El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, salió en respaldo del teniente coronel Ronald Alvarado tras el tenso enfrentamiento protagonizado con el vicepresidente Edmand Lara en las puertas del Regimiento Bolívar de Viacha.
El cruce se produjo cuando Lara exigía información y la reanudación de la búsqueda de personas desaparecidas tras las explosiones que dejaron nueve fallecidos. El vicepresidente cuestionó al jefe militar y lo acusó de insubordinación.
Justiniano respondió con una definición política que eleva la tensión institucional: “Ninguna autoridad está por encima de la ley”.
El ministro sostuvo que la autoridad debe ejercerse respetando la ley y las instituciones, y explicó que Alvarado cumplía una disposición de seguridad para resguardar el perímetro debido al riesgo que aún persiste en la zona.
“Tiene todo mi respaldo por haber mantenido la serenidad, el respeto y el cumplimiento de su deber”, afirmó.
La declaración también fija una postura del Gobierno frente a las Fuerzas Armadas: Justiniano aseguró que respaldará al personal militar que actúe dentro de la normativa y advirtió que las medidas de seguridad “se cumplen. Sin excepciones”.
El episodio abre un nuevo frente de tensión entre el Ejecutivo y el vicepresidente, y coloca en el centro del debate los límites de autoridad, la cadena de mando militar y el respeto a los protocolos de seguridad.
La señal política de Justiniano es clara: la autoridad no se impone por rango ni por presión; se ejerce dentro de la ley.