, además de hacer lo propio con Fontaine como el máximo goleador de la historia de Francia en los Mundiales. La ‘Mbappemanía’ conquistó Nueva York. Victoria merecida. De menos a más, sufriendo la agonía del debutante de por medio, a Francia le bastó con poco. Senegal pagó. Ante una contendiente no se puede fallar. Lección aprendida.