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martes, septiembre 21, 2021
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Sobre las tareas básicas para alcanzar el saber científico

Por: Felipe Caballero Ordoñez

Si fuera cierto lo que se dice en Pereotó, entonces las cosas están bien y la humanidad va por buen camino:

En ese buen camino, ayuda mucho entender, el por qué, para conocer y saber bien sobre la naturaleza de las dificultades reales que existen y se presentan a cualquiera de nosotros, debemos, primero, entre muchas otras cosas simples, alcanzar la copa de un grande, frondoso y robusto árbol. 


En Pereotó dicen que al subir el árbol conoceremos y entenderemos las dificultades que ello tiene, y la naturaleza de dichas dificultades. Y si conocemos ambas cosas, entonces será bien fácil analizarlas, ya que dispondremos de las razones causales más primarias.

Así, si logramos entender la naturaleza de las dificultades encontradas y sus causas, lo que sigue en consecuencia, será un saber revelado, y se contará como insumos para sistematizar los aprendizajes y las lecciones aprendidas. 


Subir a un árbol, atravesar un río, sembrar un huerto, desarrollar un jardín, aprender a conducir bicicleta, motocicleta o automóvil, y muchas otras cosas simples de la vida, son en esencia lo mismo. 


Son oportunidades para entender las causas y la naturaleza de las dificultades encontradas.

Son oportunidades para lograr, sistematizar y almacenar aprendizajes y lecciones aprendidas que se guardan en nuestro cerebro, en ese pequeño espacio que almacena el saber, ya sea que nuestra memoria sea transparente y dinámica o borrosa y lenta. Ese es otro tema. 


Entender de estas experiencias y de muchas otras más, permite elaborar conclusiones relacionadas con la experiencia concreta; asimismo, a llegar a una primera conclusión general: hay dificultades en los procesos de realizar todas las acciones que hacen los humanos. 


La primera dificultad y a la vez oportunidad más común en todos los campos, es que cuando no se tiene experiencia previa para realizar una actividad, entonces se debe pasar por la fase del aprendizaje. 


Y como es de conocimiento de todos, el aprendizaje viene cargado de aciertos y errores que al final resultan en lecciones aprendidas, ya sean específicas o generales. 


Una de estas lecciones aprendidas es que cada actividad realizada por los humanos, tiene una naturaleza propia y diferente de las demás actividades; de manera que, entonces, las dificultades tienen elementos y factores causales propios y de naturaleza propia. 


Como es obvio, subir a un árbol no es lo mismo que cruzar un rio, sembrar un huerto o desarrollar un jardín, aprender a conducir una bicicleta; tampoco será igual que construir una casa, una carretera, un cohete para viajes espaciales o desarrollar un software con modelos matemáticos para operar equipo con inteligencia artificial o simples drones. 


De manera que subir a un árbol, atravesar un río, sembrar un huerto, desarrollar un jardín, aprender a conducir bicicleta, motocicleta o automóvil, y muchas otras cosas simples de la vida, tienen sus propias características; y estas características propias son aún más diferentes cuando se trata, por ejemplo, de subir un determinado tipo de árbol que tiene sus propias características con relación a otros árboles, en cuanto a tamaño, grosor y frondosidad. 


Por ello es que subir a un árbol, atravesar un río, sembrar un huerto, desarrollar un jardín, aprender a conducir bicicleta, motocicleta o automóvil, y muchas otras cosas simples de la vida permiten lograr conocimientos y lecciones aprendidas que tienen mayor certeza y validez, cuando se llegan a conclusiones que surgen de subir a muchos y distintos árboles, ya que cada uno de ellos tiene determinadas y especificas características y cada experiencia es única. 


Sucede lo mismo cuando se atraviesan ríos en diferentes ocasiones y con distintas distancias de ancho, profundidades, caudales y escorrentías; o cuando se siembran huertos de diferentes tamaños, especies, sistemas productivos; cuando se desarrollan jardines de flores, de especies forestales o mixtas, y para distintos fines, como el paisajismo u otros. 


Todo ello también tiene diferencia cuando se aprende a conducir bicicleta de diferentes tamaños en distintos espacios, como una cancha de futbol o un camino de tierra; cuando se aprende a conducir motocicletas de distintos tamaños y cilindradas, ya sea en áreas urbanas o rurales y en diferentes tipos de suelo; o cuando se aprende a conducir automóviles de tracción mecánica o eléctrica, por ejemplo. 


Todas ellas son experiencias distintas en todos los casos, aunque algunas sean muy parecidas. Son experiencias únicas e irrepetibles. 


Habrá que tomar en cuenta que subir a un árbol y entender las dificultades particulares que tiene, lleva entre otras consecuencias a analizar la naturaleza de dichas dificultades particulares, y ello está en función a las características del árbol concreto, real y especifico. 


Y si son muchos árboles, con características comunes por la condición de árboles y particulares por sus atributos concretos, reales y específicos, las condiciones y herramientas para realizar las correspondientes valoraciones también tendrán elementos comunes y específicos. 


Con ellas se podrán señalar los requerimientos ponderables para subir a los árboles en general y al árbol en particular, como lo son las condiciones físicas y mentales necesarias; los diversos recursos auxiliares necesarios como el tipo de zapatos; por ejemplo; la oportunidad de realizarlo, ya sea cuando el árbol está húmedo o seco; y otras variables más. 


Entonces, lo mismo habrá que tomar en cuenta para atravesar el o los ríos, sembrar y/o desarrollar el o las huertas y jardines, aprender a conducir las bicicletas, motocicletas o automóviles, y para todas las otras cosas simples de la vida. 


El mismo procedimiento sirve para construir una casa, una carretera, un cohete para viajes espaciales o desarrollar un software con modelos matemáticos para operar equipo con inteligencia artificial o simples drones. 


En Pereotó se dice que recién se empieza a lograr el conocimiento lógico y racional cuando se identifican muy bien las causas y los efectos de cada acción, y cuando de estas identificaciones se producen las métricas o sistemas de medidas, las que mediante su uso e interpretación permiten realizar valoraciones y las correspondientes evaluaciones de las experiencias concretas y de los factores y elementos necesarios. 


De esta manera, las métricas pasan a ser insumos básicos necesarios, aunque no suficientes, para entender y conocer de forma teórica, las dificultades y/o dificultades para subir un árbol, cruzar un río, etc. 


También se dice que de la contrastación, combinación y complementación entre el conocimiento que proviene de las experiencias prácticas y las construcciones teóricas es que genera el conocimiento científico. 


Que el conocimiento científico se consolida en la medida que es validado al ser sometido a la prueba de la práctica, y así sucesivamente hasta convertirse en conocimiento científico incontrovertible. 


Es muy usual que también digan en Pereotó, que los procesos, para conocer y entender las dificultades reales que existen para que personas como cualquier humano común alcance la copa de un árbol alto, delgado y con ramas flexibles, no son las mismas que para un árbol de mediana altura, espinoso y con ramas quebradizas. 


Asimismo, dicen que con todo tipo de árbol, cualquiera que sean sus características, siempre habrán dificultades para subirlo, y que para conocer dichas dificultades, primero debemos subir al árbol. 


Y tal como sucedió con el primer árbol que sirvió para iniciar este diálogo, en todos los casos será a partir de analizar las dificultades al subir el árbol que sabremos las causas de dichas dificultades. No hay otra forma de saberlo. 


Con la simpleza de las cosas simples es que también corresponde señalar que, es el interés por conocer y entender las distintas experiencias, parecidas y/o similares, que se conoce y entiende la naturalezas de las dificultades para toda actividad. Ese interés es una condición básica y necesaria, aunque tampoco suficiente, para abordar un conjunto más amplio de elementos analíticos, sus bagajes y abordajes. 


Conocer y entender a cabalidad, y consecuentemente, extraer las enseñanzas y lecciones de las diversas categorías de análisis que están presentes al subir los distintos tipos de árboles, es el premio. 


Nadie se atreve a negar que de las enseñanzas y de las lecciones aprendidas es que recién se pueden extraer las diversas conclusiones específicas y las más generalizables, para conocer y tener cierto dominio sobre: “como mejor subir a un árbol determinado y a los diversos tipos de árboles”, con diversos tamaños, grosores, frondosidades texturas, etc. 


Finalmente, en Pereotó sostienen que para una mayor aproximación al conocimiento, toda acción de subir a un árbol se debe realizar bajo el control de condiciones ponderables de preparación física y mental, y con el apoyo de los recursos auxiliares pertinentes. 


Básicamente afirman que se debe seguir la misma ruta del procedimiento metodológico general anterior, y así se podrán lograr enseñanzas y lecciones, y extraer conclusiones sobre las capacidades, destrezas y exigencias físicas mínimas necesarias para subir un determinado tipo de árbol. 


Asimismo, en esta lógica, sostienen que el estudio pormenorizado de los recursos auxiliares mínimos necesarios y los adecuadamente necesarios para subir a este tipo de árbol y a otros tipos de árboles, constituyen otro factor para el saber racional y científico. 


Concluyen su abordaje inicial con que las experiencias de subir a los árboles se pueden lograr relatos y narrativas que se estructuran en definiciones; que las definiciones se sintetizan en conceptos; que los conceptos apuntan doctrinas; que las doctrinas forman disciplinas, que las disciplinas concluyen en ciencias y así sucesivamente, hasta llegar a Pereotó, de donde salieron los primeros viandantes que llegaron al Cuadrángulo de la Vida, hace solo unos pocos siglos atrás.

Entonces, la CIENCIA DE SUBIR A LOS ÁRBOLES (el enunciado no es una exageración extrema, ya que llamar ciencia a estas acciones es correcto) plantea un discurrir y una ruta crítica que podrá ser la de las ciencias que en el presente tienen prestigio. 


Corresponde tener en cuenta que solo algunas de las ciencias del mañana recién se están insinuando, como en su momento fue la de subir a los árboles con la destreza de nuestros antepasados, los monos. 


De seguro esta tendencia serán otras ciencias que con el tiempo se parecerán a la robótica que utiliza modelos matemáticos para precisar sus variables, indicadores y métricas, a partir de las mediciones que se extraen del subir a los árboles, tal como se requiere para extraer las lecciones y conclusiones que deja el comportamiento del cuerpo humano al subir y encarar en su momento las dificultades de subir a los árboles cuando no se cuenta con la habilidad de nuestros ancestros. 


Que raros que son estos habitantes de Pereotó¡ ¡Hacen tantas cosas y alboroto con los resultados de solo subir a los árboles, cruzar ríos, desarrollar huertas y jardines y aprender a andar en bicicletas! . Aunque hay que reconocer que hacen tanto ruido a partir de obtener estos conocimientos es lo que les permitió dedicarse a construir casas y carreteras, a desarrollar modelos matemáticos para cohetes espaciales y drones con inteligencia artificial. 


¿Por qué no se dedican a la biomedicina y terminan con la COVID 19, el dengue, la chiquinguya, el paludismo y otras pequeñas cosas más, en vez de subir a los árboles, cruzar los ríos y terminar en otras galaxias?

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