Dos docenas de ejecutivos de las mayores petroleras del mundo se han reunido este viernes en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar de despejar dudas sobre las inversiones necesarias para que la industria petrolera de Venezuela vuelva a florecer. “El plan es que gasten, lo que significa que nuestras gigantescas petroleras gastarán al menos 100.000 millones de dólares (el equivalente a 86.000 millones de euros) de su propio dinero, no del dinero del gobierno”, ha manifestado el líder republicano durante la reunión con las petroleras. “No necesitan dinero del gobierno, pero necesitan protección y seguridad del gobierno para que, cuando gasten todo ese dinero, esté ahí para recuperarlo y obtener una buena rentabilidad”, ha explicado.
Las empresas se han mostrado esquivas a la hora de comprometerse a invertir esa cantidad de dinero. Aunque los ejecutivos han pronunciado palabras complacientes hacia el presidente han evitado comprometer grandes inversiones.
El encuentro se ha celebrado a puerta cerrada en el salón Este de la Casa Blanca, una estancia habitualmente reservada para recepciones, pero que han tenido que habilitar ante la numerosa lista de asistentes, que se ha incrementado a última hora. Algunas de las compañías habían expresado su voluntad de que la cita fuera discreta. El presidente Trump les ha instado a que participen en la reconstrucción de la industria petrolera de Venezuela por interés nacional. “Háganlo por nuestro país”, asegura Bloomberg que les ha trasladado a los ejecutivos.
Algunos directivos de las grandes petroleras han expresado sus dudas ante el riesgo de comprometer ingentes inversiones en Venezuela cuando aún existe una elevada incertidumbre política. No olvidan las enormes pérdidas registradas cuando Hugo Chávez decidió nacionalizar el sector hace casi dos décadas. Por eso, han reclamado garantías legales y financieras para unas inversiones milmillonarias, que tardan años en rentabilizarse. El mandatario les ha garantizado “la protección y la seguridad del Gobierno”, sin precisar si se refiere a seguridad jurídica o física.
“Con efecto inmediato, también podemos aumentar nuestra producción en aproximadamente un 50% solo en los próximos 18 a 24 meses, y eso es simplemente aprovechando lo que está en el terreno”, ha explicado Mark Nelson, el presidente de Chevron, la única gran petrolera estadounidense que mantiene actividad en el país caribeño, que no se ha comprometido a aumentar sus inversiones, más bien a actualizar las que ya tienen. Exxon, otra de las grandes petroleras estadounidenses, ha asegurado que no es posible invertir en Venezuela a no ser que haya grandes cambios. “Nos han confiscado nuestros activos allí dos veces, así que, como pueden imaginar, volver a entrar una tercera vez requeriría cambios bastante significativos”, declaró Darren Woods, consejero delegado de Exxon Mobil. “Hoy en día, no se puede invertir allí”, dijo durante la reunión.
“Todos quieren estar aquí”, ha escrito el presidente estadounidense unos minutos antes de comenzar la reunión. Y ha apostillado: “La reunión de hoy se centrará casi exclusivamente en el petróleo venezolano y nuestra relación a largo plazo con Venezuela, su seguridad y su gente. Un factor muy importante en esta participación será la reducción de los precios del petróleo para el pueblo estadounidense”.
Acude todo el sector
En la reunión han participado los consejeros delegados de Chevron, la única petrolera estadounidense que mantiene actividad en el país latinoamericano, Exxon, ConocoPhillips, Continental, Halliburton, HKN, Valero, la británica Shell, la española Repsol, la italiana Eni, Trafigura, Marathon Petroleum, Vitol Americas, Aspect Holdinds, Tallgrass Energy, Raisa Energy y Hilcorp Energy. El líder republicano anticipó que ha citado a “los más grandes del mundo del petróleo”, aunque también hay otras compañías más pequeñas, que son más ágiles para realizar las primeras operaciones.
“Todas las empresas aquí presentes serán socios valiosos para revitalizar la nación venezolana, restaurar su economía y generar gran riqueza para sus empresas y su gente, así como para el pueblo estadounidense y una enorme riqueza para las empresas que están entrando. Y si no quieren entrar, háganmelo saber, porque tengo 25 personas que no están aquí dispuestas a reemplazarlos”, ha deslizado el inquilino de la Casa Blanca en tono de broma.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha participado en el encuentro. La petrolera española es una de las pocas compañías extranjeras que mantiene actividad en el país caribeño. Explota, junto con la italiana Eni, uno de los principales yacimientos de gas natural del mundo, La Perla, situado en el Golfo de Venezuela, un negocio que representa el 15% de la producción total de Repsol y el 85% de su negocio en Venezuela, que se destina al mercado interno.
/ELPAÍS/