De los ataques al abrazo: los rivales de Santa Cruz hacen “borrón y cuenta nueva”

Costas y Camacho se abrazaron; Velasco pidió trabajar juntos. Hace pocos meses, los tres representaban posiciones políticas enfrentadas. Ahora, la foto de unidad intenta abrir una nueva etapa en la política cruceña.

La política cruceña volvió a mostrar una de sus escenas más simbólicas: antiguos adversarios sentados en el mismo escenario, compartiendo abrazos, reconocimientos y un discurso común de unidad.

La sesión de honor de la Asamblea Legislativa Departamental (ALD), realizada el martes por los 216 años de la gesta libertaria de Santa Cruz, terminó dejando una fotografía difícil de imaginar durante los momentos más duros de la disputa política regional: Rubén Costas, Luis Fernando Camacho y Juan Pablo Velasco, los tres gobernadores elegidos democráticamente por Santa Cruz, juntos y hablando de trabajar por el departamento.

Pero detrás de esa fotografía existe una historia reciente de enfrentamientos, acusaciones, rupturas y competencia por el liderazgo regional. Ahora parece imponerse una nueva consigna: borrón y cuenta nueva.

De adversarios electorales a compañeros de fotografía La reconciliación tiene un antecedente inmediato. Durante la campaña para la Gobernación, Juan Pablo Velasco protagonizó fuertes cruces con Luis Fernando Camacho. En el debate electoral de marzo, Velasco cuestionó al entonces gobernador y candidato por sus acciones frente a los avasallamientos y las calificó de “show político”.

Velasco llegó además a plantear durante la campaña que Santa Cruz necesitaba una renovación política y nuevos liderazgos, marcando distancia con quienes habían gobernado anteriormente el departamento. En entrevistas previas sostuvo que el escenario exigía una nueva forma de hacer política y resultados diferentes.

Después de ganar las elecciones, la relación tampoco comenzó con una fotografía de camaradería. Velasco reveló que durante la transición no llegó a reunirse personalmente con Camacho, aunque señaló que le hubiera gustado realizar una entrega formal del cargo y la banda de gobernador.

La política, sin embargo, suele tener una capacidad particular para transformar los enfrentamientos electorales en acuerdos posteriores.

Camacho y Costas: de la ruptura al abrazo. Si existe una imagen que resume la metamorfosis política de la noche, es la de Luis Fernando Camacho y Rubén Costas abrazándose.

Ambos fueron gobernadores y en distintos momentos representaron sectores importantes del movimiento político y cívico cruceño. Pero también protagonizaron una dura ruptura.

En abril de 2022, Camacho respondió públicamente a declaraciones de Costas y lo calificó de “sinvergüenza” y “traidor”, en medio de la disputa política relacionada con el caso de la denominada “Publicidad Fantasma”.

Cuatro años después, aquellos términos quedaron fuera del escenario. Costas y Camacho no solo compartieron la ceremonia: se abrazaron frente a las cámaras y recibieron juntos la máxima distinción de la ALD.

La institución decidió otorgar la Orden Dr. Andrés Ibáñez en el grado de Gran Cruz Potenzada a ambos exgobernadores y al presidente de CAINCO, Jean Pierre Antelo. La ALD explicó que el reconocimiento buscaba destacar aportes vinculados con el desarrollo, la autonomía, la democracia y la libertad.

Tres gobernadores, una fotografía y un mensaje

Juan Pablo Velasco aprovechó el momento para convertir la escena en un mensaje político. “Hoy Santa Cruz está dando una lección, una lección de madurez, una lección de institucionalidad y sobre todo de unidad”, afirmó, al destacar que por primera vez estaban reunidos los tres gobernadores democráticamente electos del departamento.

Y fue más allá: pidió dejar atrás el pasado y trabajar juntos.

Trabajemos juntos, mostremos a Bolivia esta imagen, los tres gobernadores electos, trabajando juntos y dejando atrás el pasado. No solo para una fotografía”, expresó Velasco.

La frase resulta significativa precisamente porque reconoce implícitamente que la fotografía podría quedarse en eso: una fotografía. El desafío ahora es demostrar que la reconciliación puede trasladarse de los actos protocolares a la gestión pública.

Camacho también baja el tono

Camacho respondió desde una posición igualmente conciliadora. A horas de viajar a Paraguay para asumir su nueva responsabilidad como embajador, se dirigió a Velasco y Costas con un mensaje de unidad.

A Velasco le dijo que trabajarán “de la mano” por Santa Cruz y Bolivia. Y hacia Costas lanzó una frase que resume el nuevo escenario entre ambos:

“Como se lo dije querido Rubén, borrón y cuenta nueva. Dios lo bendiga”. El mensaje supone un giro importante frente a los duros enfrentamientos que marcaron la relación entre ambos exgobernadores. Camacho también pidió disculpas durante su discurso por posibles errores cometidos durante su gestión y llamó a dejar atrás la confrontación.

Costas recupera protagonismo. Rubén Costas, por su parte, aprovechó la ceremonia para reivindicar la agenda autonómica que marcó buena parte de su trayectoria política.

Recordó el proceso de recolección de firmas para impulsar la autonomía departamental y sostuvo que la lucha cruceña no debía entenderse únicamente como una reivindicación regional, sino como un aporte al conjunto del país. “Santa Cruz tiene que asumir un rol protagónico de nuestra patria”, afirmó.

También planteó que los nuevos liderazgos deben asumir responsabilidades frente al país. El mensaje coincide parcialmente con el discurso de Velasco sobre la necesidad de una nueva etapa, aunque ambos provienen de momentos políticos diferentes.

La Cruz Potenzada también tiene un componente político

La decisión de la ALD no estuvo exenta de debate. La Cruz Potenzada es la máxima distinción que concede el Legislativo departamental y este año fue entregada a tres figuras provenientes de ámbitos distintos: Costas, Camacho y Antelo.

La presidenta de la ALD, María René Álvarez, explicó que Costas y Camacho representan dos etapas de las luchas por la autonomía y la democracia, mientras que Antelo representa el aporte del sector empresarial y productivo. La decisión fue adoptada después de analizar aproximadamente 47 postulaciones.

El reconocimiento, por tanto, no solo homenajea trayectorias individuales. También construye una determinada lectura institucional de la historia reciente de Santa Cruz.

Y allí aparece uno de los elementos más interesantes del episodio: los antiguos rivales son colocados ahora dentro de una misma narrativa regional.

TODOS

¿Reconciliación real o tregua política?

La gran pregunta queda abierta. La política cruceña ha vivido durante años una fuerte fragmentación entre liderazgos, agrupaciones y proyectos que alguna vez compartieron trincheras y posteriormente terminaron enfrentados. Costas y Camacho representan quizá el ejemplo más visible de esa dinámica.

Velasco, entretanto, llegó a la Gobernación precisamente con un discurso de renovación y distancia respecto de los liderazgos tradicionales.

Hoy, los tres aparecen juntos. Eso no significa que hayan desaparecido sus diferencias políticas ni que sus gestiones puedan ser evaluadas de la misma manera. Tampoco significa que las controversias del pasado hayan dejado de existir.

Significa algo más concreto: los protagonistas están optando públicamente por cerrar una etapa de confrontación y abrir otra basada en cooperación.

La verdadera prueba estará fuera de la Casa de Gobierno, lejos de las cámaras y de los actos protocolares. Será cuando aparezcan diferencias sobre el presupuesto, el pacto fiscal, las regalías, la autonomía, la seguridad, la economía regional o la relación con el Gobierno nacional. Ahí se sabrá si el abrazo fue solamente un gesto de efeméride o el comienzo de una nueva cultura política.

CRUZ 2

Santa Cruz frente a un nuevo ciclo La escena del martes tiene además un componente generacional y político. Costas representa la etapa fundacional de la autonomía departamental; Camacho, la generación que convirtió la movilización cívica de 2019 en un proyecto político; y Velasco, el liderazgo que llegó al poder departamental prometiendo renovación.

Ahora los tres comparten una misma fotografía. De las acusaciones al abrazo. De la competencia al diálogo. De la ruptura al “borrón y cuenta nueva”.

El mensaje político es evidente: Santa Cruz intenta cerrar el capítulo de sus guerras internas. Pero el departamento enfrenta problemas concretos que no se resuelven con fotografías.

La ciudadanía tendrá que observar si esta nueva coincidencia se traduce en acuerdos institucionales, cooperación entre liderazgos y resultados para el departamento. Porque la unidad política puede comenzar con un abrazo.

Pero solamente se confirma cuando los antiguos rivales son capaces de trabajar juntos cuando vuelven a aparecer las diferencias.

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