Los maestros urbanos cumplen este domingo su sexto día de huelga de hambre en rechazo a la propuesta de descentralización de la educación y anunciaron que mantendrán sus medidas de presión hasta conseguir una respuesta del Gobierno nacional.
Actualmente, ocho maestros permanecen en el piquete de huelga de hambre, mientras que otros tres fueron dados de baja debido a su estado de salud, según informó Silvana Claros, secretaria de Hacienda de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia.
La dirigente anunció que durante esta semana se incorporarán más educadores a la medida de presión y aseguró que los movilizados permanecerán en protesta «hasta las últimas consecuencias».
Paralelamente, la dirigencia ratificó el paro nacional de 48 horas para este lunes y martes, con suspensión de actividades escolares en las unidades educativas del país.
Claros cuestionó que, hasta el momento, el Gobierno no haya convocado al sector a una mesa de diálogo para abordar sus demandas. Según manifestó, no existe voluntad de las autoridades para encontrar una solución al conflicto.
La principal preocupación del magisterio urbano es la descentralización de la administración educativa, una propuesta que los maestros rechazan por considerar que puede afectar la estructura institucional del sistema educativo y las condiciones laborales del sector.
Con el paro de 48 horas y la continuidad de la huelga de hambre, el conflicto educativo ingresa en una nueva etapa de presión, mientras miles de estudiantes podrían verse afectados por la suspensión de clases.
El magisterio espera una convocatoria gubernamental que permita abrir negociaciones y evitar que las medidas de protesta se prolonguen.