Hay empresas que iluminan ciudades, pero existen instituciones que también logran iluminar la confianza de la gente. CRE volvió a demostrar que su energía no solo viaja por cables y transformadores, sino también por la credibilidad construida durante décadas junto a miles de familias bolivianas.
La Cooperativa Rural de Electrificación R.L. fue reconocida como la cooperativa de servicios públicos con mejor reputación corporativa de Bolivia, según el ranking Merco Empresas y Líderes Bolivia 2025–2026, consolidando un liderazgo que trasciende lo técnico para convertirse en un símbolo de confianza, eficiencia y compromiso social.
El reconocimiento fue recibido por el presidente del Consejo de Administración, José Alejandro Durán Rek, y el gerente general, Mario Carmelo Paz Durán, durante una gala realizada en el Centro Empresarial Mediterráneo, donde las principales organizaciones del país se reunieron para celebrar a las instituciones que han sabido construir prestigio con resultados y cercanía con la población.
A sus 64 años de historia, CRE continúa expandiendo su legado. En esta gestión alcanzó cobertura en las 15 provincias del departamento de Santa Cruz, una meta largamente anhelada que representa mucho más que infraestructura: significa oportunidades, desarrollo y calidad de vida para miles de hogares.
Detrás de este reconocimiento existe una historia escrita con trabajo silencioso y permanente. Cada poste levantado, cada comunidad conectada y cada servicio restablecido en momentos difíciles forman parte de una trayectoria que hoy recibe el respaldo de empresarios, académicos, analistas, periodistas y consumidores.

El ranking Merco evaluó la percepción de cientos de líderes empresariales y sociales del país, confirmando que CRE no solo distribuye electricidad: distribuye confianza. Y mientras Bolivia avanza hacia nuevos desafíos energéticos, la Cooperativa también mira al futuro apostando por las fuentes renovables y la sostenibilidad como el próximo gran capítulo de su historia.
Porque hay instituciones que nacen para prestar servicios, y otras que con el tiempo se convierten en patrimonio moral de una región. CRE parece haber elegido ese camino.