El ministro de Educación, Erick Sanjinés, anunció que el Gobierno impulsa un proceso de descentralización de la educación en Bolivia, con el propósito de acercar las decisiones administrativas y de gestión a las regiones, reducir la burocracia y permitir que las autoridades departamentales y municipales tengan una mayor participación en el sistema educativo.
Durante su visita a Santa Cruz, el ministro explicó que la propuesta busca trasladar determinadas competencias que actualmente se concentran en el nivel central hacia los gobiernos departamentales, de manera que trámites y decisiones puedan resolverse en el propio territorio.
Como ejemplo, mencionó que los trámites para obtener títulos de bachiller y títulos profesionales de institutos técnicos puedan realizarse en las gobernaciones, evitando que los ciudadanos deban acudir hasta La Paz.
Sanjinés sostuvo que la centralización limita la capacidad de respuesta del Estado y consideró que la transferencia de responsabilidades permitirá acercar los servicios públicos a la población.
«Si acercamos el poder a la gente, le estamos facilitando la vida», manifestó.
El ministro aclaró que las primeras medidas relacionadas con los institutos técnicos superiores tienen un carácter administrativo y no implican, por sí mismas, cambios en los contenidos educativos de primaria y secundaria.
Sin embargo, señaló que los institutos de educación superior deben tener capacidad para definir sus propias currículas, tomando en cuenta las necesidades del mercado laboral y las características productivas de cada región.
Currícula regionalizada y participación de los gobiernos subnacionales
En cuanto a la transformación del sistema educativo, Sanjinés indicó que uno de los objetivos es avanzar hacia un modelo de gestión territorial, en el que cada región pueda participar en la definición de la educación que necesita.
Para ello, anunció la conformación de mesas técnicas de trabajo destinadas a elaborar propuestas de currícula regionalizada para los niveles de primaria y secundaria.
La intención, explicó, es que la formación de los estudiantes responda también a las características sociales, económicas, culturales y productivas de cada departamento.
El ministro consideró que este proceso requiere la participación de gobernaciones, alcaldías, magisterio y sectores productivos, porque la educación debe estar vinculada con las necesidades de desarrollo de cada territorio.
Control a directores, maestros y personal educativo
Otro de los aspectos que el ministro considera prioritarios es mejorar los mecanismos de supervisión y control del funcionamiento de las unidades educativas y de los institutos técnicos.
Sanjinés señaló que recibió reclamos de alcaldes que aseguran que algunos directores distritales de Educación no permanecen en sus territorios y no cumplen adecuadamente sus tareas de supervisión.
«¿Cómo pueden hacer su trabajo si nunca están en su zona?», cuestionó.
En ese sentido, planteó que alcaldes, concejales y representantes de la comunidad tengan mayor participación en el control de la asistencia y el cumplimiento de responsabilidades del personal educativo.
Advirtió que una reforma curricular no tendrá resultados si no existe una estructura institucional que garantice la presencia de directores y maestros en las escuelas.
Revelarán resultados de las pruebas educativas de 2023
Durante la entrevista, el ministro también se refirió a los resultados del aprendizaje en Bolivia y recordó que el último diagnóstico internacional disponible hasta ahora corresponde a 2017.
Según los datos que mencionó, apenas tres de cada diez estudiantes de tercero de primaria comprenden lo que leen, mientras que solamente dos de cada diez pueden realizar operaciones aritméticas básicas.
«Realmente estamos mal. Hay que trabajar», expresó.
Asimismo, anunció que en aproximadamente 10 a 12 días se conocerán los resultados de las pruebas de aprendizaje realizadas en 2023, mediante el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), impulsado por la Unesco.
Estos resultados permitirán comparar el desempeño de los estudiantes bolivianos con el de otros países de la región y contar con nuevos elementos para evaluar la situación educativa.
Universidades privadas: anuncian incentivos para mejorar la calidad
Sanjinés también adelantó que el Ministerio de Educación trabaja en una nueva reglamentación para el funcionamiento de las universidades privadas, cuya aprobación, según estimó, podría concretarse en las próximas semanas.
La propuesta contempla dar mayor importancia a los procesos de acreditación y evaluación de la calidad académica.
Explicó que las universidades que voluntariamente participen en estos procesos podrán acceder a incentivos relacionados con la reducción de trámites burocráticos ante el Ministerio.
Como ejemplo, señaló que una institución acreditada podría reducir de 40 a 10 los procedimientos administrativos que actualmente debe realizar, aunque aclaró que se trataba de una cifra ilustrativa.
El ministro indicó que la calidad educativa debe medirse a partir de los aprendizajes de los estudiantes y de las competencias con las que los futuros profesionales concluyen su formación.