Hay lugares que no se visitan solamente; se viven. Tierra Encantada es uno de ellos.
En medio de los paisajes serenos de La Pampa Cascol, en el municipio de Cabezas, a dos horas y media de Santa Cruz de la Sierra, nace un sueño que busca reconectar a las personas con lo esencial: la tierra, el silencio, la comunidad y la naturaleza.
Impulsado por Alaín Sandoval y Yovana Banegas, una pareja que decidió convertir su forma de vida en una experiencia compartida, Tierra Encantada es mucho más que un destino ecoturístico. Es un Eco Village concebido como una comunidad ecológica donde cada visitante puede descubrir una manera diferente de habitar el mundo.
Aquí las casas son construidas con barro, los sanitarios respetan los ciclos naturales, los senderos invitan a caminar sin prisa y la cocina comunitaria se transforma en un espacio de encuentro donde las historias, los saberes y las culturas se mezclan alrededor de una misma mesa.
Viajeros de Estados Unidos, Turquía, Francia, Inglaterra, Australia, Suiza, Italia, Alemania, Japón y Emiratos Árabes ya han encontrado en Tierra Encantada una experiencia auténtica, lejos del ruido y cerca de lo que verdaderamente importa: la convivencia humana en armonía con el entorno.
Cada amanecer ofrece el canto de las aves, cada sendero conduce a nuevos descubrimientos y cada jornada invita a compartir, aprender y construir vínculos con personas de diferentes rincones del planeta.
Tierra Encantada es una invitación a detener el tiempo, a respirar profundo y a experimentar la vida en comunidad dentro de espacios naturales que inspiran bienestar, respeto por la naturaleza y una forma más consciente de relacionarnos con el mundo.
Muy pronto, sus puertas se abrirán oficialmente a través de las redes sociales para recibir a quienes buscan algo más que turismo: una vivencia transformadora en contacto con la tierra y con las personas.


