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martes, mayo 17, 2022
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700 años de prisión para el pederasta de Instagram por engañar y abusar de casi un centenar de menores

José Ángel S. S., el pederasta de Instagram, ha sido condenado a casi 700 años de prisión por abusar sexualmente, mantener relaciones sexuales y grabarlas, distribuir contenido pedófilo y ciberacosar a casi un centenar de menores. Este hombre de 31 años mantuvo durante al menos tres una doble vida: era abogado y entrenador de fútbol en la categoría de cadetes en un municipio del sur de Madrid, pero también un peligroso depredador sexual de menores de 16 años.

La Audiencia Provincial de Madrid ha encontrado probado a través de los testimonios de las víctimas, el contenido de los dispositivos y pruebas físicas que mantuvo en repetidas ocasiones relaciones sexuales con penetración con, al menos, siete chicos. Según la ley, el máximo tiempo que podrá permanecer en la cárcel son 30 años.

El condenado utilizaba el pseudónimo de Lorena para comenzar el acercamiento con sus víctimas. Para ello, usaba la red social Instagram y la de mensajería WhatsApp. Les prometía que haría un trío con ellos, pero que para llegar a eso primero tenían que mantener relaciones con un amigo suyo, José, que era él mismo. Muchos de estos encuentros los mantenía en su oficina de trabajo y los grababa para luego almacenarlos y distribuirlos. Cuando la Guardia Civil le detuvo, encontró en sus discos duros una ingente cantidad de contenido pedófilo.

Los contactos se produjeron entre 2015 y 2018. Los agentes bautizaron a la investigación Kamikaze por el nombre de la cuenta de Instagram que Jose Ángel empleaba para atraer a sus víctimas. Muchas de ellas llegaron a borrar las conversaciones de sus móviles por vergüenza, pero los investigadores accedieron a centenares de intercambios de mensajes, imágenes y vídeos que cercaron al acusado. “José Ángel enviaba al correspondiente menor fotos y vídeos de una chica menor de edad desnuda y masturbándose, y a su vez solicitaba y obtenía de los menores la remisión de fotos y de vídeos desnudos, centradas en sus genitales, y en muchas ocasiones masturbándose”, recoge la sentencia, contra la que cabe recurso.

Durante el juicio, el ahora condenado reconoció que tenía “una desviación” y pidió perdón por el daño causado. Las pesquisas muestran cómo su deseo iba en aumento con el paso del tiempo. Con varios menores, el número de mensajes de contenido sexual supera ampliamente el millar, con uno de ellos se llegó a enviar más de 2.000 en apenas ocho meses. Muchos de estos adolescentes siguen arrastrando secuelas por los abusos, especialmente aquellos con los que los contactos se prolongaron más en el tiempo. “En muchas ocasiones, los menores minimizaron el significado y alcance de lo sucedido, para después, una vez que sus respectivos padres se pusieron al corriente y ya no se podía seguir ocultando los hechos, lograran verbalizar la experiencia vivida y relatarla sin avergonzarse ni culpabilizarse”, recalca el fallo judicial. A algunos de ellos, los que se resistían más a una cita para mantener relaciones, llegó a ofrecerles cien euros o un móvil de regalo.

Cuando la Guardia Civil le detuvo, José Ángel les entregó dos terminales, pero dejó en casa el que los agentes andaban buscando. Poco después, pidió a su padre que entregara a los agentes dicho móvil para evitar un registro en el domicilio familiar. En ese momento se corroboraron las pesquisas de los agentes, cuando descubrieron todos los vídeos sexuales con menores que contenía la memoria del teléfono.

En registros posteriores, encontraron más material tanto en su ordenador personal, como en otros dispositivos. “El disco duro marca Intenso contenía 5.434 archivos de imagen y vídeo de contenido pedófilo”, especifica la sentencia. En estas carpetas fue donde hallaron un vídeo en el que se veía al hoy condenado con un menor en su despacho del bufete. En la vista oral, José Ángel aseguró que no había borrado todo ese contenido porque necesitaba “ser descubierto y detenido para no seguir cometiendo delitos”. /ElPaís/

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