Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) puso en marcha este martes el proyecto de terminación y prueba de producción del pozo Montecristo-9 (MTC-9), en Okinawa, provincia Warnes de Santa Cruz, con una inversión estimada de $us 12 millones.
El objetivo central es determinar el potencial productivo de las formaciones Huamampampa y Los Monos, de edad devónica, y establecer si las características geológicas del pozo permiten avanzar hacia una explotación regular y sostenida de gas natural y condensado.
La operación está a cargo de YPFB Chaco S.A., subsidiaria de la estatal petrolera, con el respaldo de empresas contratistas especializadas.
Un pozo piloto para probar nueva tecnología
Montecristo-9 tiene una particularidad técnica: se trata de un pozo piloto destinado a intervenir formaciones de baja permeabilidad, que requieren procedimientos y tecnología especializada para evaluar su capacidad de producción.
Los trabajos permitirán obtener información sobre el comportamiento del reservorio y reducir la incertidumbre geológica antes de comprometer nuevas inversiones.
El presidente Rodrigo Paz Pereira calificó el proyecto como un desarrollo piloto tecnológico y sostuvo que su éxito podría contribuir a incrementar la disponibilidad de gas y combustibles en el país.
Según la proyección expresada por el mandatario, el desarrollo de Montecristo y otras áreas de Okinawa podría contribuir a aumentar en 13% la disponibilidad de gas, mientras que también señaló un potencial de incremento superior al 40% en combustibles procesados en el país.
Estas cifras corresponden a proyecciones gubernamentales y deberán ser contrastadas con los resultados técnicos y económicos de la prueba de producción y de eventuales nuevos pozos.
$us 12 millones para poner a prueba el potencial
La inversión prevista de $us 12 millones contempla la terminación del pozo y el traslado desde el exterior de equipamiento especializado requerido para la intervención.
Una parte de estos equipos podría permanecer en Bolivia y ser utilizada en futuros proyectos similares, lo que permitiría aprovechar la inversión inicial para nuevas operaciones.
El presidente ejecutivo de YPFB, Sebastián Daroca Oller, destacó que Montecristo representa una oportunidad para recuperar producción hidrocarburífera e incorporar nuevas reservas.
“Montecristo nos abre esta posibilidad”, señaló, al destacar la necesidad de explorar áreas que durante años no fueron desarrolladas.
Daroca informó además que YPFB trabaja en otras áreas de Okinawa y mencionó los proyectos Remanso, Monteverde, Ayoreo y Colibrí.
El resultado definirá las siguientes inversiones
Uno de los aspectos económicos más importantes del proyecto será precisamente el resultado de la prueba.
YPFB Chaco explicó que, si los resultados técnicos y económicos son favorables, podrán plantearse nuevos pozos y una ampliación del desarrollo del campo.
Esto significa que los $us 12 millones corresponden a una fase destinada no solamente a buscar producción inmediata, sino también a generar información técnica que permita determinar si existe un negocio hidrocarburífero de mayor escala.
Las formaciones estudiadas son consideradas de interés porque estructuras geológicas similares han permitido encontrar acumulaciones importantes de gas y petróleo en otras cuencas del mundo.
La confirmación de ese potencial en Bolivia, sin embargo, requerirá más perforaciones piloto, estudios geológicos avanzados y nuevas inversiones.
El desafío: producir más en un escenario de menor oferta
El proyecto Montecristo-9 se desarrolla en un momento en que Bolivia busca recuperar su producción de hidrocarburos, incorporar nuevas reservas y reducir la presión sobre la oferta energética nacional.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco Quintanilla, sostuvo que el proyecto forma parte de una estrategia orientada a fortalecer la seguridad energética mediante inversión, nuevas tecnologías y desarrollo de recursos.
La apuesta de YPFB consiste ahora en transformar el potencial geológico identificado en producción comercial, un proceso que dependerá de los resultados de Montecristo-9 y de la viabilidad económica de replicar esta tecnología en otros campos.
La prueba de producción será, por tanto, el dato clave: permitirá establecer cuánto gas y condensado puede entregar realmente Montecristo-9 y si el modelo puede convertirse en una nueva vía para recuperar reservas y producción hidrocarburífera en Bolivia.