Más del 60% de las mujeres bolivianas en edad fértil y un porcentaje similar de varones entre 15 y 49 años presentan algún grado de sobrepeso u obesidad, según los últimos datos de la Encuesta de Demografía y Salud (EDSA 2023) del Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra, que refleja una preocupante tendencia de malnutrición por exceso, fue difundida en el marco del Encuentro Nacional para la Definición de Estrategias Intersectoriales contra el Sobrepeso y la Obesidad en la Niñez, desarrollado en Santa Cruz.
“Tenemos ahora una nueva pandemia que empezó antes del COVID-19 y es la obesidad. Este tema no es estético, sino un problema serio de salud pública”, advirtió Evelyn Cerruto, jefa de la Unidad de Alimentación y Nutrición del Ministerio de Salud y Deportes, al inaugurar el evento.
El fenómeno, lejos de ser una preocupación individual, se perfila como una amenaza colectiva: la malnutrición por exceso, especialmente entre la población joven y en edad escolar, no solo compromete la calidad de vida actual, sino que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, trastornos cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Los datos oficiales confirman que más del 60% de las mujeres y el 55% de los hombres en edad escolar ya presentan signos de sobrepeso u obesidad. Un escenario que, de no ser abordado con urgencia, puede desbordar la capacidad del sistema de salud en los próximos años.
Escuelas, el nuevo frente de batalla
Una de las principales conclusiones del encuentro apunta a que las escuelas deben convertirse en espacios clave para revertir esta tendencia. Cerruto insistió en que es imprescindible promover una alimentación saludable desde los primeros años, “porque es ahí donde se forman los hábitos que acompañarán a las personas a lo largo de su vida”.
Entre las acciones propuestas se destacan la transformación de los quioscos escolares —actualmente saturados de productos ultraprocesados— en puntos de acceso a alimentos saludables, así como la implementación de huertos escolares, sesiones de educación nutricional y el fortalecimiento de programas como el desayuno escolar y la alimentación complementaria.
“Este es un trabajo a largo plazo, pero con la participación activa de todos los sectores es posible lograr cambios sostenibles. Los entornos escolares deben ser aliados en el desarrollo integral de nuestros niños y adolescentes”, sostuvo la directora general de Promoción y Prevención de la Salud, Maya Neyrot.
Contrastes y oportunidades: lactancia materna y tecnología nutricional
En contraste con el aumento del sobrepeso en escolares y adultos jóvenes, Bolivia mantiene una de las coberturas más altas de la región en cuanto a lactancia materna exclusiva. Más del 70% de los niños menores de seis meses reciben solo leche materna, superando ampliamente la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (50%). Esta práctica no solo previene la desnutrición infantil, sino también el sobrepeso posparto en las madres.
Otro frente en el que Bolivia destaca es el de la innovación en tecnología nutricional. Durante el evento se presentaron avances en la producción de complementos como Nutribebé, Nutrimamá y Carmelo, elaborados con ingredientes tradicionales como la quinua y la cañahua, utilizando técnicas de microencapsulación y nanotecnología. Estos productos no solo buscan mejorar el estado nutricional de la población vulnerable, sino que colocan al país como un referente regional en soluciones alimentarias accesibles.
Hacia un plan sectorial de largo alcance
El Ministerio de Salud confirmó que las conclusiones del encuentro serán integradas en las Programaciones Operativas Anuales (POA) de los Servicios Departamentales de Salud, priorizando políticas públicas integrales que aborden la obesidad desde un enfoque de curso de vida.
“Enfrentar el sobrepeso y la obesidad es también parte de la lucha contra las enfermedades no transmisibles”, recalcó Neyrot, al señalar que las estrategias actuales ya están siendo implementadas en unidades educativas de distintas regiones del país.
En síntesis, el desafío que enfrenta Bolivia es doble: sostener sus avances en nutrición infantil, al tiempo que responde de forma estructural a la creciente epidemia del sobrepeso. El abordaje intersectorial, desde las aulas hasta los hogares, se convierte en una prioridad ineludible si se quiere proteger la salud de las futuras generaciones y evitar el colapso del sistema sanitario a mediano plazo.