El incremento de los costos de producción, la caída de los volúmenes de fabricación y la pérdida de competitividad frente a proveedores internacionales llevaron a Manufactura Boliviana S.A. (Manaco) a determinar el cierre definitivo e irrevocable de sus operaciones productivas, después de 84 años de actividad en Cochabamba.
En una conferencia de prensa, César Vargas, representante del Directorio de la empresa, explicó que fabricar un par de zapatos pasó de costar Bs 68 en 2019 a Bs 160 en 2025, un incremento de más del 135% que corresponde únicamente a los costos de producción, antes de incorporar los gastos comerciales, administrativos y financieros.
La situación estuvo acompañada por un drástico descenso de la actividad industrial. Según Vargas, Manaco producía cerca de dos millones de pares de zapatos en 2019, mientras que en 2025 difícilmente alcanzó los 200.000 pares anuales. El representante también señaló que la producción cayó un 60%, como parte del deterioro progresivo de las operaciones.
A este escenario se sumaron las dificultades para competir en los mercados internacionales. El representante indicó que los países vecinos, que históricamente constituían los principales destinos de una parte importante de la producción de Manaco, comenzaron a reducir sus compras debido a que los precios de la empresa dejaron de ser competitivos frente a proveedores de países como India y Brasil.
En el mercado interno, la compañía también enfrentó la competencia de productos importados y el contrabando. Vargas explicó que los consumidores terminan optando por alternativas más económicas cuando encuentran productos que cumplen el mismo propósito a precios considerablemente inferiores.
“El cliente es el que finalmente decide dónde va a comprar. Y cuando tenemos un producto a 300, tenemos un producto a 150, están en las mismas condiciones que cubren el mismo propósito, el cliente compra, por lo general, el más económico”, manifestó.
Vargas informó que, desde la pandemia, Manaco acumuló pérdidas superiores a Bs 150 millones, lo que redujo considerablemente su patrimonio.
De acuerdo con los datos presentados, el patrimonio de la empresa pasó de Bs 250 millones en 2019 a Bs 52 millones, como resultado de las pérdidas acumuladas.
El directorio aseguró que durante estos años intentó revertir la situación mediante ajustes de costos, reducción de los volúmenes de producción y un redimensionamiento de la planta. También evaluó alternativas técnicas, financieras y operativas para mantener las operaciones, pero ninguna permitió recuperar la sostenibilidad económica del negocio.
En ese contexto, explicó que continuar produciendo habría significado prolongar las pérdidas y poner en riesgo los recursos disponibles para cumplir con las obligaciones de la empresa, especialmente las laborales, además de sus compromisos con proveedores, el Gobierno y el sistema financiero.
Vargas aclaró que la decisión no responde a una quiebra empresarial, sino a una determinación de detener las operaciones productivas para liquidar activos y cumplir con las obligaciones pendientes.
Sostuvo que los salarios y las obligaciones laborales ordinarias se encuentran al día y que la empresa cuenta actualmente con los recursos necesarios para cubrir los derechos de los trabajadores afectados por el cierre.
“No hemos quebrado. Justamente estamos tomando una acción responsable en este momento de parar, en el momento que podemos contar con los recursos para cumplir con el pago de todos los colaboradores”, señaló.
El representante también descartó que la empresa tenga previsto entregar la fábrica a otra organización o utilizar sus activos como mecanismo de pago exclusivo de las obligaciones laborales, debido a que existen compromisos de distinta naturaleza que deben ser atendidos.
Asimismo, ratificó que el cierre de la producción es “irrevocable” y que la compañía no contempla retomar la fabricación de calzados.
En relación con la comercialización, mencionó que Bata comunicó que la distribución de calzado a través de sus tiendas será encomendada a otra compañía, que definirá su propio abastecimiento. Esta decisión no implica la continuidad de la producción de Manaco.
550 trabajadores afectados
El cierre de las operaciones productivas afecta a 550 trabajadores, entre operarios, personal administrativo y ejecutivos.
Vargas aseguró que la empresa pagará el 100% de las indemnizaciones y de los beneficios sociales que correspondan por ley, además de preparar un paquete adicional de apoyo económico para acompañar a los trabajadores durante el periodo de transición.
También invitó a los trabajadores interesados en conocer los alcances de estos beneficios a acercarse a las oficinas de la compañía.
El representante lamentó la toma de las instalaciones de la fábrica, que, según indicó, se encuentra paralizada desde el sábado, aunque reconoció el derecho de los trabajadores a expresar su desacuerdo con la determinación empresarial.
En ese sentido, convocó a los representantes sindicales a retomar el diálogo para acordar la mejor manera de llevar adelante el proceso de cierre y atender las preocupaciones de los trabajadores y sus familias. /Erbol/
