El precio de la garrafa de GLP podría convertirse en el próximo impacto directo sobre el bolsillo de los hogares bolivianos. El Gobierno nacional confirmó que estudia retirar la subvención al Gas Licuado de Petróleo (GLP), una decisión que, de concretarse, modificaría el actual precio de Bs 22,50.
La advertencia fue formulada por el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, quien reconoció que el Ejecutivo lleva varios meses analizando la posibilidad y que el proceso se realiza con el acompañamiento de organismos internacionales.
“Estamos estudiando ese tema bien en serio porque afecta a mucha gente vulnerable”, afirmó Blanco.
La declaración abre un nuevo frente dentro de la política de eliminación o reducción de subsidios a los combustibles. Esta vez, el eventual impacto alcanzaría directamente a millones de hogares que utilizan GLP para cocinar.
¿Cuánto podría costar la garrafa?
Esa es, por ahora, la principal incógnita.
El ministro evitó adelantar un precio sin subvención y sostuvo que hacerlo sería irresponsable mientras no exista una definición.
“No le puedo dar ese monto ahorita porque no sería muy responsable de dar”, señaló.
Blanco también rechazó especular con una cifra que podría generar preocupación entre los consumidores.
“No tengo el dato. Tampoco creo que sea bueno especular ahorita y dar un precio para que la gente después se escandalice”, manifestó.
Por tanto, Bs 22,50 continúa siendo el precio vigente, mientras el Gobierno analiza cuál sería el mecanismo para modificar la subvención y qué efecto tendría sobre las familias.
El Gobierno promete compensaciones
El Ejecutivo reconoce que eliminar el subsidio al GLP tendría un impacto particularmente sensible en los sectores de menores ingresos.
Por ello, Blanco anticipó que una eventual modificación del precio debería estar acompañada por medidas de protección.
“Cuando sale el precio, va a salir acompañado de medidas que colaboren a los mayores necesitados”, aseguró.
La incógnita es qué tipo de compensación se aplicaría, a quiénes alcanzaría y cuánto representaría para las cuentas públicas.
La señal más fuerte: “todos los subsidios se tienen que eliminar”
Aunque Blanco no confirmó una fecha ni un nuevo precio, dejó una definición que marca la orientación del Gobierno frente a las subvenciones.
“Eventualmente, todos los subsidios se tienen que eliminar”, afirmó.
La frase coloca al GLP dentro de una discusión económica mayor: cuánto puede seguir destinando el Estado a mantener artificialmente bajos los precios de los combustibles y cómo trasladar ese proceso sin provocar un golpe mayor a las familias.
Por ahora, la garrafa sigue en Bs 22,50. Pero el Gobierno ya admite que su precio está sobre la mesa.
El próximo capítulo será determinar cuánto costará cocinar en Bolivia cuando la subvención deje de cubrir parte de ese precio.