Por mf @mechi periodista
Los horcones o alares en las casas cruceñas, (esa extensión del techo) que dan sombra al caminante en sus calles …disminuyen.
La ciudad crece verticalmente y los vientos chocan con las paredes.
Mirás por la ventana y ya no hay el verde de los árboles…hay cajas y cajas de aires acondicionados cuyo ruido reemplazo el trino de las aves.
Los curucusís ya no nos visitan en la noche…ya no hay como sumarlos a las estrellas o imaginar amores que regresan con su resplandor
Hoy, la ciudad de cemento muestra otra cara. A veces insegura, a veces indolente, a veces la que también se ríe a carcajadas. La que se levanta una y otra vez… con banda o sin banda.
Santa Cruz de la Sierra, una ciudad que a pesar de todo y de todos, es la que amamos porque es donde vivimos y nos ganamos el pan diario, sin mezquindades para el que quiera trabajar, trabajar y trabajar. Cada uno, construye su sueño con o sin ayuda.
Por ello, es agradable contarles que en esta ciudad se tendrán árboles frutales.
Resulta que en un tramo de la avenida Cañoto se removió la tierra y se plantaron unas 11 especies y al otro día se las robaron. Pero…estos árboles frutales vuelven a ser plantados.
¿Qué le ha sido fácil? Hojear la historia basta.
El sueño de sus gestores es que al pasar por ahí, una fruta te calme la sed, el hambre… o simplemente sea una pascana para detenerse y agradecer la bondad de la tierra camba