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La economía es la otra gran víctima del coronavirus

La expansión del COVID-19 resiente los mercados y las bases económicas. Brasil y EE.UU se resisten a paralizar todo. Productividad, empleo y créditos se ven afectados.

El remezón sanitario sacude a los grandes actores económicos del mundo. El efecto directo de la crisis por la pandemia del COVID-19 golpea a protagonistas como la potencia Estados Unidos o en el vecindario sudamericano, Colombia y Brasil.

En un reciente pronunciamiento transmitido por radio y televisión, el presidente brasileño Jair Bolsonaro ve que el Coronavirus es una “histeria innecesaria” y cuestionó duramente las restricciones impuestas en algunos estados. Se refirió a un supuesto clima de histeria instalado en el país, por el que culpó a los medios de comunicación.

“La mayoría de los medios de comunicación difundieron una situación de pavor, aprovechando los números de Italia”. Para Bolsonaro el país europeo tiene un clima totalmente diferente al sudamericano.

“Nuestras vidas tienen que continuar y debemos mantener los empleos y el sustento de los hogares debe ser sostenido. Debemos volver a la normalidad”, señaló Bolsonaro.

Comparó la pandemia causada por el COVID-19 con una “gripecita” o “resfriadito”. Según la última información oficial de la Universidad Johns Hopkins, Brasil registra 2.271 personas contagiadas de coronavirus, 47 muertos y 2 pacientes recuperados.

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Asimismo y agravando este periodo crítico mundial por la pandemia, en Colombia el presidente, Iván Duque, presionado por tres días consecutivos de manifestaciones multitudinarias, ha anticipado la vía del diálogo como una solución al conflicto. Las protestas contra Duque desafían el toque de queda en Bogotá.

Aunque estaba previsto para la próxima semana, Duque anunció el sábado en su cuenta de Twitter la apertura de consultas en una Conversacional nacional -dijo-, con los alcaldes y gobernadores elegidos en los comicios de octubre pasado. A partir de ahí, el dialogó continuaría a lo largo de la semana para ampliarse a los distintos sectores sociales. 

Iván Duque, un presidente en situación de debilidad

Duque, en el poder desde agosto de 2018 pero sin mayoría en el Parlamento, es víctima de una fragilidad política no solo por las protestas sino también por los reveses sufridos por su partido, el Centro Democrático, en las pasadas elecciones locales. 

Con poco más de 15 meses en el poder, el presidente Iván Duque sufre una creciente crisis de impopularidad. Cuestionado por sus políticas económicas y sociales que dieron pie a los sindicatos a convocar una huelga nacional para el pasado jueves 21 de noviembre. Al llamamiento se sumaron estudiantes, colectivos indígenas y organizaciones de oposición.

Protestas pacíficas y protestas violentas

Aunque el paro nacional discurrió con una participación masiva y de forma pacífica, la violencia se adueñó de las calles en varios puntos del país y en la capital Bogotá. Como en las protestas de Chile, se produjeron pillajes, saqueos y destrucción de  mobiliario urbano.

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Uno de los más afectados fue el conocido Transmilenio, el sistema de transporte público bogotano que usan diariamente dos millones y medio de personas.  La magnitud de la  violencia decidió al gobierno colombiano, en acuerdo con la alcaldía de Bogotá,  a imponer el toque de queda en toda la capital, una medida sin precedentes desde 1977.

El diálogo como medida para aplacar las protestas 

El diálogo, que venía siendo reclamado por sectores de oposición, es ahora la apuesta presidencial para desbloquear el conflicto. Duque ha declarado que espera que esta la Conversación Nacional sirva para cerrar las brechas sociales, luchar contra la corrupción con más efectividad y construir, entre todos, una paz con más legalidad”. 

De la marcha de este diálogo social dependerá el futuro político de Duque y su gobierno, reunido de forma casi permanente en consejo extraordinario por la crisis. La rectificación de la reforma laboral, las pensiones y la financiación de la universidad pública estará en la agenda política que los convocantes de la protesta llevarán a la mesa de negociación.

Estados Unidos observa una recesión

El presidente de EE. UU., Donald Trump, calculó que la crisis por el coronavirus podría durar “hasta julio o agosto”, y recomendó que los estadounidenses trabajen desde casa y eviten grupos de más de 10 personas al menos hasta abril.

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Trump reconoció que el país “podría” estar dirigiéndose a una recesión económica debido a la pandemia, que definió como un “enemigo invisible”: “El momento en el que esto se disipe podría ser julio, podría ser agosto, o podría ser más tarde”, dijo al ser preguntado por cuánto durará la crisis provocada por el COVID-19.

Afirmó que por ahora no se está planteando imponer un “toque de queda nacional” que fuerce a los estadounidenses a un confinamiento obligatorio, aunque podría hacerlo más adelante. Sin embargo, anunció nuevas recomendaciones de su Gobierno para hacer frente a la pandemia durante los próximos quince días con el fin de aplanar la curva de contagios, que en los últimos días ha ascendido notablemente.

“(Recomendamos) trabajar y dar clases (a los niños) en casa cuando sea posible, evitar congregarse en grupos de diez o más personas y evitar viajes no imprescindibles”, explicó. Además, los estadounidenses deben “evitar comer y beber en bares, restaurantes y patios de comidas”, además de ir de compras o visitar a amigos o residencias de ancianos, según las nuevas directrices del Gobierno.

Los ancianos y las personas con enfermedades que debiliten su sistema inmunitario o el funcionamiento de sus pulmones, corazón o riñones deberían quedarse en casa; y si alguien en una vivienda da positivo por coronavirus, quienes vivan con ellos no deben salir. El Gobierno recomienda seguir esas directrices durante los próximos 15 días de momento, aunque no descarta ampliarlas más adelante. (RTVE, América Economía y DW en español)

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