Por Nazario
La tarde de este viernes, pasadas las 14.00, Luis Fernando Camacho abandonó el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en Viacha, donde estuvo recluido por dos años y ocho meses. Con la banda que lo distingue como gobernador de Santa Cruz, una bandera cruceña en la mano, gafas oscuras y gorra, el exlíder cívico salió en medio de un ambiente cargado de simbolismo y expectativa política.
La liberación de Camacho, beneficiado con detención domiciliaria en cuatro procesos, abre un nuevo capítulo en la política boliviana: devuelve al escenario a uno de los líderes opositores más visibles del país, reaviva las tensiones con el oficialismo y profundiza las fracturas internas en la Gobernación cruceña.
Una salida que levanta suspicacias
El gobernador cruceño recuperó la libertad tras una serie de resoluciones judiciales que dispusieron su salida del penal. El jueves, un juez determinó la “liberación inmediata” en el caso conocido como Carro Bombero, último proceso que lo mantenía recluido. Con ello, Camacho obtuvo detención domiciliaria en el caso Golpe I y en el proceso por el paro de 36 días de 2022, además de libertad irrestricta en el caso Decretazo.
El abogado Martín Camacho, parte de su defensa, explicó que los mandamientos de libertad fueron entregados físicamente al penal la mañana de este viernes. “La vía ya estaba expedita, solo faltaban informes administrativos”, señaló.
El hecho ocurre en un momento de cuestionamiento generalizado al sistema judicial boliviano. Para algunos analistas, la decisión refleja un giro en las dinámicas de poder dentro del MAS, mientras que para el entorno de Camacho se trata de una victoria jurídica y política.
“Salí por la puerta grande”
Al abandonar Chonchocoro, el gobernador proclamó que su libertad no fue fruto de negociaciones con el oficialismo.
“Lo dije siempre: voy a salir por la puerta grande y jamás negociando con el MAS. Ese es el honor más grande que puedo recibir del pueblo, que confió en mí y sabe que nunca vendí mi libertad ni mis principios”, declaró.
También evocó al expresidente sudafricano Nelson Mandela al reflexionar sobre su encierro: “Uno se descubre a sí mismo. Analiza lo que valió la pena, lo que no, y a quienes valoramos sin que lo merecían. Pero este sacrificio lo hice sin huir, sin venderme y sin arrodillarme”.
Camacho insistió en que su prioridad es “salvar la gestión” en Santa Cruz, que —según dijo— quedó debilitada durante su ausencia. “Vamos a entrar con fuerza, con un equipo espectacular, y obviamente con gente nueva. Ese es el compromiso con mi pueblo”, afirmó.
El regreso a la Gobernación y la fractura con Aguilera
El retorno de Camacho no solo implica la reactivación de su liderazgo opositor, sino también un quiebre con el vicegobernador Mario Aguilera, quien asumió la conducción de la Gobernación tras un fallo constitucional.
En sus primeras declaraciones, Camacho lo acusó de “traidor” y de haber negociado con el Gobierno.
“A Mario Aguilera no hay mucho que decirle. Ya me había entregado a los tres meses. No tiene principios ni valores, y le faltan pantalones para responder como un varón”, señaló con dureza.
Aunque aseguró que no habrá represalias, anticipó auditorías en la administración departamental. “Aquí no se trata de venganza, sino de rendir cuentas al pueblo”, afirmó.
Este choque abre un escenario de fractura institucional en Santa Cruz, donde Aguilera había buscado proyectarse como un actor político con perfil propio.
Dardos a Evo Morales y al MAS
Camacho también se refirió a Evo Morales, a quien vaticinó un futuro en prisión. “Va a ocupar la misma celda que yo. No se preocupen”, dijo al ser consultado por la prensa paceña.
El gobernador subrayó que su lucha seguirá en pie contra el MAS y contra cualquier gobierno que —según sus palabras— “atente contra los intereses de Santa Cruz”. “Nunca me voy a ir de mi pueblo. Si no huí al principio, mucho menos lo haré al final del mandato del MAS. Aquí voy a morir”, sentenció.
Proyección electoral: 2026 en el horizonte
Camacho confirmó que volverá a postularse a la Gobernación en las elecciones subnacionales de 2026. Justificó esta decisión en que su encarcelamiento le impidió ejecutar gran parte de su gestión.
“No hemos podido tener prácticamente tres años de gobierno. Vamos a ir a la Gobernación con el mismo compromiso de defender a nuestro pueblo”, adelantó.
Este anuncio instala de manera anticipada el debate electoral en Santa Cruz y marca distancia con eventuales rivales internos.
Un retorno con impacto nacional
El regreso de Luis Fernando Camacho tiene un doble efecto político: revitaliza a un sector opositor que se encontraba sin referentes de peso y, al mismo tiempo, genera nuevas tensiones internas en Santa Cruz. Su narrativa de “resistencia” y de “mártir político” apunta a consolidar su liderazgo, aunque el desafío inmediato será demostrar capacidad de gestión, algo que hasta ahora ha quedado relegado.
En un país marcado por la polarización, la figura de Camacho vuelve a colocarse en el centro del tablero político. Su promesa de “no pactar jamás” y de encarar al MAS anticipa un escenario de confrontación constante en los próximos meses.