El fortalecimiento de las inversiones, la ampliación de los mercados de exportación y la seguridad jurídica se perfilan como condiciones fundamentales para reactivar el crecimiento económico y generar empleos de calidad en Iberoamérica. Ese fue el planteamiento del presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Giovanni Ortuño, durante la XXXIV Reunión de Presidentes de Organizaciones Empresariales Iberoamericanas, que se desarrolla en Madrid, España.
Ante representantes empresariales de más de 40 países, el dirigente boliviano sostuvo que la región tiene importantes ventajas competitivas, debido a su disponibilidad de recursos energéticos, alimentos, biodiversidad, minerales estratégicos, capital humano y capacidad de innovación. Sin embargo, advirtió que ese potencial requiere condiciones económicas e institucionales que permitan convertirlo en inversiones concretas, producción y oportunidades laborales.
«Necesitamos más inversión y reglas estables que permitan emprender y generar empleo de calidad», afirmó Ortuño durante su intervención.
Su planteamiento pone sobre la mesa uno de los principales desafíos económicos de la región: generar confianza para atraer capitales, promover nuevas actividades productivas y ampliar la presencia de las empresas iberoamericanas en los mercados internacionales.
El presidente de la CEPB también advirtió que la economía mundial atraviesa una etapa de profundas transformaciones, marcada por incertidumbres, pero también por oportunidades que requieren mayor coordinación entre los países y sus sectores privados.
«Los países iberoamericanos estamos frente a un escenario de profundas transformaciones que trae incertidumbre, pero también oportunidades», manifestó.
En ese contexto, destacó la importancia de fortalecer los espacios de diálogo empresarial y construir alianzas que permitan responder de manera conjunta a los nuevos desafíos económicos.
Una agenda de 11 prioridades para Iberoamérica
Uno de los principales resultados del encuentro fue la emisión de la denominada Declaración de Madrid, suscrita por presidentes y representantes de organizaciones empresariales miembros de la Organización Internacional de Empleadores (OIE).
El documento establece 11 prioridades para enfrentar problemas estructurales que afectan a las economías iberoamericanas, entre ellos el bajo crecimiento, la fragmentación del comercio internacional, los cambios tecnológicos y la incertidumbre regulatoria.
Entre sus principales planteamientos figuran el fortalecimiento de las instituciones, el Estado de Derecho y la seguridad jurídica, además del reconocimiento del sector privado como un actor fundamental para impulsar la inversión, la innovación y la generación de empleo.
La declaración también propone avanzar hacia una agenda regional de competitividad, con indicadores comparables y políticas orientadas a mejorar la productividad, el acceso al financiamiento, la infraestructura, la logística y el suministro energético.
Otro de los puntos centrales es mejorar las condiciones para invertir y exportar, en un escenario internacional donde la capacidad de competir depende cada vez más de la eficiencia productiva, la estabilidad institucional y la apertura de nuevos mercados.
El sector privado busca mayor protagonismo
La reunión también puso énfasis en la necesidad de fortalecer la colaboración entre los gobiernos, las empresas y la sociedad para impulsar reformas económicas que favorezcan la inversión y el empleo formal.
Las organizaciones empresariales participantes ratificaron su disposición a trabajar con las autoridades públicas en iniciativas que permitan mejorar la productividad y generar condiciones más favorables para el desarrollo empresarial.
Bajo el lema «Iberoamérica ante los desafíos de la economía global: fortalecer la colaboración público-privada», el encuentro reúne a autoridades gubernamentales, organismos multilaterales, agencias de inversión, instituciones académicas y empresas de distintos países.
Para Bolivia, la posición expresada por la CEPB adquiere relevancia en un contexto en el que la atracción de inversiones, la seguridad jurídica, la apertura de mercados y la generación de empleo formal constituyen desafíos centrales para fortalecer su aparato productivo y recuperar el dinamismo económico.
El mensaje empresarial planteado en Madrid apunta, en definitiva, a una premisa: sin estabilidad institucional, reglas claras y condiciones competitivas, el potencial económico de Iberoamérica difícilmente podrá traducirse en mayor inversión, producción y bienestar social.