CRE blinda su liquidez: Asamblea congela por dos años devolución de aportes en medio de fuertes inversiones y presión sobre el flujo de caja

La decisión adoptada este sábado por la Asamblea General de Asociados de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) adquiere una dimensión que va más allá de la suspensión temporal de la devolución de certificados de aportación.

Los 165 delegados que conforman el denominado Parlamento Cooperativo aprobaron por unanimidad aplazar durante dos años la consideración de las solicitudes de retiro de aportes, en una medida orientada a preservar la liquidez de la institución y garantizar su capacidad de operación e inversión.

La determinación llega en un momento en que el balance financiero de CRE muestra simultáneamente dos realidades: una estructura patrimonial y de infraestructura de gran magnitud y una menor disponibilidad de recursos líquidos respecto al año anterior.

Bs 209 millones menos de liquidez inmediata

Los estados financieros correspondientes a la gestión 2025 muestran que CRE terminó el año con Bs 295,5 millones en disponibilidades, frente a Bs 385,6 millones registrados en 2024.

A ello se sumaban Bs 75 millones en inversiones temporarias, frente a Bs 194,4 millones un año antes.

En conjunto, caja, bancos e inversiones temporarias representaban alrededor de Bs 370,5 millones al cierre de 2025, frente a aproximadamente Bs 580 millones en 2024.

Es decir, se produjo una reducción cercana a Bs 209,5 millones, equivalente a 36% en estos recursos de disponibilidad más inmediata.

Este dato ayuda a contextualizar la decisión adoptada ahora por la Asamblea: en una empresa de servicios esenciales, preservar liquidez significa mantener capacidad para pagar obligaciones, atender emergencias, ejecutar inversiones y sostener la operación cotidiana del sistema eléctrico.

No significa que CRE haya perdido patrimonio. El balance muestra, por el contrario, una fuerte concentración de recursos en infraestructura y activos destinados a la prestación del servicio.

Más de Bs 4.000 millones en infraestructura eléctrica

El rubro de activos fijos netos alcanzó en 2025 aproximadamente Bs 4.053 millones, frente a Bs 3.968 millones en 2024. El incremento fue de unos Bs 84,8 millones. La cifra permite dimensionar el volumen de recursos que CRE mantiene comprometidos en bienes destinados a generación, distribución y prestación del servicio eléctrico. El propio balance detalla activos vinculados a bienes de generación, bienes de distribución, líneas de alta, media y baja tensión, subestaciones, sistemas y otros componentes de la infraestructura eléctrica.

Por tanto, una parte importante de la fortaleza patrimonial de la cooperativa está constituida por activos que permiten prestar el servicio, pero que no tienen la misma liquidez que el dinero disponible en bancos o inversiones temporarias.

Esta diferencia resulta clave para entender el debate actual. Una institución puede tener un patrimonio elevado y, al mismo tiempo, necesitar administrar cuidadosamente su flujo de caja.

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Las cuentas por cobrar superan los Bs 640 millones

Otro dato del balance es el comportamiento de las cuentas por cobrar comerciales. Al 31 de diciembre de 2025, CRE registró Bs 640,9 millones en cuentas por cobrar comerciales netas, frente a Bs 621,7 millones en 2024. El rubro incluye clientes residenciales, generales, industriales, alumbrado público, otros clientes y conceptos de conexión o reconexión.

El balance contempla además una previsión para cuentas incobrables de Bs 37,7 millones. La cifra muestra otra característica de una empresa de servicios masivos: una parte importante de los recursos generados por la operación se encuentra pendiente de recuperación.

La experiencia de la pandemia dejó una lección financiera

La decisión de cuidar la liquidez también se produce después de un período excepcional para la economía boliviana.

Durante la pandemia, las restricciones redujeron drásticamente la actividad económica y afectaron la capacidad de pago de hogares, comercios y empresas.

CRE tuvo que mantener la prestación del servicio eléctrico mientras enfrentaba el deterioro de la capacidad de pago de parte de sus usuarios.

La posterior recuperación de la mora implicó un proceso de normalización de cartera, mientras la cooperativa debía continuar financiando mantenimiento, operación e inversiones.

A esta situación se sumaron posteriormente períodos de conflictividad y bloqueos que, acumulados, superaron los 50 días de paralización, afectando la actividad productiva y comercial. Para una cooperativa eléctrica, esos períodos generan una particular presión: la economía puede detenerse, pero las redes eléctricas no pueden dejar de funcionar. Transformadores, líneas, subestaciones y sistemas de distribución deben mantenerse operativos; las emergencias requieren atención y las inversiones no pueden suspenderse indefinidamente.

CRE aumentó sus ingresos, pero también sus costos

El balance 2025 muestra que los ingresos alcanzaron aproximadamente Bs 3.298 millones, frente a Bs 3.076 millones en 2024. Esto representa un incremento de unos Bs 221,7 millones, equivalente a 7,2%.

Sin embargo, los costos de operación también aumentaron: pasaron de aproximadamente Bs 2.192 millones a Bs 2.301 millones, un incremento cercano a Bs 109 millones. Los gastos operativos, por su parte, llegaron a unos Bs 937,3 millones, frente a Bs 833,8 millones en 2024. El escenario revela que el crecimiento de los ingresos convive con una estructura de costos y gastos significativa, propia de una empresa que administra una infraestructura eléctrica de gran escala.

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El argumento de CRE: proteger la caja para proteger el servicio. Con estos antecedentes, el presidente del Consejo de Administración, José Alejandro Durán, planteó ante la Asamblea que la sostenibilidad financiera es una condición para mantener la función social de la cooperativa. “Ninguna institución puede proteger su función social si primero no asegura su viabilidad financiera”.

El gerente general, Mario Carmelo Paz Durán, explicó que la medida constituye un mecanismo temporal para evitar que la liquidez sea sometida a una presión adicional.

“No se trata de alterar los derechos del asociado, sino de aplicar un torniquete financiero temporal”.

La Asamblea aprobó así la modificación del artículo 20 del estatuto para aplazar durante dos años la consideración de las solicitudes de retiro. El objetivo financiero es que esos recursos permanezcan temporalmente dentro de la institución y contribuyan a sostener su capacidad de pago, operación e inversión.

La decisión financiera viene acompañada de una apertura institucional La Asamblea también modificó los artículos 2, 53 y 119 del estatuto. La reforma habilita a CRE, bajo determinados límites y resguardos, a asociarse, conformar empresas mixtas y participar en sociedades anónimas, además de ampliar las posibilidades de establecer alianzas estratégicas con instituciones nacionales e internacionales.

Es un segundo componente de la decisión tomada este sábado. Por un lado, CRE busca preservar recursos y evitar una salida extraordinaria de liquidez. Por otro, procura ampliar sus posibilidades de asociación e inversión para enfrentar un escenario económico en el que la capacidad de generar recursos y atraer nuevas oportunidades puede ser determinante para sostener el crecimiento.

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Un patrimonio fuerte que necesita liquidez

Los números del balance permiten observar el problema desde una perspectiva más amplia. CRE cerró 2025 con más de Bs 4.000 millones en activos fijos netos, cuentas por cobrar comerciales superiores a Bs 640 millones y una estructura de ingresos que superó los Bs 3.200 millones.

Pero sus recursos líquidos inmediatos fueron considerablemente menores que un año antes. Por eso, la discusión sobre la devolución de aportes no puede analizarse únicamente como una relación entre la cooperativa y el asociado.

Tiene también una dimensión institucional: cuánto dinero debe permanecer disponible para garantizar el funcionamiento de una empresa que administra un servicio esencial y que necesita invertir permanentemente en infraestructura.

La Asamblea optó por una medida temporal de dos años para responder a esa tensión. El desafío ahora será convertir esa protección de liquidez en mayor capacidad de inversión, recuperación financiera y fortalecimiento institucional, de manera que la medida extraordinaria cumpla su propósito sin afectar la relación de CRE con sus asociados.

En términos simples: CRE no está discutiendo solamente cuánto dinero puede devolver hoy; está decidiendo cuánto capital necesita conservar para seguir funcionando, invirtiendo y prestando el servicio eléctrico mañana.

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