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Santa Cruz de la Sierra

La vida social pasa factura en Santa Cruz: 6 de 10 personas, afectadas por la obesidad

A decir de Rima Ribera, asesora científica de la Liga Cruceña de Diabetes, “estamos en una ciudad obesogénica y diabetogénica”. Advierte que todo gira en torno a la alimentación: cumpleaños, reuniones sociales, celebraciones, carnaval, etc.

Es la ‘bomba de tiempo’. Seis de cada 10 cruceños tienen sobrepeso y, en casos severos, obesidad. En el caso de las mujeres, las cifras son más alarmantes debido a que prácticamente 2 de cada 3 mujeres adultas tienen estas afectaciones de salud.

De acuerdo con la Encuesta de Demografía y Salud (EDSA) del año 2016 realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Santa Cruz el 63,1% de las mujeres adultas tiene sobrepeso y obesidad. En los varones aproximadamente el 56,5% sufren estas afectaciones.

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Entonces, en promedio general, el 60% de la población adulta cruceña vive con algún grado de sobrepeso. Estos datos son recogidos por el estudio ‘Obesidad un problema cruceño de peso’ de la Fundación Tierra.

Referente al Índice de Masa Corporal (IMC), entre 2008 y 2016, el incremento de la población afectada creció a un ritmo del 1 por ciento anual, del 55,1 al 63,1 por ciento. Esto significa que, en el departamento de Santa Cruz cada año cerca de 31 mil personas dejan de tener peso normal y pasan a engrosar las filas de sobrepeso y obesidad.

Si sólo nos concentramos en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra esta cifra alcanza a 16 mil personas por año, llegando a ser la cifra más alta del país. El IMC se calcula a partir de dos datos básicos: la estatura y el peso. La fórmula es IMC=Peso (kg)/Altura x Altura (m).

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El estudio muestra que en la ciudad de Santa Cruz, la obesidad –más que el sobrepeso– se está convirtiendo en un problema de salud pública y la tendencia apunta hacia una situación que puede quedar fuera de control.

En la región metropolitana, que comprende los municipios de Cotoca, Porongo, La Guardia, El Torno y Warnes, la población ya supera los dos millones de habitantes. (INE, 2018).

Otro estudio afirma que la obesidad viene superando a 500.000 personas mayores de 25 años en Santa Cruz de la Sierra, de una población estimada en 1.686.375 millones de habitantes. Esas son las proyecciones basadas en un estudio que coordinó la endocrinóloga Rima Ribera de Parrish, miembro de la Sociedad Boliviana de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición (SBEMN) y asesora científica de la Liga Cruceña de Diabetes.

La investigación, que data de 1999, fue realizada en más de 2.000 personas, conjuntamente a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) centros médicos de las ciudades y departamentos de mayor población y receptores de flujos migratorios de Bolivia.

La encuesta analizó el Índice de Masa Corporal (IMC), bajo peso, normal y sobrepeso; y la obesidad grado 1, 2 y 3.

A decir de Ribera “estamos en una ciudad obesogénica y diabetogénica. Santa Cruz ha demostrado que vivimos en un ambiente que propicia estos problemas. Tenemos mucha vida social y fíjese que todo gira en torno a la alimentación: los cumpleaños, reuniones sociales, celebraciones, épocas de carnaval, etc”.

Dra Rima Ribera
Doctora Rima Ribera

Ellas, las más vulnerables

Las mujeres son más propensas a padecer un tipo de obesidad diferente (caderas y piernas) a la de los varones (abdomen), por causas como el embarazo, estado donde el cuerpo humano tienen cambios hormonales y metabólicos. La obesidad en sus diferentes grados aumenta con la edad, el sedentarismo y afecta más a las zonas urbanas.

Ribera. expresidenta de SBEMN quien también participó en el II Consenso Latinoamericano de Obesidad 2017, recomienda que la comida no sea vista como un “asunto principal o de poderío, hasta económico, sino que comamos para vivir y no para comer.”

El estudio sobre la obesidad de Tierra ratifica la afirmación de la especialista: “Compartir comida y mesa es una forma de socialización muy extendida entre las diferentes culturas y regiones. En Santa Cruz, las reuniones de amigos y familiares se organizan sobre todo por las noches y los fines de semana. Todo esto es una riqueza cultural muy importante, pero, por otro lado, llama la atención el consumo creciente de la cantidad de alimentos poco saludables y altos en calorías. Santa Cruz vive tiempos de proliferación de alimentos abundantes en grasas, azúcares, carbohidratos y ultra-procesados”.

Asimismo, Ribera precisa en la importancia del incentivo a los cambios terapéuticos del estilo de vida en pacientes con obesidad con actividades de prevención, educación, apoyo sicológico y orientación nutricional para descartar la costumbre de buscar tratamientos medicamentosos. Similar consejo da a las personas diagnosticadas con diabetes porque la obesidad es un detonante de esta enfermedad. Apunta que hoy “todavía” las compañías aseguradoras por conveniencia prefieren evadir el tema de la obesidad como una enfermedad de alto riesgo con signos y síntomas físicos, fisiológicos y sicológicos que puede causar problemas de lípidos, cardiovasculares, hipertensión y otras complicaciones.

De hecho, las aseguradoras desatienden los problemas de obesidad y diabetes porque los costos son muy altos. “Tratar a una persona con obesidad y sobrepeso duplica y casi que se triplican costos de lo normal”, expresa.

Con el respaldo de estudios internacionales sobre Latinoamérica, Ribera argumenta que Bolivia experimenta la fase de “transición nutricional”, que es el estado de un país que pasó de tener enfermedades de deficiencias de la nutrición a padecer cambios por la sobrealimentación; si bien ahora hay áreas del país que tienen desnutrición y otras de enfermedades crónicas causadas por la ingesta alimentaria, los cambios de hábitos, entre muchos factores.

Mientras en otros países, caso de Chile, están consiguiendo programas públicos de salud que disminuyen y estabilizan las prevalencias de obesidad, en Bolivia siguen en aumento.

Destaca que obesidad y diabetes crecen como un “espejo” donde una enfermedad lleva a la otra. Para combatir la obesidad, Ribera aconseja tomar políticas con medidas preventivas y educativas sin caer en ‘dietas mágicas’.

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