Humberto Roca: el regreso del empresario que quiere volver a hacer despegar a Santa Cruz

POR RÓGER CUÉLLAR CASTRO, roger.cuellar@gmail.com

Humberto Roca volvió a Santa Cruz después de más de una década fuera del país, pero su retorno no parece responder solamente a una decisión personal. El empresario asegura que regresó a la tierra donde nació y se crió con una agenda de proyectos vinculados a dos sectores que considera estratégicos para el futuro: la logística y la energía.

“Yo nunca quise irme”, afirma. Y corrige la idea de que simplemente “ha vuelto para quedarse”: “No es venir para quedarme, volví. O sea, no porque este es mi pueblo, aquí nací, aquí me crié y aquí quiero que sea mi destino final. Y aquí quiero morirme”.

La frase resume una entrevista atravesada por dos conceptos: empresa e identidad. Roca habla de negocios, inversiones, aviación y biocombustibles, pero también de sus raíces familiares y de una Santa Cruz que, según sostiene, debe modernizarse sin perder aquello que la diferencia.

“Yo tengo todo el ADN de aquí”, dice al recordar a su padre, su abuelo y su abuela, vinculados a calles, instituciones y obras que forman parte de la historia de Santa Cruz.

Su relato familiar es, para él, una explicación de su sentido de pertenencia. “Hay muchas cosas que no solo me atraen, sino que me condenan, llamémoslo así, en buen sentido, a estar aquí”, señala.

Santa Cruz: modernidad con identidad

Uno de los aspectos que más le llamó la atención en su retorno es la transformación del sector privado cruceño.

Roca observa cafeterías, marcas, empaques, servicios y emprendimientos que, en su criterio, muestran una ciudad con mayor profesionalización y capacidad para construir productos con identidad propia.

“Santa Cruz no tiene nada que envidiarle en cuanto a su marketing, a su publicidad y a su empuje a ninguna ciudad”, sostiene.

Incluso recoge una expresión que, según cuenta, escucha de personas del interior del país: “Somos la Miami de Bolivia”. Pero inmediatamente establece una diferencia que considera fundamental: Santa Cruz tiene algo que no puede comprarse ni importarse.

“Esta ciudad tiene esencia”, afirma.

Para Roca, esa esencia cruceña surgió también de un prolongado aislamiento geográfico que obligó a la población a desarrollar sus propias formas de producción, comercio y convivencia.

“Nosotros adquirimos una cultura, una identidad propia, muy española, y formamos nuestra identidad que es la que nos ha hecho que nos diferenciemos de Bolivia, de las otras ciudades de Bolivia. Y eso no tenemos que perderlo. Hay que mantenerla”, sostiene.

Su preocupación no está en detener el crecimiento, sino en evitar que la expansión termine diluyendo aquello que considera propio de Santa Cruz.

El empresario antes que el dinero

Roca también plantea una definición particular de lo que significa ser empresario.

“El empresario, antes que billete, tiene que venir con muchas ideas y muchos pensamientos”, afirma.

Para él, el capital es importante, pero no constituye el punto de partida. Lo fundamental es qué se hace con ese capital, cómo se genera y qué impacto produce.

“Los billetes son importantes, pero más importante es qué quiere hacer uno con los billetes y de dónde son los billetes”, sostiene.

HUMBER 3

En su clasificación existen empresarios que generan riqueza y la multiplican; otros que solamente buscan negocios de corto plazo y, finalmente, quienes dependen de relaciones irregulares con el poder político.

Sobre estos últimos es particularmente crítico.

“No existe corrupción si no hay el empresario que alimente la corrupción”, afirma.

Y agrega una reflexión que atraviesa buena parte de su visión empresarial: “La corrupción destruye todo”.

Roca considera que la relación entre empresa y Estado debe estar basada en reglas claras, seguridad jurídica y competencia, y no en privilegios.

Dos aerolíneas para Santa Cruz

Su proyecto empresarial más visible está relacionado con la aviación.

Roca anuncia el desarrollo de dos compañías aéreas, con objetivos diferentes pero complementarios.

La primera, denominada Cruza Air, tendría como meta iniciar operaciones entre febrero y abril de 2027, sujeto a la obtención de las certificaciones correspondientes.

El empresario explica que una aerolínea no puede comenzar a operar simplemente comprando aeronaves y contratando pilotos. Debe cumplir procesos técnicos, administrativos y de seguridad que permitan obtener la certificación para transportar pasajeros.

El proyecto contempla comenzar con tres aeronaves y alcanzar entre seis y diez aviones hacia finales de 2027, dependiendo de la disponibilidad internacional de aeronaves.

Entre las primeras rutas mencionadas figuran Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, además de conexiones internacionales con São Paulo, Buenos Aires, Asunción e Iquique.

Posteriormente, el objetivo sería ampliar la red hacia otros destinos nacionales e internacionales.

La segunda compañía será Neour, concebida como una aerolínea boliviana con aeronaves nuevas y una estructura orientada a conectar distintos mercados.

Roca explica que ambas empresas tendrán filosofías diferentes: una estará más enfocada en vuelos directos y logística, mientras la otra buscará funcionar como una compañía con capacidad de conexión.

Viru Viru como centro de conexión

La apuesta empresarial tiene un objetivo mayor: convertir a Santa Cruz en un verdadero centro de conexión aérea y logística.

Roca utiliza el concepto de hub, entendido como un punto de conexión desde el cual pasajeros y carga pueden ser distribuidos hacia distintos destinos.

“Estamos a dos horas de los mejores aeropuertos de todo Sudamérica”, sostiene al referirse a la ubicación geográfica de Santa Cruz.

Su aspiración es que el aeropuerto internacional de Viru Viru pueda avanzar hacia un movimiento significativamente mayor de pasajeros y carga.

“La idea de nosotros es convertir a Viru Viru en un aeropuerto de por lo menos, en un plazo razonablemente corto, de 10 millones de pasajeros”, afirma.

DAKE

La propuesta no se limita al transporte de personas. Para Roca, la verdadera oportunidad está en combinar pasajeros y carga.

“No solamente lo hagamos de pasajeros, tenemos que hacerlo de carga también”, sostiene.

La lógica empresarial detrás de esta propuesta es convertir la posición geográfica de Santa Cruz en una ventaja competitiva para Bolivia y Sudamérica.

ENERGÍA: DEL PETRÓLEO AL BIOCOMBUSTIBLE

El segundo gran eje de su retorno empresarial está relacionado con la energía.

Roca afirma que participa en un proyecto orientado a la producción de combustibles de origen vegetal y plantea reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

“Quiero hacer diésel vegetal que va a ayudar a que nosotros liberemos, y sobre todo esta región y el agro, de una matriz energética en decadencia que significa los fósiles, el petróleo”, señala.

El proyecto contempla el aprovechamiento de cultivos como la yuca para producir etanol, además de explorar alternativas vinculadas a aceites vegetales.

Su argumento es que Bolivia necesita comenzar a construir una matriz energética más diversificada y sostenible.

En ese contexto, también menciona trabajos de estudio de suelos y conversaciones con instituciones académicas para avanzar en la investigación de biocombustibles.

La mirada territorial es nuevamente central. Roca quiere que parte de esta actividad se desarrolle en zonas de la Chiquitania que considera postergadas.

“La Chiquitania la hemos olvidado”, sostiene.

Su propuesta busca vincular producción agrícola, generación de energía y empleo en esas regiones.

“Nunca hay que ponerse límite; hay que ponerse meta”

Una de las frases que mejor sintetiza su filosofía empresarial aparece cuando habla de la escala que podrían alcanzar sus proyectos.

“Nunca hay que ponerse al límite. Hay que ponerse meta, pero no límite”, afirma.

Para Roca, el tamaño de una inversión no debe analizarse solamente por los millones de dólares que requiere, sino por la capacidad que tiene para generar actividad económica, empleo y oportunidades.

“Yo no lo veo desde el punto de vista de qué podemos hacer para mejorar este país que es nuestro país”, sostiene.

Su retorno, por tanto, pretende combinar rentabilidad empresarial con una visión de desarrollo regional.

SANTA CRUZ Y EL DESAFÍO DE TRASCENDER

Roca también observa una limitación en el liderazgo cruceño: su fuerte identidad regional puede convertirse, paradójicamente, en una barrera para proyectarse hacia el resto del país.

“El cruceño es tan creyente de su terreno que se olvida que existen otros pedazos”, afirma.

Por ello plantea que el liderazgo cruceño debe trascender las fronteras departamentales.

“Debemos hacer cosas regionales, pero que trasciendan en todo Bolivia”, sostiene.

En su lectura, Santa Cruz tiene la capacidad económica y empresarial para proyectar modelos hacia el resto del país, pero necesita asumir una visión nacional.

“Tenemos que aprender a trascender nuestras fronteras”, insiste.

El divorcio entre lo público y lo privado

Su diagnóstico sobre la ciudad es particularmente crítico.

Roca observa una brecha profunda entre el desarrollo del sector privado y la capacidad de las instituciones públicas para acompañar ese crecimiento.

“Se nota claramente un divorcio total entre lo público y lo privado. Abismal la diferencia”, afirma.

En su criterio, el sector privado cruceño ha alcanzado niveles de modernización importantes, mientras que problemas como infraestructura, transporte y planificación urbana continúan limitando el desarrollo de la ciudad.

Uno de sus principales cuestionamientos está dirigido al sistema de transporte público.

OJO

Considera que Santa Cruz necesita una planificación integral y no soluciones parciales.

“Esta ciudad necesita una completa planificación del tema del transporte público. No parche, necesita una completa planificación”, afirma.

Su propuesta parte de una característica particular de Santa Cruz: una estructura urbana organizada mediante anillos y radiales que, según su lectura, facilitaría el diseño de un sistema integrado.

La empresa como instrumento de transformación

La entrevista deja una conclusión clara: Roca regresa a Santa Cruz con una visión empresarial que intenta ir más allá del negocio individual.

Aviación, logística, energía, agricultura y desarrollo regional aparecen conectados por una misma idea: utilizar la inversión privada como mecanismo para generar actividad económica y transformar sectores estratégicos.

Pero su discurso vuelve siempre al punto de partida: Santa Cruz.

“Este tiene que ser mi lugar de inicio y de fin”, afirma.

Después de años fuera del país, su regreso representa, según sus propias palabras, algo más profundo que un retorno empresarial.

Es el regreso a una ciudad que considera parte inseparable de su identidad y en la que ahora pretende invertir experiencia, capital e ideas.

Su desafío será convertir esa visión en empresas que sobrevivan al discurso, encuentren mercado, generen empleo y puedan demostrar, en la práctica, que la frase que repite durante la entrevista puede transformarse en una estrategia de desarrollo:

“Bolivia siempre ha sido y continúa siendo el país de las oportunidades. Solamente que no las vemos”.

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