El expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Juan Alberti, consideró acertada la censura y posterior salida de José Gabriel Espinoza del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, al cuestionar su gestión por considerar que fue improvisada y tuvo pocas acciones concretas para enfrentar la recesión económica que atraviesa Bolivia.
Alberti sostuvo que la crisis económica boliviana es estructural y multidimensional, por lo que no puede ser explicada únicamente por la coyuntura política o por problemas recientes.
Según su análisis, la recesión de 2025–2026 es el resultado de un modelo económico sostenido durante tres décadas en la renta del gas natural y el gasto público, que comenzó a mostrar sus límites con la caída de la producción gasífera, que se redujo en más de 55% desde su máximo de 2014.
A esto se suman la disminución de las exportaciones, la escasez de dólares, el elevado costo de los subsidios a los combustibles y un déficit fiscal de dos dígitos, factores que, de acuerdo con Alberti, derivaron en una crisis fiscal y de balanza de pagos simultánea.
El economista señaló que este escenario fue agravado durante 2025 por los bloqueos, condiciones climáticas adversas y la incertidumbre generada por el proceso electoral.
Cinco líneas para enfrentar la crisis
Alberti plantea cinco líneas estratégicas para encarar la recuperación económica del país.
1. Reconocer el carácter estructural de la crisis.
La economía boliviana requiere superar la dependencia de los ingresos provenientes de los hidrocarburos y del gasto público, debido al agotamiento del modelo basado en la renta gasífera.
2. Resolver simultáneamente el problema fiscal y la falta de dólares.
La reducción de las exportaciones, la escasez de divisas, los subsidios a los combustibles y el elevado déficit fiscal requieren medidas coordinadas y no soluciones aisladas.
3. Avanzar en reformas profundas.
Alberti sostiene que el ajuste de corto plazo puede contribuir a estabilizar las variables económicas, pero no garantiza por sí solo una recuperación sostenible. Para ello considera necesarias reformas estructurales.
4. Recuperar la inversión y fortalecer las instituciones.
Entre las prioridades identifica una mayor inversión en exploración de hidrocarburos, una reforma energética, diversificación productiva y fortalecimiento institucional, particularmente de entidades como el Banco Central de Bolivia y la Aduana Nacional.
También considera fundamental que el costo social del ajuste sea administrado con suficiente legitimidad política para evitar que las medidas pierdan sostenibilidad.
5. Construir acuerdos políticos para una transformación de fondo.
El economista advierte que buena parte de las reformas necesarias dependerá de la Asamblea Legislativa y de la capacidad de generar acuerdos y consensos nacionales que permitan implementar políticas económicas más allá de los ciclos políticos.
Para Alberti, Bolivia no podrá salir de la recesión únicamente recuperando las divisas o reduciendo el déficit fiscal. También deberá enfrentar la dependencia de un recurso natural en declive, la debilidad institucional y la pérdida de confianza de inversionistas y productores.
Pronóstico de una nueva contracción
El expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz proyectó un decrecimiento de alrededor del 4% del PIB durante 2026, escenario que, a su criterio, evidencia la urgencia de adoptar medidas de mayor alcance.
Ante este panorama, Alberti considera imperativo implementar un plan integral anticrisis, que combine estabilización económica, protección social, recuperación de la inversión, diversificación productiva y reformas institucionales.
“La salida no pasa solamente por corregir una variable económica”, es el fondo de su diagnóstico: Bolivia necesita modificar las condiciones estructurales que llevaron al actual escenario de recesión.