El caso de los 800 ítems fantasmas en la alcaldía más allá de proceso legal y las actuaciones policiales, tiene la parte humana. Valeria Rodríguez, que hizo público la red de desvíos de recursos públicos por parte de su exmarido Antonio Parada, ahora dice que llora y prende velas al ver su situación en Brasil.
Entrevistada por la periodista Jimena Antelo, en su programa No mentiras, Valeria Rodríguez contó cómo vive en la actualidad. Asegura que está bien dentro de lo que se puede, saliendo adelante con mis hijos y que gracias a Dios está con protección a testigo.
“Estoy encerrada en mi casa desde que hice público mi tema familiar. Sigo con amenazas, mi casa la tienen triangulada. Salgo y son distintas las movilidades las que me siguen. Me toca llamar a los oficiales, los cuales todos son muy buenas personas. Nos hemos hecho amigo y están a disposición. Tenemos todas las denuncias, las placas de las movilidades que nos siguen”, denuncia.

Valeria afirma que pasan por su casa (personas) amedrentándola. “No quieren que siga con mi tema familiar, que es por lo único que estoy luchando. He tenido mensaje de textos (amenazas). Me escuchan todas las conversaciones, por eso la policía hace rastrillajes en mi casa. Nos quieren callar, a mi abogado le mandan audio que lo están buscando. No nos van a callar, no me atemorizan, me dan fortaleza. Hago un bien por mis hijos”.
Responde cómo se sintió al ver a su exmarido encarcelado y golpeado en Brasil:
“Soy humana, es el padre de mis hijos, es la persona que en su momento amé. Se me cayeron las lágrimas, se me partió el alma. Me llegó la noticia y tuve que salir de mi cuarto donde estaba con mis hijos. Fui al patio para que no vean. Fue algo muy fuerte. Tengo mi vela pidiéndole a Dios que lo cuide, nadie se merece eso, por más daño que haya hecho”, se confesó.
No si mostrar el audio en el que mis hijos piden que su padre vuelva a hacer el de antes. Yo no le deseo el mal, oro todas las noches para que Tony recapacite como padre, agregó.
Reconoce que ahora las circunstancias son muy distintas, pero que antes le mandaba a decir, con su familia y amigos, que no sea así, que no les quite a sus hijos la casa.
Valería señala que está intentando que el banco, al cual le deben $us 30.500 y pagan Bs 4.000 mensual por la casa en la que vive, le reprograme la deuda y la ponga con deudora titular, ya que solo está como codeudora.
Cuando le preguntaron por las versiones de que no solo sabía de las tarjetas que maneja Parada, sino que las usaba para comprarse cosas, respondió que su vida era un libro abierto y que no vive mal, pero tampoco tiene lujos. Confirmó que sigue cobrando sueldo en la Gobernación y que le permiten trabajar desde su casa, “Cuando nos casamos vivimos en casa de mi madre, donde no pagábamos luz ni agua y teníamos alimento. Las carteras de lujos no las tengo, la más cara que uso vale Bs 350”.