En el marco de su visita oficial a Brasilia, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, delineó una nueva hoja de ruta para el país centrada en la apertura económica, la diversificación productiva y la integración regional. En un encuentro con periodistas en Brasil, el mandatario sostuvo que Bolivia enfrenta el desafío de dejar atrás un modelo limitado y proyectarse hacia un desarrollo sostenible.
Algunas de las respuestas del mandatario:
—Usted ha hablado de “no más enclaustramiento mental”. ¿Qué significa esto en términos concretos?
—Significa cambiar la forma en la que Bolivia se ve a sí misma. No podemos seguir encerrados en discusiones ideológicas o en un modelo económico agotado. Tenemos que abrirnos al mundo, generar confianza, atraer inversión y crear oportunidades reales para nuestra gente.
—¿Ese cambio implica modificar la política exterior del país?
—Implica hacerla más pragmática. Nuestra relación con países como Brasil no puede depender de afinidades ideológicas, sino de objetivos concretos: crecimiento, comercio, empleo. Coincidimos con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en que los discursos no generan bienestar; lo hacen los resultados.
—Uno de los ejes ha sido la energía. ¿Qué rol jugará Bolivia en ese escenario?
—Bolivia sigue siendo un actor importante en la provisión de gas, pero somos conscientes de que no podemos depender únicamente de eso. Por eso hablamos de diversificar: energía eléctrica, biotecnología, agroindustria. Queremos convertirnos en un nodo energético y productivo en la región.
—También mencionó la necesidad de fortalecer a las regiones. ¿Habrá cambios en ese sentido?
—Absolutamente. El desarrollo no puede concentrarse en el nivel central. Las regiones tienen que ser protagonistas, atraer inversión y generar producción. Estamos trabajando en una nueva visión que priorice ese enfoque.
—¿Cómo se conecta esta agenda con la problemática de la migración?
—Directamente. No podemos aceptar que millones de bolivianos, especialmente jóvenes, tengan que irse porque no encuentran oportunidades. La apertura económica y la integración buscan precisamente eso: que la gente pueda construir su futuro aquí.
—En materia de seguridad, ¿qué avances existen con Brasil?
—Estamos fortaleciendo la cooperación para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado. Es un problema transnacional y solo puede combatirse con coordinación efectiva entre países.
—Finalmente, ¿qué representa esta visita a Brasil?
—Es un paso importante para reposicionar a Bolivia. Queremos ser un país que conecta, que produce, que exporta y que genera oportunidades. Este es el inicio de una etapa distinta, enfocada en resultados y en el futuro.
La visita de Paz a Brasil y su encuentro con Lula marcan un giro en el discurso oficial boliviano, que apuesta por una integración basada en intereses económicos y estratégicos. El reto, como señala el propio mandatario, será traducir esta visión en políticas concretas que impacten en la vida de la población.
/Con datos de ABI y agencias/