La identidad cooperativista de CRE: José Durán plantea la educación como instrumento de movilidad social, liderazgo femenino y desarrollo de Santa Cruz

La energía solidaria que transforma: el modelo cooperativo de CRE apuesta por el talento cruceño

No fue solamente una ceremonia de graduación. Para José Durán, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Rural de Electrificación R.L. (CRE), el acto de graduación de los estudiantes del Instituto Tecnológico CREcé representa la culminación de un proceso mucho más amplio: la demostración de que el cooperativismo puede convertir sus excedentes y su capacidad institucional en oportunidades concretas para la sociedad.

“Hoy celebramos el cierre de un círculo virtuoso que comenzó con el sueño de acceder a una educación técnica y tecnológica de calidad”, afirmó Durán ante los graduados, a quienes definió como una nueva generación de profesionales “listos y determinados para transformar el mercado laboral de Santa Cruz”.

Su discurso estuvo marcado por una idea central: CRE no debe ser entendida únicamente como una institución que distribuye energía eléctrica, sino como una organización cooperativa que puede generar una energía social capaz de transformar vidas.

El cooperativismo como instrumento de desarrollo

Durán situó la educación dentro de la propia filosofía cooperativista de CRE.

“La sinergia del modelo cooperativo”, sostuvo, permite que una graduación como la de CRECE sea entendida como “el triunfo de la solidaridad institucional”.

En esa misma lógica ubicó otros programas impulsados por la cooperativa, como las 100 becas universitarias “Creando Valor” que se entregan anualmente y los 5.000 premios de 100 a la excelencia académica destinados a estudiantes de colegios particulares y fiscales de la capital y las provincias.

La idea que atraviesa estos programas es que los beneficios generados por una organización cooperativa pueden regresar a la sociedad en forma de oportunidades.

Para Durán, el Instituto Tecnológico CRECE funciona como un brazo operativo de esa visión.

“El cooperativismo no solo distribuye energía eléctrica ahora en las 15 provincias de nuestro departamento”, afirmó, sino que también genera “una sinergia capaz de llenar vacíos que el Estado ni los particulares pueden o quieren cubrir individualmente”.

Es, en esencia, una defensa del modelo cooperativo como mecanismo de intervención social, particularmente en áreas donde las necesidades de la población no encuentran respuestas suficientes.

Los excedentes como capital social

Uno de los conceptos más políticos e ideológicos del discurso fue la relación entre los excedentes de la cooperativa y la democratización de las oportunidades.

Durán recurrió al concepto de capital cultural, desarrollado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu, para explicar que el conocimiento y la formación también constituyen formas de capital que pueden determinar las posibilidades de movilidad social.

Desde esa perspectiva, las becas adquieren un significado que va más allá del beneficio individual.

“A través de estas 300 becas anuales ‘CREcé con nosotros’, nuestra cooperativa financia y democratiza este capital cultural”, sostuvo.

Y respondió a una pregunta fundamental: ¿de dónde salen los recursos para hacerlo?

“Con los excedentes de percepción, que son frutos de una administración eficiente y transparente de esta cooperativa”, explicó.

Pero Durán fue más allá y reivindicó el papel de los propios cooperativistas en el control de esos recursos. Señaló que la Asamblea General Ordinaria de Delegados constituye lo que dentro de CRE denominan “nuestro parlamento cooperativo”.

En esa frase está condensada una de las ideas centrales de su discurso: los beneficios de la cooperativa no son concebidos como patrimonio de un grupo reducido, sino como recursos que, bajo una estructura democrática, pueden retornar a la comunidad mediante servicios, beneficios y programas sociales.

Educación para romper las barreras sociales

La lectura de Durán plantea que la educación técnica superior puede convertirse en una herramienta de movilidad social.

“Este logro no es un hecho aislado, es un pilar importantísimo de producción social, de generación de mejores días para nuestra sociedad”, afirmó.

La formación, desde esa perspectiva, no solamente mejora las posibilidades laborales de una persona. También puede modificar las condiciones de su familia y ampliar sus posibilidades de participación en la economía.

El presidente de CRE vinculó además este proceso con la identidad regional.

Recordó el significado del color verde que caracteriza a la institución y lo asoció con “nuestra riqueza, nuestra integridad y, sobre todo, nuestra autodeterminación de siempre salir adelante”.

Así, educación, cooperativismo e identidad cruceña aparecen entrelazados en una misma visión de desarrollo.

Una cooperativa que llega a las provincias

Otro de los elementos destacados fue la dimensión territorial.

Durán puso énfasis en que entre los graduados existen jóvenes provenientes de distintos municipios del departamento.

Para el presidente de CRE, esa presencia demuestra que la visión institucional puede llegar a los distintos territorios comprendidos dentro de su área de concesión.

“Esto demuestra que la visión de CRE llega a cada rincón de su área de concesión”, afirmó, con el objetivo de impulsar a jóvenes de provincia para convertirse en “recursos humanos éticos que transforman nuestro departamento y, por ende, el país”.

La apuesta tiene entonces dos dimensiones: descentralizar las oportunidades de formación y fortalecer el capital humano fuera del eje central de la capital cruceña.

El rostro femenino del cambio

Uno de los aspectos que Durán destacó con mayor énfasis fue la creciente presencia de mujeres entre los nuevos profesionales.

“El hito más sobresaliente de estas cinco últimas promociones es el rostro del cambio social”, afirmó, al referirse al alto porcentaje de mujeres que forman parte de las nuevas generaciones de graduados.

Su interpretación fue directa: la mujer cruceña y boliviana ya no solamente busca incorporarse al mercado laboral, sino que está decidida a “liderar los espacios académicos, políticos y sociales de nuestra nación”.

Durán vinculó esta transformación con la fortaleza de las familias y con la capacidad de las mujeres para convertirse en referentes para las nuevas generaciones.

También recurrió al análisis de la economista británica Naila Kabeer sobre equidad de género para sostener que invertir en educación femenina puede transformar no solamente una vida, sino también las dinámicas económicas y el desarrollo sostenible de una región.

A las graduadas les dejó un mensaje de reconocimiento: su “firmeza” y su “convicción de salir adelante” constituyen, dijo, un aporte positivo al crecimiento de Santa Cruz.

MUJER

El título no es el final

Pero el discurso no se quedó en la celebración.

Durán planteó que el título obtenido por los graduados “no es el destino final. Es apenas el punto de partida en un entorno global cambiante”.

En una economía marcada por la transformación tecnológica, sostuvo que la formación profesional debe ser permanente.

Para reforzar esa idea citó al futurista estadounidense Alvin Toffler y su conocida reflexión sobre el aprendizaje: los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no sepan leer y escribir, sino quienes no puedan “aprender, desaprender y reaprender”.

El mensaje para los nuevos profesionales fue claro: el conocimiento adquirido en CRECE constituye una base, pero no un límite.

Durán los llamó a cultivar “el asombro”, desarrollar la alfabetización mediática y continuar con diplomados y maestrías que complementen su formación técnica.

La otra energía de CRE

Hacia el final de su intervención, Durán llevó el discurso nuevamente al terreno institucional.

Recordó que CRE cumplirá 64 años de servicio a Santa Cruz el próximo 14 de noviembre y destacó la dimensión del sistema eléctrico que administra la cooperativa.

Sin embargo, introdujo una distinción que resume toda su intervención.

La verdadera magnitud de CRE, sostuvo, “no radica únicamente en esos megavatios que nosotros trasladamos en nuestros más de 30.000 kilómetros de línea”, sino también en una energía diferente.

“Si no, la más importante como esta noche, esa energía solidaria que se inyecta en la sociedad a través de todos ustedes y de los miles de becarios que en años anteriores se formaron gracias a la visión solidaria de CRE”, afirmó.

Es probablemente la idea más potente de su discurso: la electricidad es el servicio visible de la cooperativa; la solidaridad y la formación constituyen su dimensión social.

Cuatro principios para los nuevos profesionales

Antes de despedir a los graduados, Durán les pidió regresar a sus comunidades y municipios llevando consigo cuatro pilares que, según explicó, sostienen a la cooperativa:

transparencia, eficiencia, sentido de pertenencia y compromiso social.

No los planteó solamente como valores institucionales, sino como principios que deberían acompañar el ejercicio profesional.

“Sean profesionales íntegros”, exhortó, y les pidió devolver a la sociedad “una parte de lo bueno que han recibido”, convirtiéndose en agentes de cambio capaces de contribuir a una sociedad “más justa, más equitativa y más desarrollada”.

dale 2

Una visión de Santa Cruz hacia el futuro

El cierre del discurso tuvo una fuerte carga de identidad regional. Durán sostuvo que la capacidad técnica necesita estar acompañada por valores y principios éticos, pero también por “amor a nuestra historia, a nuestra cultura y a nuestra tradición”.

La educación, desde su perspectiva, no debe producir profesionales desconectados de su territorio, sino personas capaces de utilizar el conocimiento para transformar su propia comunidad.

“Un pueblo, una sociedad que conoce su historia, ama sus raíces”, afirmó.

Y vinculó ese conocimiento de las raíces con una palabra que apareció varias veces durante su discurso: autodeterminación.

Para Durán, el futuro de Santa Cruz debe construirse desde la formación, la capacidad técnica, la identidad, la solidaridad y el compromiso con las nuevas generaciones.

Por eso, la graduación de CRECE puede leerse más allá de los diplomas entregados.

Es la expresión de una concepción del cooperativismo en la que los excedentes se transforman en oportunidades, las oportunidades en conocimiento y el conocimiento en movilidad social.

“Felicidades, graduados CRECE y que viva Santa Cruz”, cerró Durán.

Más que una despedida, fue una síntesis de su mensaje: una cooperativa no solo puede llevar energía a los hogares; también puede sembrar capacidades para que una sociedad construya su propio futuro.

Mas recientes

Mas Noticias