El incendio que golpeó a la Nueva Feria Barrio Lindo no solo dejó una enorme infraestructura comercial dañada. También alteró la vida de miles de comerciantes que, de un día para otro, vieron cómo años de trabajo quedaban reducidos a cenizas. En ese escenario, la recuperación no depende únicamente de reconstruir paredes, techos o puestos de venta. También exige restablecer los servicios esenciales que permiten que una actividad económica vuelva a ponerse de pie.
La energía eléctrica es uno de ellos.
Desde el sábado 8 de agosto, apenas un día después del incendio, la Cooperativa Rural de Electrificación R.L. (CRE) desplegó personal técnico en la zona afectada para realizar trabajos de mantenimiento correctivo y preventivo en la red eléctrica. La tarea tiene una particular importancia: antes de que el comercio pueda recuperar plenamente su actividad, las condiciones de seguridad y confiabilidad de la infraestructura eléctrica deben estar garantizadas.
Este jueves 13 de agosto, una comitiva de CRE, encabezada por Henry Vaca Vargas, gerente de Gestión Comercial, llegó hasta la feria para verificar los trabajos ejecutados sobre las estructuras de Media y Alta Tensión. No se trata simplemente de volver a encender las luces. Después de un incendio de semejante magnitud, revisar postes, transformadores, conductores y demás componentes de la red es una obligación técnica que tiene como objetivo reducir riesgos y asegurar la continuidad del suministro.
Pero la recuperación de Barrio Lindo tampoco puede ser entendida como una tarea aislada de una sola institución.
Por ello, la inspección estuvo acompañada de una reunión de coordinación entre CRE, la Unidad Operativa Desconcentrada de Alumbrado Público del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra y la dirigencia de la Federación de Gremiales de la Nueva Feria Barrio Lindo. La coordinación entre instituciones y usuarios resulta fundamental cuando una emergencia afecta simultáneamente infraestructura pública, instalaciones comerciales y servicios básicos.
CRE informó que en las próximas horas concluirá las operaciones que corresponden a su ámbito de responsabilidad. Esto significa que la red de distribución eléctrica bajo su competencia quedará en condiciones de funcionamiento eficiente, confiable y seguro, conforme al marco regulatorio del servicio público de electricidad.
Sin embargo, existe una diferencia que debe quedar clara: una cosa es la red de distribución y otra son las instalaciones eléctricas internas de cada puesto o establecimiento comercial.
La normativa boliviana establece responsabilidades diferenciadas. El artículo 25 del Reglamento del Servicio Público de Suministro de Electricidad señala que los daños a instalaciones, equipos y artefactos del consumidor regulado o de terceros producidos por deficiencias de las instalaciones internas del inmueble son responsabilidad del consumidor regulado.
En términos sencillos, CRE puede garantizar que la infraestructura eléctrica de distribución que está bajo su responsabilidad sea revisada y puesta en condiciones adecuadas; pero cada comerciante debe asumir la responsabilidad de reconstruir y habilitar de manera segura las instalaciones internas de su espacio comercial.
Y aquí aparece otro aspecto relevante de la recuperación: reconstruir no significa simplemente volver a instalar cables y conectar equipos. Significa hacerlo correctamente.
Por esa razón, CRE puso a disposición de los comerciantes su asesoramiento técnico para que puedan adecuar sus instalaciones internas a la normativa vigente, particularmente a los criterios establecidos en la NB-777, que contempla requisitos relacionados con el diseño, la seguridad y la operación de instalaciones eléctricas.
Después de una tragedia como la ocurrida en Barrio Lindo, la reconstrucción no debería ser una repetición de lo que existía antes. Debe ser una oportunidad para corregir vulnerabilidades, elevar los estándares de seguridad y evitar que la urgencia por volver a trabajar termine creando nuevos riesgos.
Barrio Lindo necesita volver a levantarse. Pero levantarse no es solamente recuperar la actividad comercial. Es recuperar la confianza de los comerciantes, garantizar condiciones seguras para trabajadores y compradores y reconstruir una infraestructura capaz de acompañar nuevamente la dinámica económica de uno de los centros de abastecimiento más importantes de Santa Cruz.
En esa tarea, cada institución tiene una responsabilidad específica. CRE cumple con mantener y garantizar la seguridad de la red eléctrica que está bajo su competencia; el municipio debe atender las áreas que corresponden a sus atribuciones; y los comerciantes deben reconstruir sus instalaciones internas bajo criterios técnicos y de seguridad.

La recuperación será, por tanto, una tarea colectiva.
Porque después del fuego, el desafío no consiste simplemente en volver a encender la electricidad. Consiste en volver a encender la actividad económica, la esperanza y la confianza de miles de familias que necesitan que Barrio Lindo vuelva a vivir, pero que esta vez lo haga bajo condiciones más seguras y con una infraestructura preparada para el futuro.