El presidente del Estado, Rodrigo Paz, afirmó este viernes que la caída de personas a las que calificó como «peces gordos» estaría relacionada con la aparente falta de recursos económicos para financiar los bloqueos y cuestionó estas medidas de presión al señalar que perjudican a los productores, a quienes necesitan atención médica y al desarrollo del país.
«Qué casualidad que empezaron a caer unos peces gordos y parece que se le está empezando a faltar la platita para poder alimentar al bloqueador», manifestó durante un acto público en el municipio cruceño de El Torno.
En su intervención, el mandatario diferenció el derecho constitucional a la protesta de los bloqueos de caminos y sostuvo que las demandas sociales deben expresarse mediante el diálogo, sin impedir la libre circulación de las personas.
«La protesta en Bolivia es constitucional y si algo no es justo hay que levantar la voz, hay que levantar la mano para poder dialogar, pero bloquear mata a la patria», afirmó.
Paz cuestionó que las medidas de presión obstaculicen el traslado de personas que necesitan trabajar, transportar sus productos o acceder a servicios de salud, incluso en situaciones de emergencia.
«Bloquear mata al hombre y la mujer que quiere producir, que mata al hombre o mujer que le falta el oxígeno en el hospital», señaló.
Además, cuestionó que se impida el paso de quienes buscan desarrollar sus actividades y contribuir al crecimiento económico del país, por encima de las diferencias ideológicas y políticas.
«¿Quiénes son para prohibir el paso del desarrollo?, ¿quiénes son para prohibir el paso del crecimiento de Bolivia?, ¿quiénes son para decir si este país es de izquierda o derecha cuando el pueblo lo que quiere es trabajar y salir de esta crisis?», cuestionó.
El jefe de Estado señaló que Bolivia necesita priorizar la producción, el trabajo y la unidad para superar las dificultades económicas, y afirmó que su Gobierno busca impulsar una nueva metodología de gestión basada en el sentido común y la coordinación entre las instituciones.
«Es más fácil destruir, es muy difícil construir», remarcó. /ABI/