Cerimedo admite ingresos de casi un millón de dólares al mes y señala a Rodrigo Paz como su “principal contacto”

La declaración informativa de Fernando Gabriel Cerimedo ante los investigadores introduce nuevos elementos en una relación política que el Gobierno de Rodrigo Paz ha intentado delimitar públicamente.

El consultor político argentino reconoció haber mantenido contacto con el actual presidente boliviano antes de las elecciones de 2025 y, ante la pregunta de quién era su “principal contacto” dentro del entorno presidencial, respondió: “El presidente Rodrigo Paz”.

Pero la declaración contiene otro dato de alto impacto: Cerimedo afirmó que durante 2025 tuvo ingresos mensuales cercanos a un millón de dólares, provenientes, según su versión, de actividades realizadas fuera de Bolivia. Para 2026, aseguró que sus ingresos se mantenían en niveles similares.

Cerimedo sostuvo que es consultor político internacional con actividades en Argentina y Estados Unidos. Declaró ser propietario de Numen Group Inc., en Estados Unidos, además de una empresa de publicidad en Argentina, una academia tecnológica y una productora audiovisual.

Ante los investigadores fue categórico al referirse a Bolivia: “No tengo ninguna empresa en Bolivia”. También afirmó que no posee cuentas bancarias en territorio boliviano y que sus operaciones financieras se encuentran en Argentina y Estados Unidos.

El vínculo con Paz antes de las elecciones

La parte política de la declaración adquiere mayor relevancia cuando Cerimedo reconoce que conocía a Rodrigo Paz antes de los comicios de 2025.

Según su propia versión, durante la campaña electoral colaboró con “consejos de comunicaciones digitales” y aseguró que no existió un contrato escrito.

Sin embargo, cuando la investigación avanzó hacia preguntas concretas —quién lo contactó, cuándo comenzó su colaboración, dónde desarrolló sus actividades después de las elecciones y quién le pidió continuar trabajando con Paz—, Cerimedo optó reiteradamente por no responder.

Su argumento fue el mismo:

“No tiene que ver con el caso”.

La respuesta adquiere una dimensión política porque las preguntas ya no estaban referidas únicamente a una eventual relación comercial, sino a la naturaleza de su presencia alrededor del poder presidencial.

De asesor electoral a una figura dentro del poder

El punto más sensible de la declaración está en determinar qué ocurrió después de las elecciones.

Cerimedo admite haber colaborado durante la campaña, pero evita precisar quién le pidió continuar trabajando después de que Rodrigo Paz asumiera la Presidencia.

Los investigadores también preguntaron si tenía una oficina en la Casa Grande del Pueblo, quién autorizaba su ingreso, si contaba con credencial y con qué frecuencia se reunía con el Presidente.

Nuevamente, la respuesta fue que esos aspectos “no tienen que ver con el caso”.

La investigación, por tanto, deja planteada una interrogante esencial: si Cerimedo no tenía una relación laboral formal con el Estado, ¿cuál era exactamente el carácter de su presencia y de sus contactos dentro del entorno presidencial?

Las preguntas sobre el Gabinete

La declaración se vuelve todavía más política cuando los investigadores consultan sobre su eventual participación en reuniones de Gabinete.

Cerimedo no respondió si participó en esas reuniones, quién autorizaba su presencia, en qué calidad asistía o si tenía posibilidad de intervenir, formular recomendaciones o impartir instrucciones.

Tampoco respondió sobre sus eventuales contactos con ministros ni sobre si algún funcionario le proporcionaba información antes de que esta fuera difundida públicamente.

Las preguntas incluyeron además la posibilidad de que hubiera solicitado decisiones gubernamentales, designaciones o destituciones, o que hubiera intervenido en contratos y procesos de contratación estatal.

La negativa a responder no demuestra por sí misma que esas situaciones hayan ocurrido. Pero políticamente coloca una zona de sombra sobre el alcance real de su relación con el poder.

El control de la comunicación presidencial

Otro capítulo sensible está relacionado con la comunicación del Gobierno.

Los investigadores preguntaron a Cerimedo si participaba en la elaboración de discursos presidenciales, cuántos habría preparado, quién redactaba los borradores, quién los revisaba y quién aprobaba las versiones finales.

También fue consultado sobre los mensajes presidenciales y las redes sociales: qué cuentas administraba, si tenía acceso a cuentas oficiales o personales, quién definía la estrategia digital y quién autorizaba las publicaciones.

Cerimedo tampoco respondió esas preguntas.

Este punto resulta particularmente relevante porque su propia declaración reconoce que durante la campaña trabajó en comunicación digital. La cuestión que queda abierta es hasta dónde llegó esa colaboración una vez concluido el proceso electoral.

La contradicción política

El caso adquiere una dimensión mayor al contrastar la declaración de Cerimedo con las afirmaciones públicas realizadas por Rodrigo Paz.

El 26 de agosto, el Presidente sostuvo que Cerimedo nunca tuvo autorización para representar a la Presidencia, al Gobierno o a su familia y negó que hubiera existido una relación laboral directa.

Cerimedo, por su parte, reconoce que conocía a Paz antes de las elecciones, admite haber colaborado en su campaña y lo identifica como su “principal contacto” dentro del entorno presidencial.

Ambas afirmaciones no necesariamente son incompatibles en términos jurídicos: una persona puede mantener contacto directo con un Presidente sin tener un contrato laboral con el Estado ni autorización formal para representarlo.

Pero políticamente sí abren una pregunta que la investigación tendrá que esclarecer: ¿qué papel desempeñó realmente Cerimedo después de la campaña y qué nivel de acceso tuvo al poder presidencial?

El millón de dólares mensuales

El otro componente de la declaración es económico.

Cerimedo afirmó haber generado durante 2025 ingresos cercanos a un millón de dólares mensuales, equivalentes a aproximadamente 12 millones de dólares al año, según su propia declaración, y aseguró que esos recursos provinieron de actividades realizadas fuera de Bolivia.

También sostuvo que durante 2026 mantenía niveles similares de ingresos y atribuyó esos recursos a sus empresas y actividades internacionales.

La cifra, por su magnitud, constituye uno de los elementos centrales que deberán ser contrastados documentalmente dentro de la investigación: origen, facturación, clientes, movimientos financieros y correspondencia entre los ingresos declarados y las actividades empresariales mencionadas.

El hecho de que Cerimedo asegure que sus ingresos provienen del exterior no cierra la investigación; simplemente delimita una de las líneas que los investigadores deberán verificar.

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La política detrás del caso

El caso Cerimedo ya no se reduce a establecer cuánto dinero tenía un consultor argentino o si posee empresas en Bolivia.

La verdadera dimensión política está en determinar qué relación tuvo con el poder presidencial antes y después de las elecciones, qué funciones desempeñó, quién le abrió las puertas del Gobierno y hasta dónde llegó su influencia.

Cerimedo reconoce un vínculo político con Rodrigo Paz y reconoce haber participado en su estrategia de comunicación digital durante la campaña.

Al mismo tiempo, evita responder cuando las preguntas buscan determinar si esa relación continuó dentro del Gobierno y cuál fue exactamente el alcance de su presencia.

En política, las preguntas sin respuesta también generan consecuencias.

Y mientras la investigación intenta establecer responsabilidades económicas o legales, queda pendiente una pregunta esencial para la transparencia del poder: ¿quiénes tuvieron acceso real a las decisiones del Gobierno de Rodrigo Paz durante sus primeros meses y bajo qué autoridad?

El caso Cerimedo puede terminar siendo mucho más que una investigación por enriquecimiento ilícito. Puede convertirse en una radiografía sobre cómo se construyó el poder alrededor de la nueva administración y quiénes estuvieron detrás de la comunicación, las decisiones y los accesos al Presidente.

Por ahora, una cosa queda registrada en su propia declaración: cuando los investigadores le preguntaron quién era su principal contacto dentro del entorno presidencial, Fernando Cerimedo respondió con el nombre del Presidente de Bolivia: Rodrigo Paz.

//con información de DTV//

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