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Santa Cruz de la Sierra

Doria Medina anticipa medidas impopulares y de impacto inmediato: “Es imprescindible eliminar la subvención y cerrar las empresas deficitarias”

Análisis político-económico rumbo a las elecciones del 17 de agosto

En un país marcado por la inflación más alta de la región, la escasez de combustibles, el derrumbe de las reservas internacionales y una profunda desconfianza institucional, Samuel Doria Medina, candidato presidencial por la alianza Unidad, plantea un viraje económico de alto impacto como respuesta a lo que define como una “crisis terminal del modelo masista”.

A semanas de las elecciones del 17 de agosto, Doria Medina lidera las encuestas, mientras el Movimiento Al Socialismo (MAS) atraviesa una fractura interna entre Evo Morales y Luis Arce, y su candidato, Eduardo del Castillo, apenas alcanza entre 1% y 2% de intención de voto. “Están en riesgo de perder la sigla”, advierte Doria Medina, citando la regla electoral que exige al menos un 3% de votos válidos para conservar la personería jurídica.

En ese contexto, el empresario y político paceño propone un programa de choque que ha denominado “100 días, carajo”, con tres pilares fundamentales para estabilizar la economía:

  1. Eliminación inmediata de la subvención a los combustibles, que según datos oficiales representa casi la mitad del déficit fiscal. “El litro de diésel cuesta 0,25 centavos de dólar en Bolivia, y más de un tercio sale por contrabando. Ya no beneficia al ciudadano, sino al crimen”, afirmó.
  2. Cierre de empresas estatales deficitarias, muchas de ellas creadas sin estudios técnicos durante los gobiernos del MAS. “Hay ingenios azucareros donde no hay caña de azúcar. El Banco Central financia sus planillas. Eso debe acabarse”, señaló.
  3. Recorte drástico del gasto político, incluyendo gastos en celebraciones, vehículos y viajes: “En las primeras 100 horas vamos a cortar todo tipo de derroche”, prometió.

Estas medidas, reconoce, no serán populares. Pero insiste en que son necesarias para “reconstruir la confianza” y atraer nuevamente dólares del sector exportador y de los ciudadanos. Estima que hay al menos 10.000 millones de dólares guardados “debajo del colchón” por temor a una desvalorización del boliviano o medidas arbitrarias.

Justicia, narcotráfico y relaciones exteriores

Doria Medina también prometió erradicar la impunidad judicial y acabar con los denominados “presos políticos”, en referencia a Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho. Adelantó que propondrá la anulación de sus procesos por “causas viciadas” en el próximo Congreso. En cambio, advirtió que la orden de aprehensión contra Evo Morales deberá cumplirse: “Seguramente se refugiará en Irán, Cuba o Nicaragua antes de que entreguen el poder”, afirmó.

Respecto al narcotráfico, Doria Medina fue categórico: “El próximo gobierno romperá con la cohabitación con el crimen organizado”. Citó los casos de Sebastián Marset y el PCC como prueba de la permisividad del actual régimen con organizaciones criminales.

Además, criticó duramente el acuerdo militar con Irán y anunció una reorientación de la política exterior boliviana. “Bolivia debe dejar de lado la ideologización de sus vínculos internacionales. No mantendremos relaciones con dictaduras como Nicaragua, Venezuela o Cuba. Apostaremos por Estados Unidos, Europa, China y nuestros vecinos”, expresó.

El voto en el exterior: guiño a los migrantes

Durante un acto con la comunidad boliviana en Buenos Aires, el candidato prometió una transformación del servicio exterior, con embajadas al servicio de los migrantes y la digitalización de trámites. También se comprometió a facilitar el retorno de profesionales y garantizar la libre conversión del boliviano a monedas fuertes, para asegurar el ingreso de remesas sin restricciones.


Conclusión

La propuesta de Doria Medina representa un giro abrupto respecto a la política económica y exterior de los últimos 20 años. Su discurso apunta al votante desencantado con el MAS, especialmente en áreas rurales, y a los sectores medios golpeados por la inflación y el desempleo.

Pero sus anuncios también implican un alto costo político. Eliminar subvenciones, cerrar empresas públicas y ejecutar recortes fiscales en tan corto plazo puede generar resistencias sociales y sindicales, incluso si el escenario electoral le es ampliamente favorable.

La incógnita, a menos de tres semanas de los comicios, es si el país está preparado para una terapia de shock… y si Doria Medina tiene la capacidad política de implementarla sin una mayoría absoluta en el Congreso.

Fuentes: Infobae, Red Uno, entrevistas directas

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