El regreso del exministro Guido Áñez Moscoso reabre el debate sobre el rumbo energético del país. Tras volver de Estados Unidos, lanzó una advertencia directa: Bolivia podría estar entrando en una crisis energética si no se toman decisiones urgentes.
El foco de sus cuestionamientos apunta a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, a la que plantea “regularizar” en el corto plazo mediante una reestructuración profunda. Según su diagnóstico, la estatal arrastra problemas estructurales que van desde un sobredimensionamiento de personal hasta la presencia de redes irregulares que distorsionan su funcionamiento.
Áñez sostiene que el contexto internacional —marcado por tensiones geopolíticas que han elevado el precio del petróleo— ha dejado sin incentivos a los privados para importar diésel, lo que presiona aún más el abastecimiento interno. En ese escenario, advierte que la falta de exploración y explotación de hidrocarburos podría derivar incluso en escasez de gas, un recurso clave para la economía boliviana.
El exministro también introduce un componente político: llama a transparentar la situación real del sector energético y a evitar disputas internas dentro de las fuerzas democráticas en la Asamblea Legislativa, a las que considera fragmentadas en un momento crítico.
Su propuesta es drástica: “patear el tablero por completo”. Esto implica, según explicó, reducir significativamente la estructura de YPFB y encarar una reingeniería institucional que permita recuperar eficiencia y credibilidad en el sector.
El planteamiento se suma a un contexto ya tensionado por denuncias recientes sobre combustibles y dificultades en el suministro, lo que coloca nuevamente al sector energético en el centro de la agenda pública. /ElBunker/