Las elecciones de este domingo en Brasil son el duelo final entre dos titanes. Que uno u otro ganen en las urnas significa que la cuarta democracia más poblada del mundo seguirá rumbos antagónicos. La batalla está extremadamente reñida. Se espera un recuento de infarto a partir de las cinco de la tarde de Brasilia (cuatro horas más en la España peninsular), cuando cierren los colegios electorales.
El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años recién cumplidos, aspira a derrotar al presidente actual con la promesa de restaurar la democracia, mimar a sus compatriotas y llevarlos de regreso a aquellos buenos tiempos de hace dos décadas, cuando, con él en la Presidencia, millones de brasileños prosperaron y los más pobres tuvieron oportunidades inimaginables hasta entonces.
Su némesis, Jair Messias Bolsonaro, de 67 años, intenta ser reelegido para defender valores ultraconservadores, impedir la ampliación del derecho al aborto o cualquier liberalización de drogas, priorizar las libertades individuales y promete que su patria será el gran dique contra el avance de lo que llama comunismo.
Brasil también elige al gobernador de São Paulo y los de otros 11 Estados que no quedaron definidos hace un mes. Aunque Lula quedó cinco puntos por delante de Bolsonaro en primera vuelta, el pasado día 2, el movimiento que lidera el ultraderechista exhibió su fuerza al obtener la mayoría en el Congreso. Lula, líder y fundador del Partido de los Trabajadores (PT), llega a la hora de la verdad con una ligera ventaja en los sondeos, pero cualquiera de los dos podría alzarse con la victoria porque el panorama está muy abierto.
FUENTE: EL PAÍS