La Policía Federal de Brasil percibe un cambio en la política de seguridad de Bolivia frente a las organizaciones criminales que operan en la frontera y destaca una mayor coordinación entre ambos países para combatir el narcotráfico y otros delitos transfronterizos.
La valoración fue realizada por un comandante de la Policía Federal brasileña acantonada en Guajará-Mirim, durante un reportaje difundido por el medio digital brasileño FeMMedia, tras la incautación de aproximadamente cuatro toneladas de marihuana procedente de Bolivia, que eran transportadas ocultas en tubos.
Consultado sobre las razones por las que integrantes de facciones criminales brasileñas buscan establecerse, permanecer o esconderse en territorio boliviano, el jefe policial sostuvo que la situación de seguridad en Bolivia habría experimentado una modificación respecto a años anteriores.
“Hasta hace poco, Bolivia tenía una política de seguridad pública que facilitaba, o mejor dicho, no reprimía ciertas prácticas delictivas en el país. Actualmente esto ha cambiado”, afirmó.
El comandante explicó que Brasil mantiene acuerdos de cooperación con la Policía Boliviana y recordó que, en años anteriores, integrantes de organizaciones criminales aprovechaban las condiciones existentes en la zona fronteriza para adquirir droga en Bolivia y posteriormente trasladarla hacia Brasil.
También señaló que algunas personas facilitaban el cruce de la frontera a miembros de esas organizaciones. “Hoy esta realidad está cambiando y las cosas se coordinan mejor allí”, sostuvo.
Sin embargo, la autoridad brasileña advirtió que las características geográficas y los antecedentes de la frontera mantienen a Bolivia como un importante punto de abastecimiento de drogas para organizaciones criminales que operan en Brasil.
Frontera bajo vigilancia
El reportaje de FeMMedia se trasladó hasta Guajará-Mirim, ciudad brasileña situada frente a Guayaramerín, en el departamento de Beni, para mostrar el trabajo de las fuerzas de seguridad en la frontera.
Durante un patrullaje fluvial, efectivos de la Policía Militar brasileña expusieron parte de las operaciones destinadas a controlar el narcotráfico, el contrabando y otros delitos transfronterizos.
En el lado boliviano, el equipo periodístico registró vehículos y mercancías que, según el reporte, estarían vinculados con actividades ilícitas. Entre ellos observó un automóvil sin placas, cuyo valor fue estimado en unos 300.000 reales brasileños, y que podría haber sido robado en Brasil y trasladado posteriormente hacia Bolivia.
El recorrido también mostró puntos utilizados para cruces irregulares de mercancías. En esos sectores fueron observadas garrafas y recipientes destinados al traslado de combustible, elementos que fueron señalados como indicios de posibles actividades de contrabando.
En otro punto de cruce ilegal, la Policía Federal brasileña identificó una motocicleta reportada como robada en Brasil. El dispositivo de rastreo permitió establecer que el vehículo se encontraba en territorio boliviano.
“Lo que están viendo aquí es Bolivia, y el dispositivo de rastreo indicaba que la motocicleta se encontraba en este lugar”, explicó el reportero durante el recorrido.
Las autoridades brasileñas consideran que existen numerosos pasos irregulares en el lado boliviano, utilizados para el movimiento de mercancías ilícitas hacia sectores próximos al territorio brasileño.
El reporte pone nuevamente en evidencia la complejidad de la frontera entre ambos países y el desafío que representa para Bolivia y Brasil contener el avance del narcotráfico, el contrabando y otras actividades vinculadas con organizaciones criminales que aprovechan los pasos no habilitados. /Erbol/