El “Concierto de la Vida: Cuerdas de luz, teclas de esperanza” cerró entre aplausos, emociones compartidas y la certeza de que la solidaridad también tiene melodía. En el salón Gardenia de Los Tajibos, la música de Marianela Aparicio y Piraí Vaca recorrió paisajes de Latinoamérica, evocó la esencia cruceña con “Niña camba” y emocionó con clásicos universales que tocaron el corazón de los asistentes.
Fue una noche donde cada nota se transformó en un gesto de amor hacia los adultos mayores del Hogar de Ancianos Santa Cruz, una causa que reunió a ciudadanos, empresas e instituciones bajo un mismo propósito: acompañar y dignificar la vida de quienes más lo necesitan.

Las Hermanitas del Anciano Desamparado, guardianas silenciosas de esta noble misión, fueron testigos de una velada que demostró que cuando la música y la generosidad se encuentran, la esperanza florece.
Más que una noche de música, fue un encuentro entre la sensibilidad artística y el compromiso humano. Como expresó José Luis Camacho Miserendino, presidente de la Fundación Nacional Vida Segura, el concierto representó una invitación a construir juntos una sociedad más solidaria, capaz de transformar la empatía en acciones concretas. Cada aplauso, cada acorde y cada gesto de apoyo estuvieron dirigidos a fortalecer la invaluable labor que realizan las Hermanitas del Anciano Desamparado, bajo la guía de la madre María Heredia, brindando cuidado, compañía y dignidad a los adultos mayores del Hogar Santa Cruz.

Al cierre de la velada, Julio César Caballero, director de la Fundación Nacional Vida Segura, expresó su profundo agradecimiento a todos quienes hicieron posible este encuentro de esperanza. Destacó la generosa respuesta del público, el compromiso permanente de los Embajadores de Luz, siempre dispuestos a acudir al llamado de la solidaridad, y el valioso respaldo de las empresas auspiciadoras, Laboratorios Bagó y Farmacias Chávez. Gracias a ese esfuerzo compartido, la música trascendió el escenario para convertirse en un gesto tangible de apoyo y cariño hacia los adultos mayores del Hogar Santa Cruz.
