En una entrevista con URBE.BO el exministro de Gobierno y excandidato a gobernador cuestiona el modelo político cruceño, asegura que la autonomía y la descentralización fracasaron, denuncia el impacto de la expansión de la coca en Santa Cruz y plantea la necesidad de construir un nuevo proyecto regional.
¿Cómo ve actualmente la situación de Santa Cruz?
Guido Náyar: Veo a Santa Cruz sin rumbo. Hace más de dos décadas que el sistema institucional cruceño no logra acompañar el desarrollo productivo del departamento. Vivimos en una especie de lamento permanente y no hemos sido capaces de dimensionar los desafíos que tenemos por delante.
¿Por qué afirma que el departamento perdió el rumbo?
Náyar: Porque no existe un plan hacia el futuro. Hemos venido de dos grandes fracasos políticos: la descentralización y la autonomía. Sin embargo, quienes impulsaron esos procesos siguen ocupando espacios de poder y continúan diciendo que debemos seguir por ese camino. La realidad es que no existe un camino claro.
Usted sostiene que el avance de Santa Cruz no se debe a esos procesos
Náyar: Exactamente. Se ha instalado la mentira de que Santa Cruz avanzó gracias a la descentralización o a la autonomía. Eso es falso. El crecimiento se produjo fundamentalmente por los ingresos extraordinarios del gas y por la capacidad productiva y emprendedora de los cruceños.
¿Qué falla en la dirigencia regional?
Náyar: Que se ha concentrado en la disputa de cargos y espacios de poder. Santa Cruz no puede estar pensando únicamente en quién será candidato o qué puesto ocupará determinada persona. Se necesita una visión integral del departamento más poblado, más productivo y que más migración recibe en Bolivia.
Desde la mirada de Guido Náyar, la realidad política de Santa Cruz atraviesa una contradicción profunda: el departamento más dinámico y productivo del país carece de un proyecto político que esté a la altura de su peso económico y social. Su diagnóstico no es el de una región derrotada, sino el de una región que ha perdido el rumbo.
El crecimiento sin dirección. Náyar parte de una idea central: Santa Cruz creció económicamente, pero no construyó una estrategia política de largo plazo. A su juicio, el desarrollo de las últimas décadas se sostuvo sobre la iniciativa privada, la producción y los recursos extraordinarios provenientes del auge gasífero, mientras que las instituciones regionales quedaron rezagadas.
Por eso cuestiona el relato que atribuye el avance cruceño exclusivamente a la descentralización y a la autonomía. No niega el valor histórico de esas banderas, pero sostiene que la autonomía terminó siendo más un símbolo que una herramienta efectiva de transformación institucional.

¿Qué papel jugó Evo Morales en este escenario?
Náyar: Evo Morales logró impactar profundamente en Santa Cruz. No solamente postergó proyectos estratégicos, sino que vació económicamente al departamento. Mientras tanto, Santa Cruz siguió creciendo gracias a la inversión privada, al crédito y al esfuerzo de su sector productivo.
El impacto del ciclo político del MAS. Náyar interpreta el ascenso del Movimiento al Socialismo como algo más profundo que una victoria electoral. Lo ve como la consolidación de un proyecto centralista que combinó control estatal, recursos económicos y una nueva correlación de fuerzas sociales.
En ese escenario, sostiene que Santa Cruz reaccionó muchas veces desde la resistencia, pero no logró construir una alternativa nacional capaz de disputar hegemonía política de manera sostenida.
Más que una derrota electoral, una reconfiguración del poder
Desde la mirada de Náyar, el ascenso del MAS consolidó un proyecto centralista apoyado en recursos estatales y nuevas alianzas sociales. El desafío para Santa Cruz no fue solo resistir, sino construir una alternativa con alcance nacional.

Para el excandidato a Gobernador, la masticación de coca se ha convertido un problema de salud pública en Santa Cruz.
Usted también cuestiona la política relacionada con la coca.
Náyar: Sí. Uno de los mayores impactos de los últimos 20 años ha sido la expansión de la cultura del consumo de coca en Santa Cruz. Lo que antes era algo marginal hoy se ha convertido en un fenómeno masivo.
¿Por qué considera preocupante esta situación?
Náyar: Porque estamos hablando de un problema de salud pública. La coca ha sido presentada como una solución para todo: para el cansancio, para la diabetes, para el trabajo. Son falacias. Hay estudios que muestran daños importantes asociados al consumo prolongado y creo que el tema debe debatirse con seriedad.
Usted habla incluso de una sociedad afectada por este fenómeno.
Náyar: Sí. En mi opinión, estamos frente a una sociedad que se está enfermando. Lo preocupante es que el consumo se ha normalizado y se ha convertido en parte de la vida cotidiana de miles de personas.
La coca como síntoma social y político. Uno de los aspectos más polémicos de su lectura es el papel de la coca. Náyar considera que la expansión del consumo y comercialización de coca en Santa Cruz refleja un cambio cultural y económico que, a su juicio, no ha sido suficientemente debatido. Va más allá de la discusión tradicional sobre narcotráfico y plantea que existe un problema de salud pública y de normalización social del consumo.
En su visión, la presencia masiva de la coca es también un síntoma de cómo el proyecto político del MAS logró penetrar culturalmente en regiones donde antes esa práctica era marginal.
¿Qué propone?
El punto de llegada de su reflexión es la necesidad de una reacción moral y política. Náyar plantea que Santa Cruz debe recuperar capacidad de planificación, generar una nueva conciencia ciudadana y construir un proyecto regional basado en productividad, institucionalidad y modernización.
No se trata, según él, de nostalgia por el pasado ni de simple oposición al centralismo, sino de definir un horizonte de futuro para un departamento que, pese a su fortaleza económica, atraviesa una crisis de dirección política.
Bajo la mirada de Náyar, la paradoja cruceña es esta: una región económicamente poderosa, pero políticamente desorientada. El desafío ya no sería solo crecer, sino convertir ese crecimiento en un proyecto político coherente, capaz de defender intereses regionales, construir institucionalidad y ofrecer una visión de país.

Náyar con sus hijos Adolfo, Guido y Andrés en su propiedad agropecuaria en la Chiquitania

¿Cuál debería ser la prioridad política de Santa Cruz?
Náyar: Construir un proyecto regional serio. Necesitamos infraestructura, nuevas rutas de exportación y una estrategia de desarrollo que nos permita dejar de depender de los bloqueos y de las decisiones que se toman desde el centralismo. Hay que pensar en el futuro y no solamente en la próxima elección.
Si tuviera que resumir su diagnóstico en una frase, ¿cuál sería?
Náyar: “Santa Cruz ha perdido el rumbo, no tiene un plan de futuro y necesita una profunda reacción moral y política para recuperar su destino”.