El presidente Rodrigo Paz elevó el tono de su discurso político al advertir que Bolivia podría enfrentar nuevamente un escenario de alta tensión institucional. Durante la inauguración de la Novena Feria Internacional La Paz Expone 2026, el mandatario afirmó que el país “no está lejos” de un nuevo “sismo político estructural” que podría poner en riesgo la democracia y la Constitución.
“Este año han intentado darle un golpe a Bolivia. Y no estamos lejos de que quieran generar otro sismo político estructural en nuestra democracia y en nuestra Constitución. Hacer peligrar este proceso”, afirmó Paz, sin identificar públicamente a los sectores o actores a los que atribuye esa eventual amenaza.
La advertencia introduce un componente político en medio del proceso de reordenamiento que impulsa su administración. Paz sostuvo que su Gobierno pretende estabilizar la economía, atraer inversiones y generar un nuevo marco legal para sectores estratégicos como hidrocarburos y minería, además de promover una legislación destinada a facilitar la llegada de capitales.
Uno de los principales puntos de su discurso fue la defensa del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según el mandatario, este entendimiento permitirá acceder a $us 1.900 millones, además de abrir la posibilidad de captar otros $us 7.000 millones provenientes de organismos internacionales.
Para Paz, la estabilización económica no puede estar separada de una transformación institucional. En esa línea, planteó avanzar hacia una reforma constitucional y una profundización del régimen autonómico, bajo un esquema de distribución 50/50, con la perspectiva de que Bolivia pueda evolucionar posteriormente hacia un modelo federal.
“Si Bolivia se ordena”, sostuvo el Presidente, el país podría convertirse en una nación “imparable”.
El mensaje a Santa Cruz y las regalías
El discurso también tuvo una lectura territorial. Paz pidió a La Paz respaldar la futura Ley de Hidrocarburos, bajo el argumento de que la nueva normativa debe garantizar el 11% de regalías departamentales que corresponde a las regiones productoras.
El planteamiento adquiere relevancia política porque vincula la futura política energética con el régimen de distribución de recursos entre el nivel central y los departamentos, en momentos en que el Gobierno busca redefinir las reglas para atraer inversiones al sector hidrocarburífero.
El mandatario también comprometió una fuerte agenda de infraestructura para La Paz. Entre los proyectos mencionó la carretera Santa Bárbara-Caranavi y anunció una inversión superior a Bs 17.000 millones en obras viales durante los próximos cinco años.
El discurso presidencial combina así tres frentes: estabilización económica, reformas estructurales y una advertencia política sobre la estabilidad democrática.
La frase sobre un eventual nuevo “sismo político” coloca nuevamente la institucionalidad en el centro del debate nacional y plantea una interrogante que el Gobierno deberá precisar: ¿qué actores o factores considera Paz capaces de poner en riesgo el proceso democrático y constitucional que dice estar impulsando?