Autoridades brasileñas interceptaron ocho camiones con más de 260 toneladas de madera, donde se detectaron indicios de cocaína impregnada en la carga. Las investigaciones apuntan a que el envío podría contener hasta 50 toneladas de droga, convirtiéndose en uno de los mayores golpes al narcotráfico en la región.
La alerta fue emitida por la DEA dentro de un esquema de cooperación internacional, lo que permitió realizar el seguimiento de la mercancía antes de su ingreso a Brasil. La operación, denominada “Escudo de Madera”, busca identificar a los responsables y determinar el destino final del cargamento.
Las pesquisas señalan que la carga habría salido desde Santa Cruz utilizando exportaciones aparentemente legales de madera para ocultar la droga. Las autoridades investigan posibles nexos con otras operaciones internacionales de narcotráfico.