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Jaime Durán Barba cuestiona la fiabilidad de las encuestas ante altos niveles de indecisión

El consultor político ecuatoriano-argentino Jaime Durán Barba volvió a poner en debate la credibilidad de las encuestas electorales en contextos donde el voto indeciso alcanza niveles inusualmente altos. En declaraciones a medios argentinos, sostuvo que cuando “la mitad del electorado está indecisa, la previsibilidad que pretenden las encuestas pierde sentido”.

La advertencia no es menor si se observan los datos recientes en América Latina. En los últimos tres años, la indecisión electoral se ha convertido en un fenómeno recurrente y determinante:

  • En la antesala de las elecciones presidenciales en Argentina, el porcentaje de indecisos rondaba el 35%.
  • En la última elección presidencial de Bolivia, algunas mediciones registraban hasta un 49% de ciudadanos que declaraban no haber definido su voto.
  • En Ecuador, la cifra también alcanzó aproximadamente el 35%.

Para Durán Barba, estos niveles “alarmantes” de indecisión revelan una profunda desconexión entre la ciudadanía y la clase política tradicional. Según su lectura, el electorado tiende a votar “en contra” más que “a favor”: en contra de los políticos consolidados, de quienes exhiben mayor trayectoria y de quienes representan continuidad.

El caso boliviano: el voto indeciso como primera fuerza

Un ejemplo concreto fue reportado por el diario Los Tiempos (18 de julio de 2025), que señaló que en cuatro de cinco encuestas difundidas entre mayo y julio de ese año, el bloque de blancos, nulos e indecisos ocupaba el primer lugar, superando individualmente a cada candidato en carrera.

En la encuesta de Spie Consulting publicada por El Deber, los nulos, blancos e indecisos sumaban 24,52%, superando por 2,75 puntos al candidato mejor posicionado, Samuel Doria Medina (21,76%).

En la medición de Ciesmori difundida por Unitel (13 de julio), la diferencia entre el bloque indeciso y el candidato líder alcanzaba 13,3 puntos porcentuales.

Otra encuesta, elaborada por Captura Consulting y difundida por Red Uno (29 de junio), mostraba una brecha de 8,3 puntos a favor del voto indeciso respecto al primer lugar.

Para analistas, este comportamiento convertía al segmento indeciso en el verdadero árbitro de la elección, capaz de inclinar la balanza o forzar una segunda vuelta.

Hastío y ausencia de “outsiders”

En declaraciones recogidas por El Deber, Durán Barba atribuyó este fenómeno a un “hastío generalizado” frente a una dirigencia percibida como repetitiva y alejada de problemas concretos como la escasez de diésel o el alza de precios.

El consultor remarcó además la ausencia de figuras disruptivas en el escenario boliviano. “Bolivia no tiene su Javier Milei o su Daniel Noboa”, afirmó, en alusión a los presidentes de Argentina y Ecuador, respectivamente. A su juicio, varios candidatos son vistos como parte del mismo sistema político, lo que dificulta canalizar el voto de protesta.

El desafío para las subnacionales

El debate cobra relevancia en el contexto actual, luego de que encuestas difundidas por Unitel sobre candidaturas subnacionales fueran cuestionadas por actores políticos y analistas. Si el voto indeciso mantiene niveles elevados, los resultados podrían ser mucho menos previsibles de lo que sugieren las mediciones publicadas.

El fenómeno plantea una interrogante central: ¿siguen siendo las encuestas una fotografía fiable del desenlace electoral o apenas un retrato parcial de un electorado volátil?

En contextos donde la indecisión se aproxima o supera al primer candidato, la verdadera campaña comienza —según coinciden varios analistas— en el tramo final, cuando ese electorado silencioso define su voto.

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