Roboré, conocida como la Perla del Oriente boliviano, fue escenario de una doble jornada de fe y evangelización, una iniciativa con la que la Iglesia Maranata comienza a consolidar su presencia en la Chiquitania, llevando el mensaje de Jesucristo y anunciando su segunda venida.
La actividad evangelística estuvo dirigida principalmente a los soldados que cumplen su servicio militar en Roboré, entre ellos los del Regimiento de Infantería 15 Junín, muchos provenientes de Cochabamba y La Paz, jóvenes que encontraron en las enseñanzas bíblicas un espacio para reflexionar sobre la salvación, la eternidad y su relación personal con Dios.
Durante las jornadas del viernes y sábado, los conscriptos recibieron el mensaje del regalo más grande que, según la fe cristiana, Dios concede a la humanidad: la salvación por medio de Jesucristo.
El pastor David Delgadillo compartió enseñanzas sobre la salvación y la apostasía, dos asuntos centrales de la fe cristiana. Explicó que la salvación es un regalo de Dios que no se compra ni se obtiene por méritos humanos, sino que cada persona tiene la responsabilidad de decidir si acepta o rechaza ese regalo.
También abordó la apostasía, entendida como el abandono o rechazo de la fe que alguna vez se profesó, exhortando a los presentes a permanecer firmes en sus convicciones espirituales.


Tres bautismos y una celebración de fe
Uno de los momentos más significativos de la jornada se vivió durante la tarde del viernes, cuando tres hermanos participaron del bautismo en agua, una expresión pública de su decisión de seguir a Jesucristo.
En la ceremonia participó el pastor Julio César Irusta, de la Asamblea de Dios, quien acompañó este acto de fe.
La jornada concluyó por la noche con un culto de gratitud a Dios, que contó con una importante presencia soldados y militares. Fue un encuentro de alabanza, adoración y predicación de la Palabra, en el que los participantes compartieron un tiempo de comunión cristiana.
Una iglesia que cruza distancias para llevar el Evangelio
La misión también tuvo un importante componente de participación y servicio. Una veintena de miembros de la Iglesia Maranata del Bajío viajaron hasta Roboré para acompañar la actividad, elevar alabanzas a Dios y compartir las buenas nuevas del Evangelio.
El desplazamiento de los hermanos refleja el propósito de extender la obra evangelística más allá de los templos, llegando a espacios donde muchas veces los jóvenes tienen pocas oportunidades de participar en encuentros de formación espiritual.
La iniciativa cuenta con el trabajo del diácono Miguel Hinojosa, mayor ayudante del comandante de la Quinta División del Ejército, quien es responsable del punto de predicación que funciona en su domicilio y desarrolla actividades de acompañamiento espiritual en el ámbito de los cuarteles.
Su labor constituye uno de los pilares para que la obra de Maranata vaya consolidando su presencia en Roboré y pueda mantener una actividad evangelística en la región.
Sembrar fe en quienes servirán a Bolivia
La evangelización de los soldados tiene un significado que trasciende los días que permanecen en el cuartel. Estos jóvenes, procedentes de distintos departamentos del país, regresarán posteriormente a sus ciudades, comunidades y hogares.
La expectativa de quienes impulsan esta misión es que se lleven consigo algo más que las experiencias propias del servicio militar: enseñanzas sobre la eternidad, la salvación y la esperanza de vivir con Jesús, Señor de señores.
Desde una perspectiva cristiana, sembrar la Palabra de Dios en la vida de estos jóvenes significa apostar por hombres que puedan llevar a sus familias valores como el amor al prójimo, la honestidad, el respeto, la responsabilidad y la fe.
La formación espiritual no sustituye la preparación ciudadana ni las responsabilidades institucionales, pero puede convertirse en una motivación personal para actuar con principios y servir a la sociedad.

Roboré, un territorio estratégico también para la misión espiritual
Roboré tiene una importancia particular para Santa Cruz y Bolivia. Su ubicación en la provincia Chiquitos, su conexión con el corredor hacia Puerto Suárez y la frontera brasileña, además de su entorno natural, le otorgan un valor estratégico.
En esta región se encuentran unidades militares como el Regimiento de Infantería 15 Junín, el Batallón de Comando y Servicios V y otras dependencias militares que forman parte de la estructura de la Quinta División.
En ese contexto, «Roboré para Cristo» propone una dimensión diferente de presencia y servicio: llegar a las personas, acompañar a los jóvenes y compartir un mensaje de esperanza.
La Iglesia Maranata busca que su presencia en la Chiquitania no sea solamente ocasional, sino que se traduzca en una obra permanente de predicación, discipulado y crecimiento espiritual.


El mensaje de la esperanza
La jornada deja una reflexión central: la fe no está limitada a las paredes de un templo. También puede llegar a los cuarteles, a las comunidades, a los hogares y a los lugares donde las personas desarrollan sus actividades cotidianas.
Para los creyentes que participaron en esta misión, el propósito es claro: que cada soldado conozca el mensaje de salvación, comprenda la promesa de la vida eterna y pueda tomar una decisión personal de seguir a Jesucristo.
Roboré para Cristo es, en definitiva, una expresión de fe, servicio y evangelización, con la mirada puesta en una esperanza que constituye el centro del mensaje cristiano: el regreso de Jesús.
«He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona» (Apocalipsis 3:11).