A poco de asumir la conducción del municipio cruceño, el alcalde Manuel Saavedra lanzó una advertencia sobre uno de los servicios más sensibles para la población: el recojo de basura.
La autoridad informó que el servicio actualmente opera al 30% de su capacidad, debido a la falta de provisión de diésel. Según Saavedra, YPFB estaría entregando un volumen menor al comprometido, situación que estaría limitando la operación de los vehículos destinados al recojo de residuos.
Ante este escenario, el nuevo alcalde pidió a la estatal petrolera regularizar y garantizar el suministro de combustible, advirtiendo que, si la provisión no se normaliza, el servicio podría llegar a una paralización total.
La advertencia coloca a la nueva administración municipal frente a uno de sus primeros grandes desafíos: garantizar la continuidad de un servicio básico que afecta directamente a barrios, mercados, unidades educativas y espacios públicos.
Desde la Alcaldía se busca dejar establecido que las dificultades operativas obedecen a la falta de combustible y no exclusivamente a problemas de planificación municipal. Sin embargo, la situación también abre un nuevo frente para la gestión de Saavedra, que deberá demostrar capacidad para resolver el problema y evitar que la ciudad termine acumulando toneladas de residuos en sus calles.
La alerta está lanzada: si no se normaliza la provisión de diésel, el recojo de basura —un servicio que no puede detenerse— podría quedar paralizado.